Adiós al maestro del dibujo nica

“Y su muerte —agregó visiblemente consternada— es una pérdida para nuestra familia y para el dibujo nicaragüense”. Luego pidió se le recordará como “un gran dibujante nicaragüense

El maestro Silvio Bonilla Corea deja su legado como uno de los mejores dibujantes del país y maestro por más de cuatro décadas. LA PRENSA/ARNULFO AGÜERO

“Silvio dibujó hasta en sus últimos momentos, en su mesa de trabajo dejó inconcluso el dibujo de un Cristo y tres plumillas de tejados de Granada, temas que lo inspiraban”, reveló su esposa Sandra Mercado Orozco.

Y su muerte —agregó visiblemente consternada— es una pérdida para nuestra familia y para el dibujo nicaragüense”. Luego pidió se le recordará como “un gran dibujante nicaragüense y un maestro de generaciones de pintores”.

Silvio Bonilla Corea falleció de un infarto cardíaco el pasado 21 de noviembre en el Hospital Solidaridad. Familiares, amigos y pintores cercanos al artista asistieron a la vela, misa, y dieron su último adiós. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Occidental de Managua.

Para el dibujante Róger Sevilla Lezama, amigo cercano de Bonilla Corea, “él fue uno de los mayores dibujantes en plumilla del claroscuro y sepia, con trazos de filigrana”, técnica que lo definió, y que lo separó del estilo de Carlos Montenegro, otro maestro de la casa nica y del güegüense barroco.

 

EL MAESTRO DEL DIBUJO

Sus primeros alumnos a los que les dio clase en los años setenta recordaron su magisterio y arte de más de cuatro décadas.

“Él fue mi primer maestro de dibujo académico en 1974, cuando la Escuela Nacional de Artes Plásticas se trasladó a la colonia Colombia, después del terremoto del 72”, recordó el pintor Mario René Madrigal Arcia.

Su delicado trabajo en plumilla, dijo, le recordaban “poemas japoneses pintados sobre acuarelas tenues y la calidad de sus trazos de grises y sepias sobre las aguadas, a un “maestro del paisaje nicaragüense que cultivó su propio estilo”.

En relación con sus temas, subrayó, estos hacen un recorrido por la arquitectura de la casa colonial, campesina y la choza indígena. También trabajó el retrato y el desnudo desde una visión del dibujo académico. “Es lamentable la pérdida de este otro gran maestro del dibujo”, expresó Madrigal Arcia.

Por su parte, Sergio Velásquez se refirió a la obra de Bonilla como la iconografía de la casa nica, que retomó la arquitectura colonial española y que la trabajó desde su propio arte, resaltando la casa solariega de tejas de barro.

Asimismo resaltó que durante más de cuatro décadas fue profesor de Dibujo con alto nivel de excelencia, conocimientos que impartió a varias generaciones de sus alumnos, incluyéndose él mismo, que recibió clases en 1976.

ENTRE LOS GRANDES

“Este legado de Bonilla Corea, como maestro y dibujante —resaltó René Madrigal— lo hace ser parte de esa tríada de dibujantes del paisaje en claroscuro, sepia o color plano, como Leoncio Sáenz y Carlos Montenegro, maestros que dedicaron su vida o la mayor parte al dibujo con identidad nicaragüense”.

ORGULLO

Uno de los momentos de mayor alegría y orgullo en la vida de Silvio Bonilla Corea —discípulo Rodrigo Peñalba del maestro del arte moderno en Nicaragua— fue cuando recibió la Orden Independencia Cultural Rubén Darío (2008), recuerda su esposa.

El otro fue nombrado Ciudadano del siglo XX por la Comisión 2000, del Banco del Café. Bonilla Corea, también ha recibido otros reconocimientos por su labor como maestro en la Escuela Nacional de Bellas Artes, del cual fue su director del 2003 al 2008.

Sus últimas exposiciones personales con temas de paisajes nicaragüenses, desnudos y retratos las realizó en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, en 2012. Y en el 2000 en la galería La Reforma en El Salvador.

Sus obras se encuentran en colecciones de la Pinacoteca del Banco Central de Nicaragua, en otros bancos, y en manos de coleccionistas privados.

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