Gran oportunidad para Venezuela

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, dice en un artículo de opinión publicado ayer en La Nación de Buenos Aires, que “en la esencia de la democracia también está la ética de la derrota”.

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, dice en un artículo de opinión publicado ayer en La Nación de Buenos Aires, que “en la esencia de la democracia también está la ética de la derrota”.

En su artículo titulado precisamente La ética de la derrota, Sanguinetti recuerda que en 1996, cuando el presidente socialista español, Felipe González, después de casi 14 años de ejercer el poder de manera exitosa fue derrotado por el conservador José María Aznar “por unos poquitos votos”, lo llamó por teléfono y le dijo: “Perdiste, pero con sabor a victoria”. Y González le respondió: “El tema es que perdimos y lo importante es la aceptación, asumir con normalidad y de buen talante el pronunciamiento ciudadano que no nos quita del escenario político, sino que apenas nos cambia de lugar”.

En el contexto actual, ayer, a la medianoche, el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien también es socialista como Felipe González pero no democrático sino del tipo autoritario, reconoció igualmente su derrota en las elecciones legislativas que no fue “por poquitos votos” sino por una avalancha de sufragios populares.

Maduro dijo que reconocía su derrota electoral por “la ética y la moral chavista”. Pero lo cierto es que él no reconoció su derrota voluntariamente y por respeto a las reglas de la democracia —como lo hiciera Felipe González en 1996—, sino porque los mandos militares prácticamente lo obligaron a reconocerla. Era tan grande la diferencia de votos a favor de la oposición, que seguramente los militares consideraron que era una locura desconocer la realidad y arriesgar que Venezuela se precipitara en una situación caótica de imprevisibles consecuencias.

Por eso fue que el domingo en la noche, después que terminó la jornada de votación y había pasado la hora de dar a conocer oficialmente sus resultados, el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, acuerpado por los mandos militares del Comando Estratégico Operacional compareció públicamente para felicitar al pueblo venezolano y asegurar que ellos garantizaban que no iba a ocurrir nada contra el proceso democrático. Y se conoció además, como lo reveló el diario español ABC, que “los militares también enviaron mensajes de tranquilidad a la Casa Blanca a través de un canal reservado”.

En realidad, a pesar de que el proceso electoral de Venezuela estuvo plagado de arbitrariedades y hechos fraudulentos, y de que hasta el último momento el chavismo quiso manipular los resultados de las votaciones, volvió a quedar demostrado que la votación popular no se puede burlar con un fraude cuando la gente vota abrumadoramente a favor de una alternativa democrática.

Independientemente de la cantidad de diputados que al final el chavismo le pueda robar a la oposición, el gran triunfo electoral de la democracia ha abierto en Venezuela una ventana de oportunidad que ojalá el gobierno de Nicolás Maduro la quiera y pueda aprovechar, para negociar y acordar un programa de transición ordenada hacia la democracia, de reconstrucción de la economía conservando los logros sociales de la revolución, y por la reconciliación nacional que tanto necesita Venezuela.

La oposición democrática de Venezuela asegura que está dispuesta a hacerlo. Dependerá del gobierno de Maduro que no se pierda esta gran oportunidad.

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