La viuda de Jorge Luis Borges revela secretos del escritor y del Nobel que nunca ganó

María Kodama: “A Borges no le importaban los premios, le importaba escribir”

Jorge Luis Borges y María Kodama se casó con el escritor el 26 de abril de 1986, pocos meses antes de su muerte. LA PRENSA/ARCHIVO.

La viuda del escritor Jorge Luis Borges, María Kodama, señala que al célebre autor argentino “no le importaban los premios, lo que le importaba era escribir”.

Sosegada, discreta y con un delicado timbre de voz, la defensora y difusora del legado de Borges rememora la principal anécdota del que fue su marido con el premio que nunca ganó: el Nobel de Literatura.

“A él le iban a dar el doctorado honoris causa en la Universidad Católica de Chile, y en ese momento estaba (Augusto) Pinochet gobernando. Entonces, le llamaron por teléfono desde Suecia (sede de los premios Nobel)”, recuerda Kodama.

En esa conversación, “él contestó (a su interlocutor): le agradezco mucho lo que me dice, pero hay dos cosas que un hombre no puede tolerar: sobornar y dejarse sobornar”.

Según Kodama, esa llamada se produjo para aconsejar a Borges que, si quería ganar el Nobel, no fuera a Chile, ya que en la ceremonia de entrega iba a estar presente el dictador. El escritor argentino rechazó la recomendación.

Para la compañera de Borges, cuando a una persona le dan un reconocimiento de ese nivel, “es protocolo que esté presente el presidente. No es que fuera a verle, fue a recibir la condecoración”.

“Borges para mí fue la mitad de mi alma. Es como si dos mecanismos de relojería se hacen, una parte en una época y otra parte en otra época y luego el destino los une, y no necesitan arreglo, sino que se unen y es como si siempre hubieran estado unidos y eso es maravilloso”, señala, nostálgica, Kodama.

Asimismo, la también escritora destaca cómo Borges recordaba con frecuencia sus sueños, muchos de los cuales se convirtieron en poemas o cuentos, como Las ruinas circulares.

“Lo leí por primera vez cuando tenía 10 años. No entendí nada, naturalmente, pero hasta el día de hoy sigue siendo mi cuento preferido”, afirma.

PLAGIO Y ESCÁNDALO

Sin alejarse del mundo onírico, Kodama cree que Borges cumplió todos sus sueños, a pesar de que él no lo pensara así, ya que “no pudo escribir el poema que hubiera sido perfecto, aunque sabía que la perfección no se puede alcanzar”.

“Cumplió su destino, que era ser escritor”, añade la viuda del autor de El Aleph.
Precisamente esa obra, quizá la más conocida, es origen de un pleito que mantiene a Kodama enfrentada con el también argentino Pablo Katchadjian.

Este joven escritor es el autor de El Aleph engordado (IAP, 2009), en una atrevida experiencia literaria que añade términos y comentarios al cuento original de Borges, lo que le valió acusaciones de plagio.
Para Kodama, Katchadjian “es una persona que, lo primero, no respeta la ley” y además busca “publicidad”.

 

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