Campaña a favor del reloj

Un grupo de filántropos jinoteganos se organizó para hacer una campaña de reconstrucción el legendario reloj de la Catedral San Juan, instalado en 1960, que lleva más de veinte años parado a causa de desperfectos, falta de mantenimiento y sabotaje .

Lleva algunos años sin funcionar el reloj de la catedral. Le faltan varias piezas, reponerlas y ponerlo a funcionar es el propósito de un grupo de jinoteganos. LA PRENSA/ S. RUIZ

Un grupo de filántropos jinoteganos se organizó para hacer una campaña de reconstrucción el legendario reloj de la Catedral San Juan, instalado en 1960, que lleva más de veinte años parado a causa de desperfectos, falta de mantenimiento y sabotaje .

El grupo, integrado por Ivonne Castellón, Thilma de Chamorro, Mercedes Chavarría, Arturo Castro Frenzel, Jairo Antonio Méndez, Ramón Pineda Úbeda y Helder Prado, hicieron un presupuesto para el arreglo y acordaron que se necesitan cien mil córdobas para restaurarlo.

La presidenta del grupo de restauración, Ivonne Castellón, comentó que comenzaron con una campaña mediática de sensibilización para que la población jinotegana se entere del valor turístico, histórico y religioso que tiene el reloj y con ayuda de donantes, poder recaudar el dinero que permitirá comprar las carátulas y las piezas dañadas para ponerlo a funcionar nuevamente.

“Esperamos que la población comience a abrir los ojos para no perder esa pieza de historia que tenemos y no hemos escuchado sonar desde hace mucho tiempo ya, nos unimos para lograr dejar reconstruido ese legado que nos dio el padre Baltodano que se trajo desde Alemania”, dijo Ivonne Castellón.

DESDE ALEMANIA

Por su parte, el ciudadano Arturo Castro Frenzel explicó que el reloj fue traído desde Alemania a raíz de la petición del padre Rubén Baltodano, en 1959, y que en 1960 el relojero Max Dreher y s hijo Franz Dreher vinieron desde Europa para instalarlo, siendo valorado como la mejor pieza en Centroamérica, actualmente está valorado en sesenta mil euros.

APRUEBAN COLECTA

Monseñor Carlos Herrera aprobó el proyecto luego de descubrir que el reloj fue arruinado de manera deliberada por manos anónimas, que entre los engranajes y las tres carátulas se observaron un agujero de bala.

Arturo Castro Frenzel dijo que el reloj consta con los toques del Angelus y la misma melodía del reloj inglés, Big Ben de Londres. El grupo se contactó con Franz de ahora 76 años, quien estuvo dispuesto a regalar su trabajo para arreglar el reloj.

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