Cuento. El día que volaron los pájaros

El nido bien construido estaba en una rama sólida desde donde el sol era mas hermoso y la luna mas tibia.

Detalle-1-Halley Francisco Camplá. LA PRENSA/CORTESÍA.

El nido bien construido estaba en una rama sólida desde donde el sol era mas hermoso y la luna mas tibia.
Dos pajaritos gorgojeaban su alegría, riendo sus travesuras y recibiendo el calor de sus padres y de los pájaros mayores,

A diario revoloteaban, subían a otras ramas y con timidez pasaban a otros árboles, hacian sus pequeños pininos, alborozados, contentos.

Los días domingos bendecían al Señor. Los lunes iban a la escuela y los martes y los miércoles, llevaban sus pequeños libros bajo sus alas relucientes y estrechas.

Los jueves y los viernes les daba por el arte, pintaban acuarelas con sus plumas doradas y se hacían cosquillas a la hora del recreo.

Los sábados visitaban museos, se paraban en las cornisas altas para admirar a Rafael, Rubens y Miguel Ángel. Sus ojos inquietos captaban escenas de florestas y faunos, de retratos famosos, niños dioses y vírgenes, personajes e iglesias..

Las campanas de los templos lejanos recordaban El Angelus y los pájaros niños rezaban El Angelus con infantil entrega.

Un día la Abuela-pájara murió. Hubo triste silencio en aquel nido. El Pájaro-Papa perdió la dirección del vuelo, hasta que la señora Rosa de los Vientos le dio las nuevas coordenadas

La pájara-Mama les servia los mejores manjares en el pico, frutos apetitosos, gusanitos ahumados, pedacitos de flores como postres en fin, lo gourmet de cada temporada.
Un día volaron mas al Norte. El pájaro-Papa ya les había construido un nuevo nido mas grande, mas hermoso y seguro. Solo que los pájaros vecinos cantaban en lenguas diferentes, tenían otro acento, era otro idioma.

Los Pajaros-Niños asombrados, empezaron a revolotear y a cantar, y a jugar con los pájaros nuevos. Sacudían sus alas en los árboles. Subían y bajaban, hacían sus piruetas sobre el mar y aterrizaban suavemente. Iban y venían, crecían y crecían.

Los pájaros se volvieron jóvenes. La Pájara bailaba y cantaba. El Pájaro joven pintaba y dibujaba y llego el día, los pájaros jóvenes se vistieron de toga y se pusieron birretes. Fotos y amores, flores y besos, música y sueños. Los Pájaros crecieron.

El Pájaro- Mayor sintió el invierno cercano, busco su clima natural, su entorno y medio ambiente, con pajas y trabajo, volvió a tejer un nuevo nido, confortable, en una rama añeja del árbol de la vida.

La Pájara-Mama con canas en su frente, batió sus alas suavemente y comprendió que los pájaros hijos, tenían su propio itinerario de vuelo.
Fue así que un día, el joven pájaro voló hacia la capital del mundo para pintar sus ansias y dibujar su vida.

La pajarita joven prepara su escenario. Tiene viento de cola y se impulsa en los aires con un carácter recio y una sonrisa franca.

Los pájaros mayores orgullosos, saben que sus hijos volaran alto, cruzaran horizontes rasgando nuevos cielos y harán como sus padres nidos fuertes y amables… donde el amor y la ternura sean el pan de cada día.

Los Pájaros mayores sueñan y en sus quimeras, prenden sus alas cansadas con alfileres de ilusiones, como diciendo, fue una jornada larga pero hermosa, extraordinariamente hermosa, maravillosamente hermosa.