Cartas al Director

Las cosas pequeñas La mayor parte de lo que hacemos son cosas pequeñas; pequeñas sí, pero no por ello menos importantes. ¿Cómo se hace un edificio? Pues a base de colocar un ladrillo después de otro. De que cada ladrillo esté bien colocado dependen la solidez y belleza del edificio. El valor de las cosas […]

Las cosas pequeñas

La mayor parte de lo que hacemos son cosas pequeñas; pequeñas sí, pero no por ello menos importantes. ¿Cómo se hace un edificio? Pues a base de colocar un ladrillo después de otro. De que cada ladrillo esté bien colocado dependen la solidez y belleza del edificio.

El valor de las cosas pequeñas depende del amor que pongamos al hacerlas.

En toda convivencia se dan roces, porque todos somos limitados. Roces que no tienen mayor importancia si sabemos neutralizarlos con una sonrisa, una disculpa, a veces haciendo como que no nos hemos enterado… en definitiva con amor.

Todos convivimos con otras personas por motivos diversos: en el trabajo, en la casa donde vivimos, en la familia, en las relaciones sociales, en los comercios donde habitualmente compramos, etc. Es ahí donde hemos de procurar hacer la vida agradable a los demás con nuestra amabilidad, nuestro buen humor, nuestra comprensión, interesándonos —con discreción— por sus cosas. Vivir con delicadeza las normas habituales de cortesía: dar las gracias, pedir disculpas… En el trabajo: intensidad, orden, acabar con la mayor perfección posible la tarea, es como ayudar y facilitar la tarea a los otros.

Descuidar las cosas pequeñas dificulta una buena convivencia. Empezando por el aseo personal y el ir correctamente vestido según nuestra condición, el ser educado, respetuoso con la forma de ser de los otros y sus criterios y aficiones, no “meter las narices” de forma “invasiva” en la vida de los demás.

No siempre es fácil sonreír, ni poner buena cara, ni aguantar pacientemente las, a veces, “impertinencias” de los demás. Tengamos bien claro que todas las personas tienen la misma dignidad que nosotros, pues todos somos hijos de Dios, nos ayudará a ser comprensivos, tolerantes, a estar disponibles para ayudar, a ser sembradores de paz y alegría.

Si me dices que estas cosas pequeñas son como un grano de trigo te diré con el refrán: “Un grano de trigo no hace granero pero ayuda al compañero”.

Si todas estas “pequeñeces” no las hacemos por y con amor, siendo buenas y meritorias en sí, perderían buena parte de su valor porque como dice —creo que fue San Juan de la Cruz— “al atardecer seremos examinados en el amor”.

Juan Blasco.

2016, el año de Nicaragua

“No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Nuestra patria soportó 45 años de dictadura somocista y ya superamos otros 35 de una dictadura que ha superado en todo a la somocista, en total suman 80 años de desgobiernos que nos avergüenzan y nos retroceden ante el resto de pequeños países del área centroamericana, unos pocos ejemplos del actuar antidemocrático del dictador Daniel Ortega son suficientes para decirle ¡Basta ya!

La piñata sandinista de 1990, robo de los bienes del Estado, deuda que aun hoy estamos pagando, la desmonetización de 1988, cambio de moneda que favoreció a la dirigencia sandinista al resto de la población la obligaron a depositar en los bancos sus millones pero nunca pudieron retirar un córdoba, la matanza de los misquitos más conocida como Navidad Roja, el asesinato selectivo de los dirigentes de la oposición comenzando con el líder del Cosep, Jorge Salazar y Arges Sequeira Mangas, las bombas terroristas contra templos católicos.

El 2015 fue el año más desastroso del ilegal e inconstitucional presidente; acumula cuatro fraudes electorales en fila, los robos en el Estado nos tiene como uno de los países más pobres y corruptos en América, se inventó la Ley 840 del falso Canal con la clara intención de realizar el robo más grande que se ha visto en el país, el dictador trata con desprecio a sus 63 borregos que hacen el papel de diputados, a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y no le importa estar violando constantemente nuestra Constitución, las fuerzas armadas cada día pierden el decoro, el respeto y el prestigio que tenían porque el dictador los maneja como si fueran de su propiedad y ya dejaron de ser apolíticos.

“Cuando todo se pone oscuro es porque está cerca el amanecer”, el orteguismo presiente que este es su último año por eso no le importa hacer barbaridades y violaciones, está financiando a muchos mercenarios de la política para que revivan sus partidos zancudos, sabe que el 70 por ciento de la población está en su contra pero ya no puede hacer un quinto fraude para mantenerse en el poder, el liderazgo de la oposición aún no ha salido a luz pública, pero saldrá en su momento y se repetirá la historia de los elecciones de 1990, cuando las firmas encuestadoras le daban a Ortega el 74 por ciento y el 16 por ciento a doña Violeta Barrios de Chamorro.

Leopoldo Villalta López. Matagalpa.

Sobre Casa de los Leones

En relación con la “desmembración” de la octava parte de la Casa de los Leones, en Granada, aclaramos a la ciudadanía que no son ciertas las afirmaciones del señor Roberto Fuentes Cardenal, publicadas en LA PRENSA el 11 de noviembre, 2015.

Esta casa, que estaba en ruinas, fue adquirida en 1987 por Fundación Casa de los Tres Mundos mediante escritura pública bajo la figura de venta total y donación por la suma de US$10,000 pagados a los herederos de don Julio Cardenal, con el compromiso de restaurarla y evitar su derrumbe, lo que la Fundación cumplió. Venta total, porque la Fundación compró la totalidad de la casa y donación porque el portal de piedra con dos leones es patrimonio histórico.

Todos los herederos comparecieron, la mayoría mediante apoderados, firmaron la escritura de compraventa, excepto doña Beatriz Cardenal, madre del señor Fuentes, quien no firmó, aunque el precio total del inmueble sí fue entregado íntegro al momento de la firma y el compromiso de la familia Cardenal fue de traspasar el dominio y posesión completa a la Fundación.

Fue hasta el año 2002, 15 años después de su adquisición y completamente restaurada la casa, que el señor Fuentes Cardenal inició un juicio contra la Fundación por la parte que le correspondía a su madre.

Es hasta esa fecha que los miembros de la Fundación se enteran que el señor Fuentes Cardenal no pretende cumplir con el compromiso que la sucesión de don Julio Cardenal sí cumplió y respetó.

El señor Fuentes Cardenal, además de esperar para reclamar hasta que la casa en ruinas estuviese renovada, identificó como la parte de doña Beatriz, casi la mitad de la fachada hasta el fondo, segundo piso incluido, pretensión que fue acogida judicialmente, a pesar de no admitir cómoda división por ser parte de los inmuebles protegidos del casco histórico y que dos peritos, incluido el nombrado por la señora juez, declararon que no era divisible, como efectivamente no lo es. Razón por la cual la Fundación, haciendo uso de su derecho, tiene aún apelaciones pendientes de resolución.

En el Registro Público de la Propiedad el inmueble está inscrito a nombre de la Fundación y un octavo en comunidad con doña Beatriz Cardenal. Pero ese octavo es un derecho fusionado en la totalidad de la casa y no corresponde la mitad del frente que el señor Fuentes Cardenal pretende desmembrar, sin ser legalmente ni heredero ni apoderado de la sucesión de su madre.

Este inmueble acoge hoy a artistas nacionales y extranjeros, enseña a niños y jóvenes variadas disciplinas del arte y es un centro cultural abierto a la ciudadanía.

Extraña que un señor culto y educado esté dispuesto violar un patrimonio histórico emblemático de Granada e irrespetar la memoria y voluntad de sus ancestros, de cumplir con la compraventa ya pagada en su totalidad, en dólares del año 1987.
Dieter Stadler. Director, Fundación Casa de los Tres Mundos.