“Aquí ya nadie la habla (la lengua indígena). Murió hace cincuenta años. Una cosa es que tengamos la sangre y otra que hablemos la lengua sutiaba. No hay intercomunicación, la amnesia ya me está afectando y es difícil mantener una conversación fluida”. Enrique Fonseca.

El último tlapaneca

Cada arruga que asoma en su rostro es como el anillo de un viejo roble: todas tienen una historia para contar. Tantos años de vivencias no se esconden fácilmente. A don Enrique Fonseca ya se le nota el cansancio en la mirada. Parece que no solo llevara encima sus 83 años, sino todo aquello que se ha dedicado a estudiar y a investigar.

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