No son estos tiempos de calma en el campamento indio. Con el final de la Liga casi en las narices, el Bóer atraviesa por una dificultad que lo ha desestabilizado y amenaza con impedirle sacar la cabeza del agua.
“No se puede negar, estamos en apuros. Y aunque sé que cada uno de los muchachos hará su mejor esfuerzo y se entregará al máximo para salir a flote, la batalla no es tan sencilla”, admite Julio Sánchez.
Sánchez apareció de improvisto en el timón de la tribu, luego que el dominicano Eduardo Dennis entrara en contradicciones con la directiva del equipo y terminara separado, pero además, está por retirar a los extranjeros que trajo.
“Austin Davis y Will Morris son lanzadores de capacidad probada y si se van, que es lo más probable que pase, tendremos que buscar otras opciones. Jairo Muñoz también dijo que se iría”, asegura el mentor interino de la tropa capitalina.
Sánchez no se echa hacia atrás ante la misión que han puesto en sus manos. Y asegura que si hay que terminar la Liga en ese cargo lo hará, pero que de ninguna manera le molesta que traigan un extranjero.
“Yo soy un soldado que realizaré el papel que me asigne la directiva, pero si ellos deciden que es mejor un extranjero, pues es bienvenido. Ahora, lo esencial, es reponer a los peloteros”, sostiene Sánchez.
El problema es que no hay mucho tiempo para pensar y luego ejecutar las transacciones que el Bóer necesita. Su principal necesidad era un bateador. Ahora son tres lanzadores y un bateador.
“He escuchado que Cuba es una opción para conseguir jugadores y aquí todos conocemos el talento y la entrega de los cubanos. De modo que solo nos queda esperar, aunque no se puede esperar mucho”, indicó el timonel interino del Bóer.
UNA LIGA DIFÍCIL
11-14
es el balance del Bóer después de sus primeros 25 partidos en la Liga Profesional. De modo que solo quedan 17 desafíos de la campaña regular para concluir el calendario.
