Sprectre versus Shaun, El Cordero

Por historia y mercadeo, Spectre, la 24ta. aventura cinematográfica del agente secreto creado por Ian Fleming, es una de las películas más anticipadas del año.

Por historia y mercadeo, Spectre, la 24ta. aventura cinematográfica del agente secreto creado por Ian Fleming, es una de las películas más anticipadas del año. Debo confesar que yo también esperaba ansioso la nueva misión de 007. Échele la culpa a Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y Skyfall (Sam Mendes, 2012), dos de las mejores películas de acción de los últimos tiempos —haremos de cuenta que Quantum of Solace (Marc Foster, 2008) no existió—.

Vaya sorpresa la que me he llevado, al descubrir que la súper producción no le llega en valor de entretenimiento e ingenio a una película animada que se estrena simultáneamente, con mínima publicidad. Shaun, el Cordero es una producción de los estudios británicos de animación Aardman, creadores de Pollitos en Fuga (2000) y Wallace y Gromit, personajes que se convirtieron en íconos en apenas cuatro cortos y un largometraje. De hecho, Shaun apareció por primera vez en Una Afeitada al Ras (Nick Park, 1995), cortometraje ganador del Óscar.

Después protagonizó una serie de cortos de identificación para un canal de televisión británico. Ahora, la oveja silente salta al estrellato como protagonista de su propia aventura: cansado de la rutina de su granja, Shaun decide tomarse un día libre. Eso implica ejecutar un complicado plan para poner a dormir al granjero. Como resultado, el hombre termina perdido en la gran ciudad, y de remate, amnésico. Así, Shaun y sus compañeros de rebaño deben enfrentar los peligros de la gran urbe para rescatar a su dueño.

Estilísticamente, la película se mantiene fiel al estilo de Aardman, con una animación minuciosa de muñecos de plastilina, desplazándose en ambientes tridimensionales, construidos con materiales concretos. Desconozco si hay manipulación digital, pero sí es notable la decisión de mantener cierto carácter artesanal en el acabado de los personajes y sus espacios. Olvídese de las brillantes superficies inmaculadas de la animación computarizada.

Cuando la cámara se acerca lo suficiente a los personajes puede notar en la superficie los surcos que dejan las huellas digitales de los animadores, que manipulan los muñecos y los objetos, un milímetro a la vez, para crear la ilusión de movimiento. Lejos de percibirse como un error, esto define una escala humana en la fantasía.

A diferencias de la mayoría de los filmes animados, Shaun… es inmune a la plaga del doblaje. Los personajes que hablan lo hacen con murmullos, ruidos y onomatopeyas, que bastan y sobran para comunicarse. En términos prácticos, estamos ante una narrativa eminentemente visual, capaz, sin embargo, de hilvanar en su trama ideas complejas y ácido comentario social. Tome nota de la aparición de una celebridad con el estilo extravagante de Elton John y cómo su influencia afecta el curso de la historia. En otras ocasiones, me he quejado de filmes animados con demasiadas referencias a la cultura popular, chistes que pasan por encima de la cabeza de los niños y humos escatológicos. Shaun, el Cordero tiene todo eso, pero con un estilo refinado y eminentemente humanista. No volverá a ver a un perro callejero con los mismos ojos.

Puede sonar gratuita la comparación con Spectre, pero en un nivel primario, ambas trafican en el género de la acción. Las secuencias del filme animado están mejor integradas en la trama. Se siente como una narración viva, una historia cohesiva que milagrosamente podemos atestiguar. La película de 007 tiene una dimensión monumental, pero sus proezas son unidades de contenido, precariamente conectadas entre sí. Golpe a golpe, Shaun, el Cordero es más poderoso que James Bond.