Sobre las elecciones primarias

El Tribunal Electoral Cívico que fue creado por Hagamos Democracia para organizar elecciones primarias previas a las nacionales del año entrante, extendió hasta el próximo 4 de enero el plazo para la inscripción de candidatos que había fijado para el 16 de diciembre corriente.

Pero solo algunos de los partidos políticos menores han manifestado su disposición de participar en esas elecciones primarias. El PLI y el PLC —y las alianzas que ambos encabezan— no apoyan esta iniciativa y según sus voceros no están dispuestos a participar. De manera que aunque por definición las elecciones primarias sean positivas para promover la participación ciudadana y fomentar la cultura política democrática, sin la participación en ellas de los partidos principales no podrán tener mayor impacto en el proceso electoral del próximo año.

Las elecciones primarias tienen en sí mismo un valor político incuestionable. Permiten que las bases de los partidos políticos (y los ciudadanos en general, cuando son de padrón abierto), escojan a los candidatos que van a competir en las elecciones de los funcionarios públicos que por mandato constitucional deben ser elegidos por voto popular directo. En todas partes donde se practican, las primarias han demostrado ser un excelente instrumento de participación ciudadana y fuente de mayor legitimidad democrática de los sistemas electorales.

Cabe mencionar que en las últimas dos elecciones en América Latina que han impactado a toda la región: la presidencial de Argentina y las legislativas de Venezuela, los candidatos salieron de elecciones primarias y los elegidos resultaron revestidos de mayor autoridad.

Pero esto no significa que solo donde hay primarias las elecciones son genuinas y democráticas. Hay muchos países en los cuales no se practica este singular procedimiento político, pero las elecciones de autoridades públicas son igualmente democráticas. “No existe un sistema electoral óptimo —señala el científico político y experto electoral alemán Dieter Nohlen—. Solo existen soluciones técnica y políticamente más aceptables que otras para países diferentes…”

En realidad, en cualquier país donde las autoridades electorales son independientes y los votos se computan honestamente, las elecciones son justas y transparentes. En esos casos las primarias son para que los funcionarios elegidos tengan mas representatividad después de pasar por dos tamices de aceptación y confianza de los ciudadanos. Lo cual, repetimos, es importante aunque no indispensable para que las elecciones sean legítimas.

Las elecciones primarias no garantizarían que los comicios generales del próximo año en Nicaragua sean justos y limpios. Pero ayudarían a evitar el dedazo de los caudillos y las cúpulas partidistas, permitirían a los ciudadanos que quieran participar escoger a los candidatos que serán postulados por los partidos en la contienda electoral nacional. Y solo eso sería ya un gran avance democrático.

No obstante es preciso reconocer que si bien las primarias serían un buen ensayo de participación ciudadana democrática, sin la participación en ellas de los partidos políticos principales no tendrían la significación que tienen en otros países donde se realizan regularmente, e incluso son obligatorias por mandato constitucional.

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