Indígenas viven reino del terror en Costa Caribe Norte

“Vamos a matar con mucho valor, nosotros somos españoles y ustedes son moscos”, amenaza una carta enviada a indígenas supuestamente por colonos como parte de un conflicto que los mantiene enfrentados por la posesión de territorios en el Caribe Norte.

Según organizaciones indígenasy de derechos humanos la primera carta amenazante se encontró el 20 de noviembre en la comunidad de Santa Clara y la otra el 17 de diciembre en Esperanza Río Wawa.

“Vamos a matar con mucho valor, nosotros somos españoles y ustedes son moscos”, amenaza una carta enviada a indígenas supuestamente por colonos como parte de un conflicto que los mantiene enfrentados por la posesión de territorios en el Caribe Norte.

Las amenazas no son gratuitas. El pasado jueves 17, colonos atacaron comunidades indígenas de Waspam y provocaron dos muertos, tres heridos y tres secuestrados. La madrugada del sábado se produjo otro ataque armado sin víctimas, aunque dejaron un macabro mensaje: el cadáver de uno de los miskitos secuestrados.

La primera carta amenazante fue encontrada el 20 de noviembre en la comunidad de Santa Clara. Según organizaciones indígenas y de derechos humanos, la noche del 17 de diciembre otra carta fue encontrada en Esperanza Río Wawa, tras el enfrentamiento entre indígenas y colonos, firmada por Casimiro Leyba y Lidio Suazo. Ambas cartas están en posesión de los organismos locales, quienes las adjuntaron a un documento dirigido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“El 6 de septiembre sembraron una cosecha, pues hoy ya la tienen porque el que siembra cosecha (…) Entonces ahora ellos cobran su venganza (…) Sabemos que tenemos derecho a vivir en estas tierras. (…) Como ustedes hermanos miskitos así lo buscan pues así lo hallan si les cabe duda intenten más, de ustedes queda si van a seguir ”, dice en la última carta.

Y este sábado 19 dejaron el tercer mensaje en la comunidad Winconsin: el cadáver de uno de los miskitos secuestrados en La Esperanza de Río Wawa. Las cartas, dirigidas a los líderes comunitarios, son amenazantes y claras; los conflictos por este territorio recrudecerán en la medida que haya resistencia indígena de abandonar sus comunidades.

Según organizaciones indígenas y de derechos humanos que trabajan en la zona, ni la Policía ni el Gobierno han llegado para intervenir y poner fin a la situación cada vez más violenta.

“Los colonos robaron los radiotransmisores. No sabemos qué ha pasado ahí desde la noche del sábado y el domingo. Desconocemos si hubo más ataques y cómo está la gente”, dice Lamberto Chow Macklin, presidente del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos de Waspam. El lugar es tierra de nadie.

Navidad negra

La mención del 6 de septiembre en la última carta se refiere a uno de los enfrentamientos entre colonos y miskitos en el territorio indígena Wanky Li Auhbra, ocurrido entre el domingo 6 de septiembre y el lunes 7, donde hubo saldo de heridos y muertos en ambos grupos. En la carta ellos mencionan cinco “hermanos muertos” y que ellos “cobran su venganza”, haciendo alusión a las últimas muertes de indígenas.

A inicios de septiembre grupos indígenas de comunidades fronterizas con Honduras, en Waspam, zona de río Coco arriba, decidieron organizarse y armarse para expulsar a colonos asentados en lo que ellos consideran su territorio ancestral. Se habló de una misión de expulsión armada de “invasores”, como llaman a los colonos.

“Prometieron una Navidad Negra, y están cumpliendo matando y secuestrando indígenas. Una Navidad de luto y si nadie hace nada comenzaremos el año con más muertes”, dice Lamberto Chow Macklin.

Gobierno no se pronuncia

“La situación es de emergencia, es alarmante, hay heridos y muertos en ambos grupos. Según información de representantes que visitaron las comunidades no hay autoridades, no hay presencia policial, los indígenas están solos y los colonos están armados”, expone Lottie Cunningham Wren, del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan).

Miembros de esta organización visitaron Francia Sirpi y Santa Clara para evaluar la situación y tomar testimonios de los indígenas afectados por el conflicto para elaborar un informe de los últimos acontecimientos. “Visitar estas comunidades es la única forma de comunicarnos con ellos y saber qué pasa, pero algunas están en zonas de difícil acceso y cada vez es más peligroso llegar”, explica Cunningham.

En nombre del Pueblo Indígena Miskitu de Wangki Twi-Tasba Raya se envió un documento dirigido a Emilio Álvarez Icaza Longoria, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para recordar y pedir el cumplimiento de las medidas cautelares que se le otorgó al pueblo indígenas el 14 de octubre de este año, con el objetivo de garantizar la vida y la integridad personal de los miembros de las comunidades indígenas de la Esperanza, Santa Clara, Wisconsin y Francia Sirpi.

“Al respecto, las representantes lamentamos que, pese a la gravedad de los hechos y transcurridos dos meses desde el otorgamiento de las presentes medidas, el Estado de Nicaragua no haya convocado aún a los líderes comunitarios y sus representantes para concertar la forma de implementación de las mismas, con el agravante de que al día de hoy no se ha emprendido ni una sola acción encaminada a dar cumplimiento a lo dispuesto por la Ilustre Comisión”, señala el documento.

Conflicto ante la CIDH

Ante la inacción del Gobierno, las organizaciones indígenas y de derechos humanos han agotado todos los recursos y vías para pedir la intervención de la fuerza policial y las autoridades en los conflictos territoriales.

En el documento dirigido a la CIDH piden un comunicado de prensa que haga eco sobre la grave situación de la RACCN. Además que presione al Estado nicaragüense para que implemente, a la mayor brevedad y en forma efectiva, todas las medidas de protección necesarias para garantizar la vida e integridad de las poblaciones indígenas.

En septiembre grupos indígenas en Waspam, zona de río Coco arriba, se organizaron y armaron para expulsar a colonos, luego los enfrentamientos recrudecieron.Solicitan también que la organización “inste al Estado de Nicaragua a iniciar una investigación seria, imparcial y diligente para esclarecer los hechos denunciados así como para dar con el paradero de los tres indígenas secuestrados; asimismo, presentar un informe detallado sobre este extremo”, citando el documento.

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