Dice Salmos 25 en sus versículos 4, 5 y 6: “Muéstrame oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Jehová de tus piedades y de tus misericordias que son perpetuas”.