A un mes de la barbarie policial

A casi un mes de la masacre perpetrada por un grupo de agentes policiales, en Las Jagüitas, una de las sobrevivientes, Yelka Ramírez, observa impotente cómo el caso quedará en la impunidad.

Yelka Ramírez sufrió lesiones físicas al ser arrastrada y golpeada por policías.

A casi un mes de la masacre perpetrada por un grupo de agentes policiales, el 11 de julio, en Las Jagüitas, una de las sobrevivientes, Yelka Ramírez, observa impotente cómo el caso quedará en la impunidad.

“¿Y cómo me voy a sentir? Destrozada”. Así explica Ramírez cómo ha pasado después de la tragedia. Ramírez, víctima de los policías que participaron en ese operativo, en el que la arrastraron y golpearon pese a estar embarazada, también es madre de dos de las víctimas y hermana de una tercera.

Tras su intervención en la audiencia del pasado 23 de julio en el Juzgado Cuarto Local Penal, Ramírez no ha vuelto a hablar sobre su tragedia. El resto de la familia ha optado por callar.

El sábado por la noche la familia celebró un culto religioso en agradecimiento del regreso al hogar de la pequeña Miriam Natasha Ramírez, de 5 años, quien permaneció hospitalizada por las balas recibidas esa noche del 11 de julio.

POLICÍAS MATARON A DOS NIÑOS Y UNA JOVEN

Pero ha evitado referirse nuevamente a la tragedia. En Las Jagüitas murieron Katherine Ramírez, de 22 años, y los niños Efraín Ramírez, de 11, y Aura María Reyes Ramírez, de 12 años.

Yelka tampoco estuvo presente en la audiencia del 31 de julio, cuando la juez Cuarto Local Penal, Alia Dominga Ampié, leyó la sentencia a los nueve policías involucrados en la masacre de Las Jagüitas.

Ayer de forma escueta Yelka externó lo que sigue pensando sobre la sentencia de la judicial. “Eso fue un descaro”, manifestó la perjudicada, a quien los recuerdos de la masacre no dejan de provocarle sollozos.

Y apunta que pese a los días transcurridos, en su interior ella está “igual que como el primer día”.

Y aunque los abogados de esta familia presentaron ante los tribunales apelaciones por separado, Yelka impotente dice entre sollozos: “Yo ya no quiero nada, aquí no hay autoridades , aquí no hay nada”.

En la apelación el abogado Carlos Alemán, señala que la juez Ampié de oficio debió declararse incompetente de conocer el caso, ya que ella es juez local y el caso podría haberse visto en un Juzgado de Distrito Penal. A su vez, que la juez estableció en la sentencia penas “de forma global” a los procesados, cuando la Ley obliga al judicial individualizar las penas o responsabilidades de los procesados no solo por cada delito, sino por cada una de las víctimas.

PREOCUPAN HECHOS

El pastor Roberto Rojas, secretario nacional de las Asambleas de Dios en Nicaragua, manifestó su preocupación por las últimas actuaciones de la Policía, en las que ha dejado como víctimas a personas relacionadas con dicha expresión cristiana.

“Hay una situación que se ha estado dando, digo yo que accidental, pero la Policía la ha arremetido contra los hermanos que están vinculados con la Iglesia”, expresó Rojas.

El representante cristiano, de visita en Estelí, aclaró que no alza su voz solo porque las víctimas son evangélicos, sino porque cualquier nicaragüense, independientemente de su filiación política, religiosa o de cualquier tipo, merece ser protegido por la Policía, conforme con lo que establecen las leyes.