Solidaridad en tiempos de Natividad

El niño Jesús fue refugiado a los cincuenta días de nacido, cuando Herodes ordenó la matanza de los inocentes.

El niño Jesús fue refugiado a los cincuenta días de nacido, cuando Herodes ordenó la matanza de los inocentes.

Desde hace algunas semanas, un grupo de integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia debatíamos qué acción emprender, en solidaridad con los migrantes cubanos varados contra su voluntad en la frontera de Costa Rica con Nicaragua. Quienes disponían de más recursos decidieron comprar juguetes y alimentos para llevarles a los albergues y otros nos dedicamos a organizar un encuentro para compartir esos juguetes y alimentos, pero también para compartir emociones y sentimientos, solidaridad y afecto. También música, así, organizamos el concierto “Sin fronteras”.

Los artistas cubanos David D Omni y Raudel, del Escuadron Patrio, y Matías Hernández del grupo venezolano Macabro XII y Pedro Vidal de Cuba Soul Fundation, no dudaron en participar con su Hip Hop y con la colaboración de distintas personalidades y autoridades costarricenses logramos realizar ambas actividades.

La visita a los albergues me produjo una mezcla de emociones; jóvenes, mujeres y varones de mi edad, profesionales, adultos, niños, niñas, centenares de personas, recostadas en colchonetas, ropas al sol y al viento en tendederos improvisados, inodoros portátiles y decenas de mujeres preparando alimentos.

Las lágrimas me rodaron cuando me abrazaban y me agradecían por estar con ellos. En mi interior pensaba cómo les confesaría que yo era nicaragüense, ciudadana del país que les estaba causando daño. El país que, sin conocerles, les trató como vándalos. Pero reflexioné y me dije a mi misma que no era Nicaragua, que no éramos los nicaragüenses los que ocasionábamos el daño. El responsable es un gobernante sin escrúpulos y sin sentimientos.

Así, cuando alguien identificó mi acento, con un torozón en la garganta pero con firmeza respondí que sí, que era nicaragüense y que sentía profundamente sus precariedades fueran resultado de la falta de espíritu cristiano del gobierno de mi país. Les manifesté que la inmensa mayoría de los nicaragüenses estamos con ellos y que nuestra consigna es como en twitter #QuepasenlosCubanos.

Un señor con un rostro agradable que cargaba en sus manos a su pequeño hijo de nombre Caleb, de apenas 4 años, me dijo: “Yo pensé estar en Navidad con mi familia en Estados Unidos, pensé que mi hijo iba a tener un mejor futuro”… sollozó y no pudo continuar. Junto con él, respiré hondo y le dije, tenga confianza, seguro que van a pasar, hay que tener esperanza…
Una esperanza que se disipa día con día, tanto así que otro cubano me expresó “mi problema es la incertidumbre, qué puedo hacer… el dinero se me está acabando y con él la esperanza… quiero que me digan, si vamos a pasar o no… soy un profesional… busco reconstruir mi vida. Pero la espera interminable me está matando, no puedo dormir, me siento desesperado”. Se trataba de un ingeniero estructural de 25 años.

La persona más adulta que vi, fue una abuela, que corrió a decirnos “mi nietecito no está, anda con su mamá en el centro de salud, déjenle por favor un juguetito…”
Entendí en este viaje que el valor de una pelota solo puede estimarse cuando se ve el rostro iluminado de un niño. Para ellos todo era alegría cuando les armaron las canchas, les dimos los balones y nos pusimos a jugar con ellos. La alegría de un niño no tiene precio.

Leviticus 19:34 “Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como a ti mismo; porque peregrino fuisteis…”

La autora es diputada.