LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Orlando J. Icaza Gallard

“De Medicina”

En 1478, en Florencia, Italia, se edita el primer libro de medicina que se conoce en Occidente.

De Medicina fue originalmente escrito en el siglo primero por un enciclopedista que parece no era médico, Aulus Cornelius Celsus.

En él se coleccionaban escritos no solamente médicos pero de agricultura, filosofía, jurisprudencia, oratoria y ciencias militares.

La parte médica era una recolección de las experiencias de los griegos, especialmente de Hipócrates y Asclepíades.

Hablaba de dieta, higiene, tratamiento de enfermedades como la neumonía, uso de diuréticos, cirugía, fracturas, enfermedades de la piel y envenenamientos.

Por supuesto que el libro debe de haber descrito lo que hacíamos en el Hospital San Vicente de León cuando nos llegaban los apuñalados que ante la ausencia de oxímetros, se les hacían continuas preguntas a veces absurdas para valorar su oxigenación cerebral. Y en muchas ocasiones, sí, por qué no decirlo, entrar cantando a los quirófanos para mantenernos alertas y contentos siguiendo los consejos de sanación experimentados por Aristóxeno con resultados excelentes para la mayoría de los pacientes muy a dolor de aquellos que mal critican por ignorancia o envidia dichos métodos como antiéticos. Métodos a veces improvisados por la necesidad o aprendidos de los griegos, persas y franceses de libros como De Medicina .

La obra se hizo famosa en la antigua Roma pues contenía secretos de antídotos con los que se protegían personajes importantes de la política romana de morir envenenados.

Antidotum Mithridaticum, era un antiveneno universal y complejo descrito en dicho tratado que había sobrevivido la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y que según la historia, había evitado la muerte por entosicamiento a Mithridate VI un príncipe de origen persa y griego pariente de Alejandro Magno. Él solía tomar la poción todos los días después de que su padre Mithridates V muriera envenenado en la ciudad de Sinope.

Habiendo heredado el trono había recurrido a los científicos de la región para elaborar el antídoto llamado Mithridate.

Cuando Mithridates VI fue derrotado por el general Pompeyo, temiendo ser capturado por los romanos, decide envenenarse sin ningún efecto debido al antídoto que ingería diario teniendo que recurrir a la espada para quitarse la vida.

Fue así que los políticos romanos lo popularizaron y mantenían en secreto solo para uso personal.

Por otro lado, Sinope, la ciudad donde vivió, quedaba al norte de Turquía en la región de Ponto, en medio de la ruta de la seda donde muchos secretos médicos circulaban desde la China, India, Persia hasta llegar a Europa. Curiosamente sus suelos eran ricos en óxido de hierro de donde se sacaba un famoso pigmento rojo codiciado por pintores europeos llamado sinopia. Pero además, su tierra contenía grandes cantidades de arsénico, un veneno que puede matar poco a poco ocultando sus efectos letales. De allí quizás aprendieron a eliminar a sus oponentes políticos de una manera suave y disimulada.

Mozart, a sus 14 años, inspirado por esta historia cuando visita Italia en 1770, escribe su ópera Mitridate, re di Ponto .

Envenenar es actualmente un método usado por gobiernos oscuros en el mero siglo XXI. Con un poco más de sofisticación pues ahora usan radiactivos y otros químicos modernos rápidos, difíciles de detectar y eficaces.

Aun así, no sería mala la idea para aquellos gobernantes inseguros y de mala espina o de parejas mal enamoradas conseguirse una copia de la fórmula del Mitridate y seguir sus indicaciones para volverse inmunes a cualquier tósigo.

No me extrañaría que Oliverio Castañeda con lo estudioso que era, guardara entre sus pertenencias una copia de la fórmula y aunque este prefería la estricnina sobre el arsénico, es muy probable que se inmunizara siguiendo los consejos persas y griegos de las regiones de la Capadocia. El autor es médico y cirujano

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: