Seguros pero inseguros

El dato es sorprendente porque Nicaragua se considera a sí mismo y es considerado externamente como uno de los países más seguros de la región, en tanto que a Honduras se le califica como el más violento y e inseguro de América Latina y el Caribe.

En el último reporte anual sobre competitividad, del Foro Económico Mundial, se ofrece el dato de que Nicaragua desmejoró 9 puntos en esa clasificación, al pasar de la posición 99 a la 108 entre los 140 países que fueron valorados. Sin embargo, la vecina Honduras sorprendentemente mejoró 12 puntos y saltó de la posición 100 a la 88.

El dato es sorprendente porque Nicaragua se considera a sí mismo y es considerado externamente como uno de los países más seguros de la región, en tanto que a Honduras se le califica como el más violento y e inseguro de América Latina y el Caribe.

¿Significa, entonces, que el factor de seguridad o inseguridad pública tiene poco o nada que ver para las condiciones de competitividad de un país, la cual es indispensable para captar más inversiones, hacer mejores negocios, crecer económicamente, reducir la pobreza e impulsar la prosperidad?

Muchas veces hemos expresado nuestra opinión de que para mejorar la competitividad del país hay que ponerle mucho cuidado a la seguridad jurídica, a la calidad de las instituciones y a la buena gobernabilidad, sin perjuicio de reconocer la gran importancia que tiene la seguridad pública y el bajo índice de criminalidad. El dato del Foro Económico Mundial sobre el pobre lugar que ocupa actualmente Nicaragua en el índice internacional de competitividad, confirma lo que hemos dicho.

En realidad, en términos generales lo más importante para el inversionista extranjero, aparte de la tasa de rentabilidad de su inversión, es la seguridad jurídica y la estabilidad política y social del país donde arriesga su capital. Es decir, que funcione el Estado de Derecho, que la justicia sea independiente, que haya transparencia y que los cambios de gobierno se realicen por los medios institucionales y pacíficos, ante todo las elecciones libres y transparentes. Y eso mismo le interesa al inversionista y emprendedor nacional, aunque no lo diga abiertamente ni se involucre en los asuntos políticos.

Pero no solo nosotros creemos y decimos eso. Un reconocido y autorizado experto en economía real y negocios, el subsecretario Adjunto de Comercio de los Estados Unidos, Walter Bastian, durante su visita a Nicaragua hace un par de años expresó que la seguridad pública importa, pero más importante es la seguridad jurídica y la transparencia en el clima de negocios.

En una entrevista concedida al Diario LA PRENSA en aquella ocasión, el señor Bastian dijo literalmente lo siguiente: “Yo creo que la seguridad jurídica es más importante (que la seguridad pública o policial). Hay diferentes maneras de manejar un negocio; uno no tiene que estar presente en el país.

Empresas nuestras (es decir, de los Estados Unidos) trabajan en lugares donde las condiciones en cuanto a seguridad personal son difíciles; hay que tomar precauciones, pero es mucho más difícil tomar precauciones con leyes o reglamentos que no se cumplen y normas que no se reconocen, eso es sumamente difícil y el costo es sumamente alto”.

Eso confirma lo que hemos dicho y repetimos: los progresos económicos de Nicaragua serían mucho más amplios y provechosos si hubiese un verdadero Estado de Derecho, justicia independiente, instituciones democráticas robustas y transparencia gubernamental.

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