La cancillería de México informó ayer que ocho turistas mexicanos murieron y seis resultaron heridos en Egipto, en un ataque perpetrado el domingo por fuerzas de seguridad egipcias contra el convoy en el que viajaban en el desierto. En el incidente también fallecieron cuatro de sus acompañantes egipcios.
Los heridos —diez en total, seis mexicanos, una estadounidense y tres egipcios— están en el hospital de Dar al Fouad, en las afueras de El Cairo, y su situación es “estable, fuera de peligro”, según indicaron a la agencia EFE el portavoz de Exteriores egipcio, Amhed Abu Zeid, y un responsable del centro médico.
Pero un día más la prensa no pudo acceder a los heridos, cuyos testimonios son fundamentales para conocer lo que sucedió, según EFE.
“El Gobierno ha secuestrado a los heridos para que no hablen con nosotros o con los medios de comunicación”, ha denunciado al diario español El País, Amr Imam, familiar de Awad Fathi, uno de los guías egipcios asesinados.
PARARON PARA ALMORZAR
La versión oficial del incidente es que fueron atacados por las fuerzas de seguridad tras ser confundidos con terroristas.
El relato de algunos de los supervivientes y de personas cercanas a las víctimas egipcias indica que el ataque se realizó con aviones y helicópteros, que bombardearon a plena luz del día al grupo de turistas cuando se detuvieron en un paraje desértico para almorzar.
