Los ministros de Interior de la Unión Europea fueron incapaces ayer de dar un respaldo político unánime al reparto de 120,000 refugiados llegados a Hungría, Grecia e Italia que propuso la Comisión Europea (CE), por el rechazo de algunos socios al propio sistema de cuotas y al carácter obligatorio de la medida.
El ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Europeos y de Inmigración y Asilo, Jean Asselborn, cuyo país preside la Unión Europea (UE) este semestre, explicó al término del encuentro que los Veintiocho no lograron acordar un texto de conclusiones sobre el reparto, por lo que solo hubo una declaración de la Presidencia.
8 de octubre es la fecha que da la última oportunidad la Unión Europea para acordar una respuesta organizada a la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial en Europa.
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, había anunciado antes del encuentro que si los Veintiocho no enviaban ayer una señal clara para atajar la crisis de refugiados convocaría una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno para abordar la cuestión.
Sin embargo, cuando Asselborn fue preguntado al respecto consideró que pese a que ayer no se lograse un acuerdo unánime, sí hubo una mayoría de países que expresó su deseo de participar en el reparto, lo que consideró un paso en la buena dirección.
Confió por ello en que los países logren un acuerdo por mayoría cualificada en el Consejo informal de Ministros de Interior y de Justicia del próximo 8 de octubre en Luxemburgo.
BLOQUEARON ACUERDO
Fuentes comunitarias indicaron que los países que bloquearon el acuerdo fueron la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Letonia y Rumania, y apuntaron a que el anuncio por parte de Francia y Alemania de un acuerdo político antes del fin de la reunión no ayudó a conciliar las posiciones de los países.
España ha adelantado que por el momento no prevé aumentar su ofrecimiento de recibir a 1,300 refugiados, pese a que la CE le había solicitado 4,288.
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