Maras hondureñas crecen con sus líderes presos

Las cárceles les sirven a los jefes como “centros de operaciones seguros”, según un estudio, que explica que dirigentes pandilleros “buscan más fondos para poder costear los juicios legales”.

Agentes de la Policía de Honduras realizan en 2012 un operativo antipandillas en la capital Tegucigalpa, donde se calcula que las maras Salvatrucha y 18 operan en 250 barrios. LA PRENSA/ARCHIVO/AFP

Las maras y pandillas crecieron en Honduras luego de que empezaron a ser encarcelados sus líderes en 2002, convirtiéndose en “el desafío más grande del país en materia de seguridad”, aseguran expertos en un estudio divulgado este martes.

El “encarcelamiento masivo ha contribuido de muchas formas al desarrollo y crecimiento” porque la prisión les sirvió a los jefes como “centro de operaciones seguro”, anotó el estudio Maras y Pandillas en Honduras, elaborado por la organización Insight Crime y la no gubernamental Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

El estudio, elaborado con base en entrevistas a autoridades del país, explica que, al caer en las prisiones, los líderes “empezaron a buscar más fondos para poder costear los juicios legales” y cubrir sus gastos en las cárceles, pasando “de una extorsión ocasional a una más sistemática contra los dueños de los pequeños negocios y el transporte público”.

Estimó que solo por extorsiones al transporte público las dos principales pandillas (Mara Salvatrucha y Barrio 18) reciben 2.5 millones de dólares al año.

CAMBIAN MODUS OPERANDI

El documento añadió que el encarcelamiento también ha obligado a los pandilleros a cambiar su “modus operandi” y a abandonar algunas prácticas, como el uso de tatuajes que los identifica como miembros de esas organizaciones.

Citando a la Agencia Estadounidense de Cooperación Internacional (Usaid), el estudio afirma que ambas maras tendrían hasta 36,000 miembros, aunque el estatal Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social les reconoce una membresía de 4,728.

Un total de 447 miembros de las dos organizaciones están presos, indicó el estudio citando como fuente al Programa de Prevención.

De acuerdo con el estudio, la Pandilla 18 opera en 150 barrios de la capital y en 18 de San Pedro Sula, la segunda ciudad en importancia del país, ubicada al norte; mientras que la MS-13 está en 70 barrios de la capital y en 58 de San Pedro Sula.

EVOLUCIONAN

El estudio advirtió que “las maras y pandillas de Honduras, alguna vez insignificantes y poco profesionales, han evolucionado a lo que podría considerarse el desafío más grande en materia de seguridad que está enfrentando el país”.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, anunció este martes un replanteamiento estratégico del esquema de seguridad de su país a partir de los logros obtenidos en 2015, cuando se han reducido los índices de criminalidad.

La iniciativa, indicó Hernández, será presentada el 27 de enero de 2016, cuando se cumplirá el segundo año de cuatro de su gobierno, que inició en 2014.

BAJA ÍNDICE DE HOMICIDIOS

El estudio subrayó que “aunque resulta imposible determinar con precisión cuánta violencia proviene de las pandillas, queda claro que mucho del auge de los homicidios” está vinculado al accionar de las maras.

El presidente indicó que 2015 cerrará con una cifra de 5,039 homicidios, 852 menos a la registrada en 2014, cuando sumaron 5,891.

Los índices de criminalidad se han reducido en un 22 por ciento después de que en 2012 se llegó a registrar 86 homicidios por cada 100,000 habitantes, lo que puso a Honduras como el país más violento del mundo, sin vivir en guerra.

Hernández dijo que 2015 cerrará con una tasa de homicidios de “55 muertes” por cada 100,000 habitantes.

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