LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Los indios que invadieron Managua

El canal por Nicaragua puede parecer un imposible por su magnitud descomedida, por los recursos que no se pueden sacar de la nada para construirlo, y porque Wang Ying, el empresario a quien se entregó la triste concesión leonina, se desvanece cada vez más como un fantasma junto con su fortuna que se tragó la última crisis financiera en China, donde ya desde antes era un millonario de tercera.

Pero para los campesinos cuyas tierras se hallan en los territorios por donde pasaría el canal, la amenaza que se cierne sobre ellos no tiene nada de cuento chino. Desde que se anunció la supuesta ruta interoceánica dejaron oír su no rotundo en asambleas y marchas, y anunciaron que no abandonarían sus propiedades a ningún precio. Para ellos no se trata de negociar. Lo que exigen es que el canal no se construya.

Y en un país donde la democracia es cada vez más precaria, y la oposición al gobierno de Ortega ha sido debilitada y dividida, de modo que las elecciones del año entrante no traerán sorpresas, estos hombres y mujeres salidos de la entraña de la Nicaragua profunda han enseñado un vigor inusitado que ningún movimiento político ha podido mostrar. Se han organizado en una red nacional, y hace poco decidieron llegar hasta Managua desde las lejanas comarcas donde viven para demandar ante la Asamblea Nacional la derogación de la ley que otorga a Wang Ying la concesión canalera.

Y entonces el gobierno de Ortega decidió impedirles poner pie en la capital a cualquier costo.

Todos los instrumentos del poder político del régimen fueron concentrados en una gigantesca y costosa operación que empezó desde que los campesinos subieron a los vehículos que los llevarían a Managua, y en ella participaron la Policía Nacional para cerrarles el paso, el Ministerio de Transporte para exigir permisos arbitrarios; las autoridades municipales por donde las caravanas debían pasar para obstaculizarlas, las fuerzas de choque del partido de Gobierno para amedrentarlos en los cruces de carreteras.

Les confiscaron autobuses, les poncharon las llantas regando “miguelitos” en las carreteras, los sometieron a pedreas, capturaron a sus líderes, los obligaron a marchar largos trayectos a pie; pero al final, tras días de lucha por avanzar palmo a palmo, venciendo las barreras policiacas, más nutridas a medida que se acercaban a Managua, las caravanas de camiones de carga donde viajaban lograron entrar a la capital, solo para encontrarse, cuando pusieron pie en tierra, con los cordones de policías antimotines que les cerraban el paso en las calles, con más grupos de choque armados de garrotes y cadenas, y con una contramanifestación que el Gobierno había montado con empleados públicos, miembros de la Juventud Sandinista uniformados con camisetas, y estudiantes acarreados de las universidades estatales y los colegios de secundaria. Había asueto decretado para todos.

En medio del cerco formado por los policías antimotines y las fuerzas de choque, los manifestantes lograron apartar las barreras metálicas colocadas a media calle, y pudieron recorrer varias cuadras desviándose de la ruta inicial, con lo que se dieron por satisfechos. Nunca buscaron ni el enfrentamiento ni la violencia, y resistieron las provocaciones. Y aunque no lograron alcanzar las puertas de la Asamblea Nacional, demostraron que habían podido llegar a la capital, pese a todo; volvieron a subir a los camiones, y antes del anochecer iban de regreso hacia las tierras que no están dispuestos a entregar.

He visto una y otra vez los videos tomados ese día. Los campesinos, arracimados en los camiones de carga, entran a Managua ondeando sus banderas nacionales azul y blanco. Abajo, los contramanifestantes ondean banderas del partido oficial, las banderas rojinegras que un día fueron de la revolución, y sus consignas a voz en cuello son contra “los malos hijos de Nicaragua”. Dan vivas al canal, vivas al presidente Ortega y a su esposa. “¡No pasarán!”, grita uno, cuando los campesinos están cruzando frente a sus narices. Y otro, exaltado, grita: “¡Me vale verga lo que digan los indios! ¡El canal va!”

Y aquí, en la palabra, “indios”, es donde quiero detenerme. Es la que mejor ha expresado nunca el desprecio en contra de los rotos y descalzos; la soberbia en contra del inculto, el ignorante, el de abajo: el “indio pata rajada”; “indios” son estos campesinos humildes de tierra adentro que calzan botas de hule, en quienes este joven activista que grita desde la calle en nombre del sandinismo oficial no se reconoce, y más bien los repudia.

Una “india” como la campesina Francisca Ramírez, dirigente de la lucha contra el canal, que dice: “Miles pensamos que preferimos morir antes de entregar o vender nuestras tierras, y aunque nos digan que nos van a llevar a una ciudad y que vamos a tener todo, nosotros sentimos como que nos están quitando la vida y más bien nos están mandando a la muerte”.

Hace ya 35 años, en los albores de la revolución, miles de jóvenes se fueron a convivir por meses a las áreas rurales remotas con los “indios” y enseñarles a leer y a escribir. Fue la Cruzada Nacional de Alfabetización, cuando la juventud que gozaba del privilegio de educarse reconoció que había dos Nicaraguas, y era necesario traspasar la frontera para trasladarse a la otra donde vivían los pobres y analfabetos, y darles clases a la luz de los candiles porque no tenían luz eléctrica, ni tampoco agua potable, ni letrinas.

Quizás los campesinos que por fin lograron llegar a Managua son hijos de aquella Cruzada, y aprendieron a leer y a escribir entonces, y a defender sus derechos, lo que ahora se les niegan, aún el derecho de movilizarse y de protestar, ya no digamos el de vivir en sus tierras. Y pareciera que son ellos quienes deberían alfabetizar ahora a estos otros jóvenes que los repudian con sarcasmo llamándolos “indios” mientras agitan las banderas que un día fueron las banderas de la revolución. El autor es escritor.

COMENTARIOS

  1. Ramona
    Hace 6 años

    Menos mal que regresó a sus raíces, que un día no muy lejano negó. Gracias por apoyar a los sin poder de publicar, como usted, la verdad es, que Nicaragua es, y ha sido siempre una, libre, soberana e independiente. Su soberanía no se vende ni a chinos ni a nadie, es la tierra, el hogar, el ombligo, la raiz que Diosito nos dió.Donde crecen árboles de verdad(no chatarra), donde pasta el ganado, y vuelan loras y chocollos ruidosos y bellos, un rio San Juan bravo, majestuoso, con sus gaspares, etc

  2. Uriel Algaba
    Hace 6 años

    El aspecto más soslayado es el del «origen de todos los males», el allanamiento del camino hacia el poder del psicópata asesino coprotagonizado por el autor. El argumento de la necesidad de sacar a Somoza, se ha descolorido para muchos a la luz de los acontecimientos mundiales. La pretendida «revolución» no fue sino una operación más en la persecución de la «Globalización», donde los actores nacionales fueron los verdaderos «tontos útiles»: pude «verlo» yo con solo 19 años entonces,…

  3. ElCop1on
    Hace 6 años

    Es triste ver como los malos hijos de Nicaragua los que mas le deben porque recibieron más oportunidades para educarse están tratando de fraccionarla uniéndose a los ticos y a los halcones de Washington durante casi dos siglos nos ha mantenido en la miseria y el subdesarrollo
    Entiendo que los indígenas tienen derechos ancestrales para vivir en sus selvas ríos etc pero noacostadetodalaNacion
    En todaspartes delmundo haydesplazados para construir carreteras Lagospresas y porque no un CANAL?

  4. Hace 6 años

    Que ignorancia pensar que se insulta a una persona al lllamarles indios deberian primero educarse y despues hablar pobres ignorantes.

  5. El Analista
    Hace 6 años

    Cuál es el miedo, están en su derecho de manifestarse los llamados «indios», todos somos indios, si no vayan a EE:UU y, a los nicas les llaman indios o, aquí no más en Costa Rica, ademas nos llaman incultos, he visto gente de sociedad nica queriendo integrarse a la sociedad Costarricense y los rechazan, nos discriminan y ahora aquí en nuestro terruño nos seguimos matando nosotros mismos por un canal que no se sabe si se construirá.

  6. observador
    Hace 6 años

    Los marchantes debieron gritar «Heil Ortega» igual como lo hacian la juventud hitleriana al gritar «Heil Hitler» cuando golpeaban, garroteaban y ultrajaban a las personas utiles y valientes de aquella epoca.

  7. torturasicologica
    Hace 6 años

    Que ironia la del autor. Se observa su irracional analisis, debido a su parcialidad en su analisis historico.El enfoque lleva dos puntos de vista:
    1. Las revoluciones las iniciaron los campesinos y nuevamente vemos como los politicos fracasados y sin liderazgo utilizan a los campesinos o indios como titula
    2. los movimientos «democraticos» usan a la juventud como el gobierno, fuerzas de choque. Donde radica la diferencia

    1. gerardo rodriguez adulterio
      Hace 6 años

      estos indios hacen al 1×4 es decir un indio por cuatro pandilleros orteguistas,o como es lo mismo 1,000 indios x 4,000 satrapas,es gente que se revuelca con cualquier animal salvaje,y ya no digamos un pandillerito mal comido o un antimotin desnutrido.he dicho.

  8. Hace 6 años

    Benditos Indios, valientes! Son un orgullo para la tierra de lagos y volcanes.

  9. Gator56
    Hace 6 años

    Esos «Indios» como despectivamente los llaman son los que les llenan el estomago con su sudor.
    Estos no son Juventud Sandinista,ese uniforme les queda muy grande,son Juventud Orteguista,la juventud Sandinista estuvo en la alfabitazion,en Los corte de cafe,algodon,en los frentes de batalla etc
    y no reprimiendo a nuestros hermanos en contubernio con la policia y Los paramilitares.

  10. Salvador
    Hace 6 años

    En algo no estoy de acuerdo con el autor de esta opinión y es que de sobra se sabía que la intención de la cruzada de alfabetización no era alfabetizar, sino adoctrinar, basta leer el material impreso que utilizaron, por supuesto que muchos aprendieron a leer, pero el ser dignos, pensar, discernir y distinguir entre lo que es manipulación, manoseo e irrespeto a sus derechos ya lo tenían en su herencia, no lo aprendieron con el gobierno corrupto desde siempre del fs…

  11. ciudadano
    Hace 6 años

    Las banderas vende patria.

  12. el carolingio
    Hace 6 años

    Ahora si Dr. Ramirez ha escrito algo que viene del pueblo y para el pueblo. Ya se dio cuenta que hay dictadura?

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