Más desempleo en la región

La desaceleración del crecimiento económico está empezando a incidir en los indicadores laborales de la región, advierten la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe

La desaceleración del crecimiento económico está empezando a incidir en los indicadores laborales de la región, advierten la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, publicado la semana pasada, en el que prevén que la tasa de desempleo llegue a 6.6 por ciento, un crecimiento de seis décimas.

“En la revisión más reciente la proyección de la evolución del producto regional de 2015 se redujo a una contracción del 0.3 por ciento”, menciona el informe que destaca que esta tasas de crecimiento económico descendentes se empezaron a registrar desde 2012.

Las organizaciones aclaran que esta tendencia regional es preocupante, entre otras razones porque se reducen los espacios para avanzar en la disminución de la pobreza y de la desigualdad —dos importantes logros de la región a partir de inicios de la década pasada— y se esperan impactos negativos en varias dimensiones de los mercados laborales.

“Lamentablemente, las proyecciones de crecimiento económico no permiten esperar un cambio de estas tendencias en la segunda mitad del año y, para el año en su conjunto, la tasa de desempleo abierto alcanzaría un 6.6 por ciento, tras registrar un seis por ciento en 2014”, mencionan José Manuel Salazar, subdirector general de la OIR, y Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en el informe.

Los organismos de las Naciones Unidas señalan que en 2014 se observó la paradoja que: pese al bajo crecimiento económico regional y su incidencia en la caída de la tasa de ocupación, la tasa de desempleo siguió en descenso debido a que la tasa de participación bajó aún más que la de la ocupación, lo que en el informe se interpreta como que muchas personas no buscaron trabajo, ya sea para seguir estudiando o por otros motivos.

“En resumen, la tasa de ocupación cayó con respecto al mismo período del año anterior, por la debilidad en la generación de empleo asalariado que refleja el bajo crecimiento económico, también se atenuó la caída interanual de la tasa de participación —con una moderada reducción en el primer trimestre e incluso un leve aumento en el segundo—, lo que indica que los hogares tienen mayores necesidades de generación de ingresos laborales”, menciona el documento.

Según las organizaciones, en consecuencia a lo anterior fue que por primera vez desde 2009, posterior a la crisis, aumentó la tasa de desempleo regional y en la mayoría de los países los salarios reales siguieron creciendo, aunque con una tendencia hacia una desaceleración.

ANÁLISIS DE 2003 A 2013

En el informe se hace un análisis de la composición y en la calidad del empleo en América Latina y el Caribe en el decenio comprendido de 2003 a 2013, donde se observa la evolución por tamaño de empresa. Se aprecia que el empleo en las microempresas disminuyó del 31.7 por ciento del empleo total al 28.4 por ciento.

“Si bien esta disminución de 3.3 puntos porcentuales en una década podría parecer de una magnitud moderada, se trata de un cambio significativo si se considera la característica estructural de la presencia de microempresas en las economías y los mercados laborales de la región. Los otros estratos de tamaño de empresa (pequeña, mediana y grande), en cambio, registraron aumentos en la participación en el empleo total”, destaca el informe laboral.

Sin embargo aclaran que no queda claro si este descenso en el empleo en las microempresas se debió a un estancamiento en el sector o a exitosas trayectorias de crecimiento que convirtieron a estas en empresas más grandes que cambiaron su categoría de tamaño.

Ranking2015

MUJERES EN EL EMPLEO

Los datos del estudio también visualizan las tendencias de la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, según tamaño de empresa.

Entre 2003 y 2013 en todos los estratos, excepto en el servicio doméstico, —un sector ya muy dominado por las mujeres (93.2 por ciento en 2003 frente a un 93.0 por ciento en 2013)—, la incorporación de las mujeres al mercado laboral tuvo tendencia en crecimiento.

El aumento fue más notorio entre los trabajadores por cuenta propia (del 36.6 por ciento al 38.1 por ciento); en las microempresas pasó del 32.8 por ciento al 35.2; en las pequeñas empresas del 32.3 por ciento al 36.1; en las medianas empresas del 32.9 por ciento al 35.3 y en las grandes empresas del 46.1 al 47 por ciento.

AUMENTO EN ASALARIADOS

En la estructura de empleo entre 2003 y 2013 hay un aumento de la proporción de asalariados en el total del empleo con un subida del 60 por ciento al 65.1 por ciento.

“Al analizar las variaciones de la proporción de asalariados por estratos de tamaño de empresa, se observa que en las pequeñas, medianas y grandes empresas, ya al inicio del período el porcentaje de los asalariados se acercaba al ciento por ciento y no hubo grandes cambios”, señala el informe.

En las microempresas los asalariados se elevan del 64.4 por ciento en 2003 al 71.9 por ciento en 2013.

“Este aumento se relaciona con la marcada contracción de la proporción del trabajo familiar no remunerado, del 7.1 por ciento al 4.3 por ciento en el empleo en su conjunto y del 22.3 por ciento al 15.2 por ciento en las microempresas”, explica.

SEGURO MÉDICO

El informe conjunto de la Cepal y la OIT resalta que en general ha mejorado la calidad del empleo, medida por la cobertura del seguro de salud. “Mientras que un 39.9 por ciento de los ocupados contaba con seguro de salud en 2003, esta cifra aumentó al 53.6 por ciento en 2013”, menciona.

Según las organizaciones, el marcado incremento de cobertura se dio en todos los estratos, incluidos los trabajadores por cuenta propia y las trabajadoras de servicio doméstico, pero fue especialmente pronunciado en las microempresas con casi 14 puntos porcentuales, pasando del 25.1 por ciento en 2003 al 39 por ciento en 2013, aunque argumenta que “aun así, persisten grandes brechas en la cobertura de la seguridad social por tamaño de empresa”.

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