Salida de Costa Rica del SICA no es solo por la crisis con cubanos

El canciller tico, Manuel González, dijo que la salida anunciada el pasado 18 de diciembre fue consecuencia de un proceso de señalamientos por su gobierno ante un SICA que no da resultados.

tanques rusos

Canciller de Costa Rica, Manuel González. LA PRENSA/AFP

La salida costarricense de la mesa de diálogo política del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), ante la negativa en ese momento de otros países de la región en ayudar a una salida a la crisis migratoria con cubanos, es la consecuencia de un proceso iniciado desde que Luis Guillermo Solís asumió el poder en Costa Rica en mayo del 2014.

El canciller tico, Manuel González, dijo que la salida anunciada el pasado 18 de diciembre no fue porque en ese momento no había una solución regional a la salida de más de 8 mil cubanos varados en su país, sino como consecuencia de un proceso de señalamientos por su gobierno ante un SICA que no da resultados.

“No es como algunas personas lo han querido poner, que como no nos dieron una solución (en esa fecha) al problema de los cubanos, se nos prendió el bombillo y por primera vez dijimos: el SICA no está funcionando y entonces me llevo la bola porque no quieren jugar conmigo”, explicó González en lenguaje popular futbolístico.

“Hemos manifestado constantemente nuestras preocupaciones y nuestro deseo de que sea un Sistema más eficiente, la decisión que tomamos de suspender temporalmente nuestra participación en el SICA ha sido la consecuencia de todo ese proceso de señalamiento de falta de resultados, que hemos hecho desde el inicio de la administración”, añadió.

En ese sentido, el canciller recordó que en la primera cumbre del SICA en la que participó Solís, en Punta Cana, República Dominicana, en junio del 2014; manifestó el interés de que el organismo regional debía ser revisado y reformado. “Él lo manifestó sin que tuviéramos los problemas que tenemos en este momento”, explicó González.

El 18 de diciembre, luego de una nueva frustrada reunión para buscar una salida a los cubanos por Guatemala o Belice, ante la posición de Nicaragua de mantenerle cerrado el paso por su territorio desde mediados de noviembre; Solís y González anunciaron la salida pero solo de la parte política, no así de la económica y social.

Para González, la decisión ha funcionado porque otros países de la región se han manifestado en el mismo sentido sobre la inoperancia del SICA y el deseo de reformarlo.

Fue claro en que una solución definitiva a la crisis con cubanos varados en su país, no supone un regreso inmediato de Costa Rica a la parte política del Sistema; porque ambos son procesos diferentes.