A montarse en “nueva oleada” con España

Desde la presidencia del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL) capítulo Ibérico, Núria Vilanova Giralt apunta a que en España se conozcan más las ventajas para las inversiones en Latinoamérica, pero sobretodo de países que considera casi desconocidos, como es el caso de Nicaragua. Vilanova estuvo en Nicaragua a finales de julio pasado sosteniendo encuentros […]

LA PRENSA/FOTOS: L. VILLAGRA

Desde la presidencia del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL) capítulo Ibérico, Núria Vilanova Giralt apunta a que en España se conozcan más las ventajas para las inversiones en Latinoamérica, pero sobretodo de países que considera casi desconocidos, como es el caso de Nicaragua.

Vilanova estuvo en Nicaragua a finales de julio pasado sosteniendo encuentros con cámaras empresariales y delegados de Gobierno identificando áreas potenciales a promover en el mercado español. En esa tarea va de la mano con el CEAL capítulo Nicaragua, presidido por César Augusto Lacayo —presidente del grupo Calsa—, en estrategias para atraer a los empresarios agrupados en CEAL a venir a Nicaragua.

El CEAL tiene 26 años y agrupa a más de seiscientos empresarios de América Latina, aunque cuenta con capítulos en España, Portugal y Andorra, Miami y Puerto Rico.

“El CEAL se creó con presidentes que además fueran propietarios de las compañías para asegurar una continuidad y que dentro de cada empresa la interlocución era con el líder de la compañía”, refiere Vilanova.

La relación comercial viene cambiando porque si bien es importante lo que España invierte en la región, Latinoamérica también lo hace en España. ¿Qué lo despertó?

Vemos que hay una evolución y así como desde hace treinta años España invierte en Latinoamérica, hace apenas tres años se ha pasado de casos aislados a una inversión importante de Latinoamérica en España, liderada por México, donde vemos compañías como Bimbo, Antonio del Valle o Carlos Slim. Pero también contamos empresas de Colombia. Esa sería la segunda oleada. Latinoamérica apostando por España por tres motivos: porque la crisis económica ha generado oportunidades de inversión, porque es una buena plataforma de entrada a Europa y porque es una buena puerta de entrada hacia África y los mercado emergentes de Asia donde los productos de Latinoamérica tienen mucho éxito. Latinoamérica ha desarrollado empresas que saben vender productos a precios bajos. Por ejemplo tenemos un socio en el CEAL en España que es una familia peruana dueños de Bodegas AJE, que factura treinta mil millones de dólares vendiendo refrescos de cola, aguas y jugos en los países en desarrollo. Y la tercera fase de la relación es la que entramos ahora, y que veo mucho en Centroamérica, es la de hacer negocios conjunto. Nos estamos encontrando empresarios centroamericanos que nos dicen ‘me gustaría tener una alianza con una empresa española especialista en chocolates o en placas solares que quieran aportar la tecnología y yo estoy dispuesto a aportar capital y conocimiento del mercado’, así aprovechan las oportunidades de negocios.

¿Qué puede hacer despertar el apetito de España por mayor comercio a América Latina y más por Nicaragua?

Nicaragua es todavía un secreto demasiado bien guardado. Es decir, tiene demasiadas cosas positivas que todavía no se saben suficiente y tenemos que trabajar para que se sepan. Tenemos que ayudar a empresas de aquí a buscar oportunidades, pero sobre todo creo que el mayor reto es ayudar a hacer negocios conjuntos, a crear nuevas empresas con el conocimiento del país y de la región.

El sector privado ha buscado esas alianzas. Varias misiones comerciales han ido tratando de aprovechar las ventajas que ofrece el Acuerdo de Asociación, pero no vemos que el AdA cause un despegue respecto al comercio antes del Acuerdo. ¿Para usted qué sucede?

Creo que hoy los negocios tienen un componente muy importante de conocimiento en dos sentidos: de relaciones personales que son los que crean vínculos de confianza, y de conocimiento más generales. Aunque parezca que los negocios son decisiones individuales que se basan en análisis podemos comprobar que en los negocios también hay modas. Hace siete años el objetivo en España era invertir en Brasil, después el foco fue Colombia y existen modas como las que se están generando ahora de México hacia España. Entonces tenemos dos retos a trabajar: el conocimiento de los empresarios españoles con los nicaragüenses y después crear una cultura más general. Que en los periódicos españoles se hable de Nicaragua y que en los de Nicaragua se hable de España, porque se crea un clima que da pie a dedicar más tiempo a buscar esas oportunidades.

De lo que conoce del mercado nicaragüense ¿qué sector pueda aprovechar en breve esa oportunidad?

España es líder en turismo y se ve en la inversión en ese sector en Latinoamérica. Nicaragua tiene unas características naturales y de seguridad, que es algo muy importante para el turista. Tienen un turismo de playa y ecológico, de aventura, la parte medioambiental y el sabor de las ciudades. Creo que turismo es uno de los primeros capítulos que puede desarrollarse.

¿Qué estrategias pueden funcionar?

Nosotros ya estamos colaborando (…). Vemos que para conseguir turismo a Nicaragua tienen que conseguir un círculo virtuoso y ayuda tener una línea aérea con conexiones directas, pero para que haya esa línea aérea es muy importante que se estén construyendo hoteles españoles (en el país), porque las compañías aéreas saben que si hay hoteles (estos) harán promociones de turismo para venir a Nicaragua y para eso se necesitarán vuelos. Antes de que los hoteles empiecen a construir tenemos que contactar con los primeros turoperadores y antes de ello hay que empezar a hablar de Nicaragua como destino turístico. Si empezamos a mover la rueda vamos a conseguir que los hoteleros, que continuamente buscan nuevos destinos, conozcan Nicaragua. Y además conozcan la seriedad del país, porque otra de las ventajas que encuentro que tiene Nicaragua es que aquí se respeta y protege la libertad de empresa y eso tiene un valor enorme dentro del mercado, pensar que las inversiones son seguras en el tiempo.

¿Esa es la percepción en España del clima de negocios en Nicaragua?

Creo que es poco conocido que es un país donde puedes apostar empresarialmente, donde por ejemplo lo están haciendo las empresas de Estados Unidos con seguridad y tranquilidad.

¿La crisis económica en la Eurozona y la desaceleración en América Latina pueden entorpecer el ver mayor inversión de ambos lados?

Es verdad a medias. América Latina antes era un solo mercado y cuando venía la crisis era como una ola, como un tsunami que lo barría todo, que empezaba en el norte y llegaba hasta la Argentina y todo era crisis. Ahora Latinoamérica no es así necesariamente. Podemos encontrarnos una desaceleración más acentuada en el sur pero ahí hay países como Perú y Colombia con índices interesantes de crecimiento. Lo primero no es ver a Latinoamérica como una sola realidad. Y lo que ha aprendido España, y los países en general en la Eurozona, es que ante la crisis solo hay dos oportunidades: globalización y gestión continua dentro de las compañías, la capacidad de adaptarte.

¿Y el inversionista latinoamericano no teme apostar en una Europa en crisis?

La realidad es que no. Durante la época dura de la crisis, cuando las cosas estaban más baratas que hoy, no hubo inversiones. Pero el movimiento de la opinión pública y de cómo impacta en las decisiones individuales, es brutal. Hace dos años las empresas especialistas en vender otras compañías decían ‘¿cómo vienen a ofrecer una empresa en España si no se podía invertir?’ Ahora dicen ‘no vengas a contarme que España está bien, traeme empresas que pueda comprar’. En este momento se está invirtiendo porque todavía los precios son buenos, y porque España aporta básicamente tres grandes ventajas: el sello de que Europa sigue siendo un gran mercado. Dos porque aportan tecnología y metodología y buenos directivos y esto te permite acelerar etapas. Y el tercer aspecto es que España ha pasado de tener 15, treinta, empresas mayores que estaban en el mundo, hoy están acostumbradas a hacer negocios globales también las medianas y pequeñas. No hay futuro sino en la empresa con capacidad de hacer negocios fuera de la frontera.

PROMOVER LAS VENTAJAS DEL PAÍS

César Augusto Lacayo, presidente del Grupo Calsa y del capítulo CEAL Nicaragua, afirma que lograr “mayor sinergia para atraer inversiones españolas al país” es prioridad y para ello se promueven que sean más continuas las ruedas de negocios de grupos de empresarios.

“Tenemos mucho que ofrecer pero poco lo hemos explotado en el sentido de vendernos bien como país. Eso es lo que trataremos de aprovechar con el canal del CEAL, que reúna a sus asociados y vengan a intercambiar y exploren el mercado nicaragüense”, afirma Lacayo.

Y a la vez exponer las ventajas de los tratados de libre comercio suscritos por Nicaragua como con Estados Unidos.

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