El Banco Mundial (BM) advirtió el martes que un alza de tasas de la Reserva Federal (Fed, siglas en inglés) estadounidense podría estimular una “tormenta perfecta” que castigaría el crecimiento y la estabilidad financiera en las economías en desarrollo.
Más allá de cuándo comience a subir sus tasas de interés la Fed —que analizará el miércoles y jueves el tema— los economistas del Banco Mundial indicaron en un informe que el cambio en la política monetaria podría plantear grandes desafíos a las economías emergentes, particularmente vulnerables.
El cambio tendría lugar en un momento de desaceleración del crecimiento económico y el comercio mundiales, sumado a la caída de los precios de las materias primas, lo que ha castigado a numerosos países emergentes, sostiene el informe. El crecimiento económico en estos países ya es el más bajo desde la última crisis financiera, añadió.
En el peor de los casos, sostiene el informe, los flujos de capitales hacia las economías en desarrollo podrían frenarse súbitamente, como ocurrió en mayo de 2013.
“Dados los riesgos sustanciales, (estos países) harían bien en abrochar sus cinturones en caso de que el camino se vuelva lleno de baches”, indicó Carlos Arteta, economista del grupo de perspectivas del BM.
BANCO MUNDIAL PIDE PREPARARSE
La esperada alza de la Fed, que se prevé sea de 0.25 por ciento, será la primera en más de nueve años y ocurrirá luego de mantener las tasas de interés federales entre cero y 025 por ciento desde la crisis de 2008.
Los economistas prevén que cuando se dé esta alza probablemente sea el inicio de una serie de incrementos hasta llevar las tasas a niveles más “normales”, en torno a 3.0 por ciento en los próximos dos años.
Pero el reporte del Banco Mundial sostiene que como la Fed ha anunciado en muchas oportunidades sus planes, los mercados podrían mantenerse tranquilos.
Pero, en el peor de los casos, «una volatilidad de los mercados financieros durante el ciclo de ajuste podría potencialmente combinarse con fragilidades domésticas, en una tormenta perfecta que podría llevar a una brusca reducción en los flujos de capitales a países más vulnerables».
