Los países centroamericanos y del Caribe defendieron el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5º C y la inclusión de un mecanismo para hacer frente a los daños causados por el cambio climático, durante la conferencia del clima de París (COP21).
El representante nicaragüense, Paul Oquist, acusó a los países desarrollados de querer “reescribir” la Convención de Río para crear una “responsabilidad universal” de todos los estados y eximirse de su “responsabilidad histórica” en el calentamiento global. “Nosotros no somos responsables”, sentenció.
Y es que los ministros centroamericanos y caribeños abogaron además por la inclusión en el texto final de un mecanismo que aborde las pérdidas y daños vinculados a los impactos del cambio climático.
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Es en este sentido que Cuba y Nicaragua aprovecharon su paso por la tribuna para poner a los países desarrollados ante su “responsabilidad histórica” por el impacto en el calentamiento global de casi dos siglos de emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a su desarrollo industrial y económico.
“Las naciones industrializadas no pueden seguir evadiendo sus compromisos históricos con la financiación climática”, declaró la ministra cubana de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya.
Las discusiones de la COP21 buscan adoptar medidas para limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 2º, pero muchos de los países especialmente vulnerables, sobre todo los insulares, reclaman un objetivo de 1.5º C.
REGIÓN VULNERABLE
Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, en representación del istmo centroamericano, exigieron de nuevo la inclusión explícita en el acuerdo final a Centroamérica como región vulnerable, objetivo que también persiguen países africanos.
La mención específica en el texto de las necesidades de un grupo, como ya ocurre con los estados insulares o los países menos desarrollados, supone abrir la puerta a una mayor ayuda internacional.
