Mujeres de poder

En 1990 una mujer fue electa presidenta por primera vez en Latinoamérica. Sucedió en Nicaragua. Desde entonces cinco más lo han hecho. Domingo le acerca a la vida personal y política de cada una.

Violeta Barrios de Chamorro en su apoyo a la causa de la exguerrillera Dora María Téllez, en 2008.

La historia tiene a los hombres como protagonistas de la política. Y en América Latina, a los hombres y sus dictaduras. A comienzos de 1990, sin embargo, la tradición cambió. Violeta Barrios de Chamorro se convirtió en la primera presidenta electa del continente y dos décadas y media después cinco países siguieron su estela. Ricardo De León, analista en Asuntos Internacionales, considera que una diferencia con los gobiernos dirigidos por hombres es que “ellas suelen ser más metódicas, ordenadas y dejan que se les asesore, escuchan más”. Pero reconoce que, al igual que ellos, algunas presidentas conocen el poder, sufren por tenerlo, ostentarlo y luego retenerlo. A continuación, un pequeño perfil de Cristina, Michelle, Dilma, Mireya, Laura y Violeta.

 

ADIÓS GUERRA, HOLA DEMOCRACIA

Violeta Barrios de Chamorro, 85 años, cuatro hijos
Presidenta de Nicaragua en un período: 1990-1997
Unión Nacional Opositora, centro-derecha

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Años ochenta, Managua, Nicaragua. Pedro Joaquín es miembro del directorio político de la Contra, Claudia es embajadora del gobierno sandinista, Cristiana edita el diario LA PRENSA, opositor al sandinismo y Carlos Fernando dirige el diario oficialista Barricada. Los cuatro hijos de doña Violeta Barrios de Chamorro la visitan por pedido suyo. La madre organiza cenas con la intención de que la armonía sea la protagonista en el seno familiar y las afiliaciones políticas se esfumen en segundo plano.

A inicios de 1990, sin embargo, ya lejos de las cenas en familia, la política retoma un papel preponderante en la vida de doña Violeta a causa de las elecciones presidenciales. Daniel Ortega confía ciegamente en la victoria y la continuidad de su régimen autoritario de izquierda —a pesar de la sangrienta guerra civil con la Contra—, por lo que ha permitido una votación transparente con fuerte vigilancia internacional. Pero la Unión Nacional Opositora (UNO) también confía en su candidata, la viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, exdirector asesinado de LA PRENSA y activista por la democracia y las libertades públicas del pueblo.

Los 14 partidos de la UNO, sustentados por el beneplácito de Estados Unidos, impulsaron a doña Violeta a ser candidata porque “era la única figura que realmente podía derrotar a Ortega”, recuerda Antonio Lacayo, casado con su hija Cristiana y ministro de la Presidencia durante su gobierno. Entonces jefe de campaña de doña Violeta, el yerno destaca que sus buenas opciones frente al sandinismo se debían a la importancia de Pedro Joaquín Chamorro, pero también a los valores de ella, “a su rol al frente de LA PRENSA cuando estuvo bajo censura sandinista y a sus méritos por ser miembro de la Junta de Gobierno original, cuando se tumbó a Somoza y de la que renunció cuando vio que las cosasiban para otro lado, porque doña Violeta era una persona muy comprometida con la democracia y en contra de las dictaduras, vinieran de derecha o de izquierda”.

Tras una clara victoria con un margen de más del 14 por ciento, los primeros meses fueron los más difíciles del Gobierno, indica Lacayo. “En Nicaragua había dos ejércitos armados hasta los dientes que no se aceptaban, era muy difícil pasar de esa situación, en medio de una economía que no caminaba, a que la Resistencia confiara en doña Violeta de que el Ejército iba a dejar de ser sandinista y entregara sus armas”. Pero se logró. Y vino la paz después de un enfrentamiento bélico que dio muerte a no menos de treinta mil nicaragüenses.

¿Y el mejor momento? Lacayo lo describe de esta forma: “El 10 de enero de 1997, cuando doña Violeta entrega el poder. Porque esa es la característica de una demócrata. Salir por la misma puerta por donde entró. Por la puerta grande y con la cabeza en alto. Sin llevarse nada a la bolsa. Ese gesto, por primera vez en la historia de Nicaragua, de entrar por el voto y salir por el voto, debía marcar una nueva etapa en nuestro país, que hoy está borrosa de nuevo con Ortega. Eso era lo maravilloso de doña Violeta: ella se sentía como una servidora del pueblo”.

Eso sí, la cuestión de género, el ser una mujer, nunca fue importante para ella. “Realmente no, fijate. Ella tomaba eso con mucha naturalidad. Ella siempre ha creído que la mujer en derechos es igual al hombre y nunca le pareció una cosa extraordinaria el ser presidenta mujer”, cuenta Lacayo, quien vivió por muchos años en la casa de la expresidenta como yerno pero que, por la división política de los hijos de ella, revela que su posición durante el Gobierno era como la de un hijo.

Entre las críticas a la gestión de Barrios de Chamorro está la venta del ferrocarril del Pacífico, que tuvo auge a inicios del siglo XX, cuya última vía —de Corinto a León— fue abandonada en 1982; se critica también la venta de servicios públicos durante la apertura económica de un país en bancarrota, pero Lacayo asegura que con doña Violeta no se vendió ningún servicio. “La luz y la telefonía se venden con Alemán”, dice. “Lo único que hizo ella fue permitir que la inversión privada generara energía eléctrica, pero todo era distribuido por el Gobierno. También permitió que vinieran bancos privados, pero no se vendió nada”; y de igual forma, se le reprocha a la presidencia de Barrios de Chamorro la condonación de una deuda millonaria al gobierno estadounidense y actos de corrupción dentro de su partido, como “los cañonazos” de Antonio Ybarra.

No obstante, para el experto en Asuntos Internacionales Ricardo De León, no se puede criticar el período presidencial de doña Violeta. “Según mi criterio, no se puede porque buscar el equilibrio en esos momentos era casi imposible y ella lo logró. Fue la primera presidenta electa en un país polarizado, ideologizado y económicamente en la quiebra. Fue un período de estabilización y recuperación y doña Violeta logró que Nicaragua fuera nuevamente incorporado a un sistema internacional”, analiza.

En 2005, para ilustrar el comienzo del libro de Antonio Lacayo, La Difícil Transición Nicaragüense, doña Violeta escribió:
“Dejé una Nicaragua en paz, democrática y libre, con plena libertad de prensa y expresión, sin censuras ni amenazas. Logramos que la autoridad militar se subordinara al Poder Civil. El Ejército y la Policía pasaron a ser profesionales y a no llevar más las siglas de ningún partido. Le devolvimos su independencia a los cuatro Poderes del Estado. Quedó atrás el Estado centralista”.

Hoy la primera mujer electa presidenta de un país latinoamericano está en su casa de Managua, completamente retirada de la vida pública, dice su yerno. “Está envejeciendo con dignidad y siguiendo muy, muy de largo los temas de política. Su vida es su familia”.

 

TORTURA Y ESCÁNDALO

Dilma Vana Rousseff, 67 años, un hijo
Presidenta de Brasil en dos períodos: 2011-2014, 2015-actualidad
Partido de los Trabajadores,centro-izquierda

"¡Brasil, esta tu hija  no va a huir de la lucha!", Dilma Rousseff, 2014.
«¡Brasil, esta tu hija
no va a huir de la lucha!», Dilma Rousseff, 2014.

Dilma Rousseff no se pierde un capítulo de la serie Game of Thrones. Tampoco de Breaking Bad y mucho menos de Downton Abbey. La acérrima fan de estas teleseries en inglés las disfruta tanto que una vez se molestó con una periodista del diario Estadao por echarle a perder un capítulo de la tercera temporada de la producción inglesa Downton Abbey. Cuando mira tele, la primera presidente mujer de Brasil se deleita con su plato preferido, el guisado de res, pero lo hace con cuidado. Ha manifestado que su mandíbula está un poco girada hacia un lado y que le duele. “Aún hoy me da problemas en la parte en que se sujetan las muelas”, contó una vez ante la Comisión Estatal de Indemnización a las Víctimas de la Tortura y añadió que toma un analgésico en gotas por el dolor que le produce. Durante la dictadura militar de Brasil (1964-1985) Dilma fue encarcelada tres años y torturada más de veinte veces por pertenecer a una organización guerrillera izquierdista. Algunas torturas eran sesiones de puñetazos a su rostro que le desacomodaron la quijada.

Según el diario El País, de España, Dilma, quien de niña quería ser bailarina o bombero, ha construido una fama de mujer dura en la política y reservada en la vida privada. De pocos amigos, la economista de profesión suele refugiarse en el Palacio de la Aurora de Brasilia, casa oficial del presidente. Ella ha dicho mirarse en el espejo de Margaret Thatcher o Hillary Clinton y en 2009, siendo candidata a la Presidencia de su país ungida por el popular mandatario de su mismo partido Lula Da Silva prometió que para 2014 nadie reconocería a Brasil. Su plan de gobierno era básicamente continuar los proyectos del entonces presidente, pero en octubre de 2015, y a pesar de programas sociales que han favorecido a las clases más bajas, lo único irreconocible es la impopularidad que la Presidencia tiene por parte de los brasileños. Según el último sondeo del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística, Rousseff posee el peor índice de apoyo del pueblo de los últimos 27 años. Y en gran medida esto se debe al escándalo de la estatal brasileña Petrobras, una de las empresas de petróleo más grandes del mundo.

En septiembre de 2014 fue cuando se conoció la existencia de una inmensa red de lavado de dinero relacionada con la empresa. Para ver su sentencia reducida, Paulo Roberto Costa, director de abastecimiento y refinación de Petrobras entre 2004 y 2012, denunció un mecanismo de pago de coimas a políticos a través de contratos con la petrolera. Sus denuncias se filtraron a los medios, el escándalo se hizo público y dedos acusadores señalaron a Rousseff, quien fue ministra de Energía y Minas durante el gobierno de Lula Da Silva y presidió el consejo de administración de Petrobras de 2003 a 2010.

El analista en asuntos internacionales Ricardo De León opina que estos escándalos de corrupción surgidos en el propio partido político de Rousseff y que se extienden hasta el mandato del expresidente Lula han hecho que la figura de Dilma sea “negativa” y vaya “en caída libre”.

En marzo de 2015 un millón de personas salieron a las calles de Sao Paulo para marchar en contra de la presidenta, la crisis económica y la semana pasada la Cámara de Diputados estudiaba la posibilidad de destituir a Dilma, quien catalogó la situación como un intento de golpe de Estado.

La organización de megaeventos deportivos fue lo mejor de su gobierno, según De León. “El Mundial de futbol y los Juegos Olímpicos le dieron proyección planetaria como buena manejadora de eventos mundiales frente a la crisis económica y social que vive Brasil”, destaca el especialista.

 

UNA DE CAL, UNA DE ARENA

Michelle Bachelet Jeria,  64 años, tres hijos
Presidenta de Chile en dos períodos: 2006-2010 y 2014-actualidad
Partido Socialista de Chile,centro-izquierda

"En Latinoamérica  la pobreza tiene cara de mujer y de niño", Michelle Bachelet, 2012.
«En Latinoamérica
la pobreza tiene cara de mujer y de niño»,
Michelle Bachelet, 2012.

Es el 11 de septiembre de 1973, Santiago, capital de Chile. Michelle tiene 22 años. Se ha trepado al techo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en la Avenida Independencia. Sus ojos atestiguan la historia. Las Fuerzas Armadas, lideradas por Augusto Pinochet, bombardean el Palacio de La Moneda, sede de la Presidencia de la República. El presidente Salvador Allende da un discurso memorable: “Esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes (…). Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Allende muere en el edificio poco después y comienza el régimen militar de Pinochet, que acabará hasta 1990. Después de 33 años, Michelle es elegida presidenta de Chile por la vía del sufragio universal.

Sietemesina, Michelle pesó solo cuatro libras de recién nacida y tuvo que vivir un mes en una incubadora. Su madre, Ángela, fue arqueóloga y su padre, Alberto, un destacado militar. Este último fue encarcelado y torturado por la dictadura y falleció un año después del golpe de Estado. La joven Bachelet y su madre fueron detenidas por la Inteligencia chilena al año siguiente y tras su liberación se exiliaron a Australia y Alemania. La actual presidenta de Chile se graduó de médico cirujano pediatra y se especializó posteriormente en Ciencias Militares. Ambos conocimientos los llevó al servicio de su país del 2000 al 2004, cuando fue ministra de Salud y de Defensa, justo antes de ser candidata presidencial.

Bachelet, quien habla español, inglés, alemán, francés y portugués, triunfó en las elecciones de diciembre de 2005 y lo hizo también en su primer mandato, de 2006 a 2010. El analista internacional Ricardo De León afirma que “con amplio liderazgo y querida por todos, dio mayor fortaleza a la Concertación, el partido político que unió a todas las facciones de izquierda después de que Pinochet (de extrema derecha) dejó el poder. A ella se le atribuye un resurgimiento económico, ya que logró ligar las políticas sociales de izquierda con las políticas económicas liberales de derecha”. De hecho, al término de ese primer ciclo Michelle dejó la más alta Magistratura de Chile con una aceptación récord del 84 por ciento de la población, según la consultora alemana Adimark GfK.

Pero el país de los terremotos y las erupciones volcánicas trajo un panorama distinto para Michelle en su segundo mandato, que comenzó en 2014. “Las segundas partes no siempre son mejores que las primeras”, sintetiza De León. “Ella sigue siendo un referente de mujer política hábil, pero ahora las cosas han cambiado. Ha perdido liderazgo, lo que la ha puesto en aprietos en la política interna”. Además, finaliza el decano en la Universidad American College, los programas sociales de Bachelet ya no son considerados los indicados para mantener a Chile entre los países de desarrollo más eficiente de la región. Y el reconocido periodista de televisión chileno Bernardo de la Maza lo resume así: “Bachelet perdió la alegría, la energía y el encanto”.

Ángela Jeria, madre de Bachelet, reveló para El Mercurio de Chile que a su hija le encanta cocinar y come de todo, aunque cuida su peso. Luego de una gira es ritual para ella comerse “una cazuela”, algo así como una sopa de res con verduras, y en deportes le gusta el futbol. Asiste a los partidos de la Selección nacional con el uniforme puesto y durante la última Copa América, que Chile ganó por primera vez en la historia, se tomó fotos con los héroes nacionales en los camerinos.

 

EL CANAL REGRESA A CASA

Mireya Moscoso Rodríguez, 69 años, un hijo
Presidenta de Panamá en un período: 1999-2004
Partido Panameñista, derecha

Al término de su mandato Mireya acusó a los medios de comunicación. “No publicaron las cosas buenas de mi gobierno, se dedicaron a buscar el morbo y la quinta pata al gato”, se defendió ante la prensa. Ricardo de León, analista de Derecho Internacional, afirma que para la percepción panameña el gobierno de Moscoso fue “un período perdido. Su gestión fue acusada de muchos actos de corrupción y no se vio mayor crecimiento económico ni social. La corrupción y la ineptitud fueron el sello de su administración”.

Para 1999 Panamá se transformaba después de los gobiernos militares y la pobreza alcanzaba el cuarenta por ciento de una población de 2.7 millones. La aurora que rodeaba a los dos candidatos presidenciales en mayo de ese año era especial. En una esquina, Mireya era la viuda del caudillo Arnulfo Arias, tres veces presidente de Panamá. En la otra, un joven Martín Torrijos, hijo del fallecido dictador de izquierda Omar Torrijos, quien firmó tratados con Jimmy Carter para que Panamá recuperara la soberanía del Canal en el primer día del nuevo milenio. Mireya ganó con 45 por ciento de los votos y la señora de entonces 52 años fue inmortalizada al recibir de los Estados Unidos (EE. UU.) el control total de la megavía acuática que dinamiza el comercio mundial desde el 15 de agosto de 1914.

Entre otros desafíos, el gobierno de Mireya tuvo que limpiar la Zona del Canal, donde EE. UU. probó bombas, armas químicas y agentes biológicos como le vino en gana, pero lo que más vendió primeras planas en el diario La Estrella de Panamá fueron escándalos como el de los obsequios, cuando Moscoso regaló lujosos relojes Cartier valorados entre 1,000 y 2,000 dólares a los 71 legisladores del parlamento. En 2012 la expresidenta todavía se lamentaba de que no se hablara del crecimiento económico panameño que dejó su gestión en 2004 —de ocho por ciento—, el más alto en una década.

 

LO PEOR DE UN CUARTO DE SIGLO

Laura Chinchilla Miranda, 56 años, un hijo
Presidenta de Costa Rica en un período: 2010-2014
Partido Liberación Nacional, centro-derecha

Chinchilla trepó a la Presidencia de Costa Rica casi por inercia, tras ser vicepresidenta de Oscar Arias. En 2010 las circunstancias terminaron de acomodarse a su favor y el país, con la mejor economía de Centroamérica, celebraba a la primera presidenta de su historia: una mujer elegante con máster estadounidense en Políticas Públicas, pelo liso oscuro, rostro severo y voz varonil.

Cuatro años más tarde, Chinchilla entregó el gobierno a Luis Guillermo Solís, su sucesor, con un discurso que justificaba la pésima opinión de los ticos hacia ella en temas como Nicaragua, la crisis económica mundial y desastres naturales.

“Se puede decir que el de Chinchilla fue uno de los peores gobiernos en la historia de Costa Rica”, opina Ricardo De León, experto en Derecho Internacional. Según él, con Chinchilla el país no tuvo mayor crecimiento económico y la pobreza y el desempleo aumentaron. Y a nivel internacional “su lucha feroz contra Nicaragua por las cuestiones del río San Juan y los límites fueron lo más sobresaliente”, puntualiza el analista.

Y sí que fue feroz. La presidenta de Costa Rica mandó a construir en 2010 una colosal carretera a lo largo de la frontera norte del país con Nicaragua para “dar respuesta necesaria y urgente a la repudiable invasión a nuestro territorio por parte del Ejército de Nicaragua”, describió Laura. Pero según publicó el diario local La Nación, “la trocha fronteriza (como se llama popularmente a la obra) fue abierta sin un solo plano, mediante contrataciones de maquinaria por más de veinte mil millones de colones (unos cuarenta millones de dólares). Careció de levantamiento topográfico que definiera mejor el trazado. No se diseñaron cunetas, alcantarillas ni pasos sobre ríos”. Y en mayo de 2014, el actual presidente Solís catalogó la zona, que pretendió ser símbolo de la gestión de Chinchilla, como “un desastre”.

En 2014 solo 9 de cada 100 ticos apoyaban a Chinchilla —la peor cifra en 24 años—, que según un estudio de la Universidad Nacional de ese país no tuvo decisiones propias. Lo único rescatable durante su período, afirma el informe, fue el tema de la seguridad ciudadana.

 

GLAMUR, CONFIANZA Y TWITTER

Cristina Fernández de Kirchner, 62 años, dos hijos
Presidenta de Argentina en dos períodos: 2007-2011 y 2011-actualidad
Partido Justicialista, centro-izquierda

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«No soy partidaria de justificar nada porque sean pobres, porque yo fui pobre y nunca justifiqué nada», Cristina Fernández de Kirchner, 2015.

Cristina no solo es conocida por no repetir vestidos. En 2011 se fue de shopping de zapatos. O más bien el shopping llegó a su habitación en un exclusivo hotel de París. La presidenta de Argentina se alistaba para visitar Nueva York, donde daría un discurso en las Naciones Unidas y adquirió, según una controversial publicación del New York Post, veinte pares de zapatos Christian Loubotin por 110,000 dólares. Voceros de la Casa Rosada de Buenos Aires, sillón del ejecutivo argentino, reaccionaron fuertemente negando lo ocurrido, pero internet ya había hecho fiesta con el tema. Los excesos de la autoproclamada “Presidenta del Pueblo” estaban en boca de todos.

Abogada de profesión, Cristina sucedió en el poder a Néstor Kirchner, su esposo, en 2007. Él la obligó a ser presidenta, según El País, de España, y mangoneó sus primeros tres años de gestión hasta el 2010, cuando falleció por un paro cardiorrespiratorio. A partir de ahí Cristina comenzó a hacer lo que quiso, señala Ricardo De León, máster en Relaciones Internacionales. “El balance de su gobierno es más negativo que positivo. Ha sufrido muchos reveses por cierta inclinación a hacer lo que le parecía bien y no lo que podría favorecer a los argentinos. Incluso el expresidente uruguayo Mujica la catalogaba mal”, señala el experto. Don Pepe Mujica dijo en 2013 durante un acto, de hecho, y aparentemente sin notar que el micrófono seguía encendido: “Esta vieja es peor que el tuerto. El tuerto era más político, esta es terca”.

Pero la “terca”, madre de dos hijos, a la que no le importa bailar en público cada vez que puede, ganó las elecciones generales de 2011 con una abrumadora ventaja de más del 37 por ciento sobre su rival, Hermes Binner, y a lo largo de su mandato demostró tener mucha confianza en política exterior. De visita en China, para firmar 15 acuerdos bilaterales entre las dos naciones en 2015, CFK, como también la llaman, tuiteó: “Más de mil asistentes al evento… ¿Serán todos de ‘La Cámpola’ y vinieron solo por el aloz y el petlóleo?” Fernández de Kirchner jamás removió el mensaje y sus disculpas incluso se quejaron de la falta de humor de los internautas.

Cristina fue la primera presidenta electa de Argentina. En 1974 Isabel Martínez de Perón era vicepresidenta y asumió el máximo cargo político del país tras la muerte de su esposo, el presidente Juan Domingo Perón, pero fue expulsada del puesto y encarcelada en 1976 por un golpe de Estado. El próximo domingo 25 de octubre se celebrarán elecciones y se sabrá quién reemplazará a Kirchner en el cargo. Entre los candidatos con más posibilidades no figuran mujeres.

Según el analista internacional De León, Argentina va a elecciones en la banca rota técnica, pero Cristina se marcha con el apoyo de las clases desfavorecidas. “Es en los argentinos pobres donde tiene la mayor simpatía, apelando al populismo mediático, característico de gobernantes de izquierda. Cosas de política, para unos es pésima, controladora, coartadora de la libertad de expresión y manejadora de los otros poderes del Estado y para otros está entre los mejores presidentes de Argentina, ya que les ha dado estabilidad económica y social”, explica.

Según diferentes encuestas realizadas al pueblo gaucho, lo mejor de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner es la Asignación Universal al Hijo, una ayuda económica para las personas que ganan menos del salario mínimo por cada hijo menor de edad que tengan bajo su tutela, así como las ayudas para los jubilados. Lo peor es el tema de la inseguridad y la falta de combate ante la corrupción.