Ganó el Cervantes

Fernando del Paso, galardonado con el Premio Cervantes, es un creador nato, un corredor de fondo de la literatura, que a sus 80 años ha transitado por todos los géneros: teatro, cuento, poesía y ensayo, además de gran pintor y dibujante. En resumen, un estilista y un innovador de la lengua española.

El novelista Fernando del Paso, considerado a sus 80 años uno de los mayores exponentes de la literatura mexicana. LA PRENSA/EFE.

Fernando del Paso, galardonado con el Premio Cervantes, es un creador nato, un corredor de fondo de la literatura, que a sus 80 años ha transitado por todos los géneros: teatro, cuento, poesía y ensayo, además de gran pintor y dibujante. En resumen, un estilista y un innovador de la lengua española.

Un artista que no está “de paso” por la vida, porque, además de todo lo reseñado es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional de México, ha colaborado en algunas de las revistas y suplementos culturales más importantes de su país y ha expuesto su obra en México, Francia, Reino Unido y EE.UU.

La pasión de un hombre que desafió su destino, tocado por muchas enfermedades, gracias a su amor por las letras, como él ha reconocido en varias ocasiones, ya que a lo largo de su vida ha sufrido varios infartos cerebrales y tres cánceres distintos.

A pesar de ello, este creador nacido en Ciudad de México en 1935, que va en silla de ruedas, asegura que “la verdadera lucha la libran los mexicanos que viven en extrema pobreza y el verdadero valor es el de los padres que buscan a los desaparecidos, entre ellos los de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa”.

Del Paso vive en Guadalajara (México) desde 1992, cuando comenzó a dirigir la Biblioteca Iberoamericana de la Universidad de Guadalajara, que también le ha otorgado el Honoris Causa.

Una intensa actividad que gira en torno a la literatura, “el patrimonio más rico del mundo: las letras de imprenta con las que se fundan y destruyen imperios y famas”, escribía el autor.

Su gran obra, Noticias del Imperio (1978), junto con José Trigo (1966) y Palinuro de México (1977) abunda y explora los episodios “más singulares y bellos” de su país, todo ello envuelto en una estética rica e innovadora.

A Fernando del Paso, al que le duele su patria, manifestó, “me duele hasta el alma que nuestra patria se desmorone”, precisó Del Paso en su discurso: “Quiero decirte lo que tú ya sabes (en referencia al poeta mexicano José Emilio Pacheco): que también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia”.

HISTORIA

El jurado reconoció a Del Paso «por su aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad como hizo Cervantes en su momento» sobre un autor que invirtió incontables años de trabajo e investigación en cada una de sus grandes novelas.

En sus voluminosos y complejos libros retrató el movimiento de los ferrocarrileros mexicanos de los años 1950, las andanzas iniciáticas de un autobiográfico estudiante de Medicina a mediados del siglo XX o la historia de Maximiliano, segundo emperador de México muerto en 1867.

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