Maduro debe renunciar

El mensaje de repudio total que dio el pueblo venezolano al gobierno chavista no deja otra alternativa que sustituir la actual administración por un gobierno de reconstrucción nacional

El mensaje de repudio total que dio el pueblo venezolano al gobierno chavista no deja otra alternativa que sustituir la actual administración por un gobierno de reconstrucción nacional.

Perder la Asamblea Nacional, de la forma en que la ha perdido, fue la clara respuesta de un país que no resiste más.

La inseguridad brutal, con asesinatos que incluyen en gran parte a los miembros de los cuerpos policiales, no podrá resolverse con la estructura policial de este gobierno que ha fracasado totalmente y que no puede sustituirse sin ir a un cambio radical con mandos nuevos y estrategias eficaces.

La situación económica está llegando a un nivel explosivo. Los expertos hablan de un desabastecimiento total de alimentos para el mes de enero del 2016, o sea, dentro de tres semanas. Nicolás Maduro y su grupo no han sido capaces de buscar recursos para mantener abastecido al país, pero sí para destruir ese aparato productivo. No saben distribuir alimentos, porque lo que importan se pudre en los puertos ni saben distribuir lo que logra llegar.

El control de cambio y el precio de la gasolina son decisiones que el gobierno de Maduro ni quiere llevar adelante ni sabe cómo hacerlo. Mientras tanto, la inflación que esto causa sigue golpeando los bolsillos y los estómagos de toda la ciudadanía, porque tener recursos económicos no será un factor importante a la hora de comprar bienes que no existen.

El tráfico de drogas ha complicado este cuadro de una manera gravísima, porque destruye la moral de muchas personas y porque corrompe a altos mandos de las Fuerzas Armadas.

Colombia y México podrían ser claros ejemplos del mal que crea el narcotráfico, lo nocivo que resulta para la sociedad en general y lo difícil que será erradicarlo. Habrá que hacer purgas en los altos mandos militares, habrá que perseguir guerrillas que han hecho de Venezuela su cubil. Y todo esto implicará una decisión nacional y una conducción política férrea que este gobierno no tiene.

El sistema de justicia corrupto y a disposición de los poderes chavistas tiene que ser reformado desde abajo. Casi que habría que comenzar de cero y descabezar a las autoridades espurias que han distorsionado la justicia en el país para darle de nuevo independencia y respeto a los ojos de la ciudadanía.

Los convenios económicos ahogan las finanzas venezolanas. Cosas como el petróleo que se regala, los créditos que no se pagan, las partidas secretas que salen del país tienen que ser eliminadas. No es posible que Venezuela esté importando petróleo para cubrir compromisos con otros países. No es posible que una empresa petrolera billonaria, como PDVSA, haya caído en la indigencia por cumplir cuotas políticas en el extranjero.

La nueva Asamblea podrá destituir a ministros, al vicepresidente, a los jueces, al fiscal, al contralor y otros funcionarios de altísimo rango. Podrá destituir a Maduro en un tiempo prudencial mediante un referéndum revocatorio. Podrá estructurar un presupuesto nacional, podrá limitar los viajes del presidente al exterior y podrá renegociar convenios internacionales.

Pero todo esto requiere de un tiempo que no existe. Venezuela no aguanta más. La votación aluvional que se vio este domingo indica algo mucho más profundo que un deseo de elegir una Asamblea Legislativa, es la manifestación más contundente de un voto de castigo y una necesidad de cambio.

¿Podrá Nicolás Maduro llevar adelante los cambios que el país necesita con un movimiento fracasado y fraccionado como el chavismo? Es casi imposible.

Lo patriótico, lo práctico sería una renuncia inmediata de Maduro, al reconocer que el pueblo lo castigó y no lo quiere. Esta renuncia debería ser seguida por un gobierno de unidad nacional que rescate a Venezuela de la terrible situación en que vive su gente. Un gobierno que una, que concilie, que resuelva problemas. Un gobierno que archive para siempre el odio y la incapacidad que nos ha llevado al borde del precipicio. El Bravo Pueblo habló.

El autor es analista político y consultor electoral internacional. ©FIRMAS PRESS.

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