El Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, organizador y líder colectivo de la resistencia popular pacífica contra el proyecto de construcción del Canal Interoceánico chino en Nicaragua, anunció su propósito de proyectarse a la lucha por un cambio de sistema en el país.
Este Consejo, que ha organizado hasta ahora 49 marchas contra el proyecto del Canal en distintos lugares del país, particularmente en los que resultarían más afectados por el megaproyecto, emitió a fines de agosto pasado un pronunciamiento llamando a una “unidad nacional que vaya más allá de un proceso electoral”. En esa ocasión los líderes de dicho movimiento de base principalmente campesina, declararon que no tienen la pretensión de convertirse en un partido político. Pero señalaron que es necesario romper el sistema político caudillista que predomina en el país y forjar un nuevo liderazgo, “en torno a los intereses de la ciudadanía y no en torno a los partidos políticos y sus cúpulas”.
Tratando de avanzar hacia ese objetivo, la dirigencia del movimiento de lucha contra el Canal anunció el miércoles de esta semana su alianza con el Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), y su intención de ampliarla con otras “organizaciones que compartan el descontento por el Gobierno de Daniel Ortega y que rechacen el proyecto del Canal Interoceánico”.
No se puede predecir si este proyecto del Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía tendrá éxito, o se diluirá como tantos otros esfuerzos de organización y alianzas democráticas. Sin embargo han puesto el dedo en un aspecto medular de la problemática política nacional, al plantear que más que un cambio de gobierno lo que se necesita es un cambio de sistema .
Este es un tema estratégico de fondo que debería ser debatido por los partidos y movimientos políticos democráticos, abiertamente, con toda la franqueza que requiere, pues no se debe hacer creer a la gente que bastaría unirse todos para derrotar a Daniel Ortega en las elecciones y que todo lo demás vendría por añadidura.
En realidad, en el hipotético caso de que la oposición pudiera ganar las elecciones al FSLN y Daniel Ortega y que estos entregaran otra vez el Gobierno, como lo hicieron en abril de 1990, lo más probable es que igual que en aquella ocasión el orteguismo se quedaría con los resortes fundamentales del poder real y pondría en marcha su estrategia de “gobernar desde abajo”, o sea, generar ingobernabilidad mediante huelgas, asonadas, golpes armados, etc. Además de que, al entregar el Gobierno el orteguismo también haría otra piñata con los recursos y bienes del Estado, igual o parecida a la que realizó en 1990 y años subsiguientes.
La historia enseña que generalmente un cambio de sistema no se logra con solo ganar unas elecciones y alcanzar el Gobierno, es decir, la parte formal y administrativa del ejercicio del poder. Al cambio de sistema se llega por lo general mediante una revolución, pero esta, como también lo demuestra la historia, no necesariamente conduce al establecimiento de un sistema de libertades y democracia sino a otro régimen dictatorial y despótico.
Pero en la época actual se puede transitar de la dictadura a la democracia de manera concertada y gradual, no necesariamente violenta y revolucionaria.