De Cuba a EE. UU. vía Costa Rica

¿Qué es lo que hace trágico el hecho de emigrar ilegalmente de un país hacia otro? ¿Qué es lo que despierta sentimientos humanitarios y hace aflorar la solidaridad para con el que emigra ilegalmente? La persecución de que son objeto los que quieren abandonar determinado país; el exterminio al que son expuestos si se quedan […]

¿Qué es lo que hace trágico el hecho de emigrar ilegalmente de un país hacia otro? ¿Qué es lo que despierta sentimientos humanitarios y hace aflorar la solidaridad para con el que emigra ilegalmente? La persecución de que son objeto los que quieren abandonar determinado país; el exterminio al que son expuestos si se quedan en ese país en donde son perseguidos y cazados como animales rabiosos. Esas condiciones trágicas que viven los sirios, los afganos, los libios, los iraníes, los iraquíes, los nigerianos, que los impulsan a abandonar sus países de origen y buscar un remanso de paz que creen que pueden encontrar en otros países, fueron las que despertaron las corrientes de simpatía de los europeos cargadas de humanismo y de deseos de solidaridad. Esos emigrantes ilegales vienen huyendo de la despiadada guerra y de las afiladas garras del yijadismo, de Boko Haran, de Hamas, de Al Qaeda, de los talibanes y del demonio en vivo, el Estado Islámico. Estas bandas de terroristas secuestran a las niñas de Nigeria para prostituirlas, decapitan a los que no aceptan la religión del islán, reducen a la condición de esclavas sexuales a las mujeres y destruyen los patrimonios históricos de tres mil años de antigüedad en sus países.

No contentos con eso, envían a sus hordas asesinas a asolar Europa, a la que ya tienen vestida con burka y siguen avanzando hacia la verdadera meta que es doblegar y someter a la última trinchera de la civilización occidental: Estados Unidos (EE.UU.) de América.

Toda esa perorata para hacernos la pregunta de los mil millones: ¿Qué tiene que ver Cuba con los países antes mencionados? ¿Qué tienen que ver los cubanos retenidos en Costa Rica, con las legiones de sirios y demás ciudadanos de esas latitudes retenidas en algunos países de Europa, que salen huyendo del terror islámico? Hagámonos más preguntas: ¿A cuántas niñas ha secuestrado Boko Haran en Cuba; cuantas provincias tiene tomadas el Estado Islámico; a cuantos cristianos han decapitado los extremistas musulmanes y de qué guerra cruel están escapando los cubanos de la isla? Basta decir que los siete mil cubanos entrampados en Costa Rica ni siquiera salieron ilegales de Cuba. Salieron con el permiso del gobierno cubano y eso basta para quitarles cualquier pretensión de refugiados políticos. Pero la fiesta sigue: entraron legales a Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica. ¿Entonces me pregunto por qué van a ser considerados víctimas de un gobierno que los dejó salir legalmente? Y aun hay más, el país hacia el que se dirigen supuestamente ilegales, los está esperando para recibirlos con todos los privilegios que les da una ley que para estos momentos no tiene sentido. Lo tuvo cuando EE.UU. y Cuba estaban enfrentados en una guerra fría por razones ideológicas. Pero precisamente el legado del Presidente Barack Obama va a ser el restablecimiento de unas relaciones diplomáticas que se vieron interrumpidas por más de cincuenta años. Tanto Barack Obama, como Raúl Castro son los personajes del momento por haber logrado abrir embajadas en Washington y La Habana.

El periplo de los cubanos estacionados en Costa Rica es un tour, jamás un éxodo trágico huyendo de la muerte. Ellos son turistas que viajan en avión, nunca refugiados políticos que se ahogan en el Mediterráneo.

Nunca el gobierno del Presidente Daniel Ortega ha estado más cerca de la razón que esta vez con esta “crisis” prefabricada que en realidad es una comedia montada por el gobierno de EE.UU. que deja al descubierto su incoherencia política.

Hemos hecho muchas preguntas. Hagamos una más: ¿Por qué EE.UU. mantiene vigente una ley que ya no tiene razón de ser? Con esa actitud EE.UU. se autodestruye como nación rectora.
Pie seco, pie mojado para los cubanos, igual a derechos, residencia legal y eventual ciudadanía americana. Espaldas mojadas para los centroamericanos, igual a persecución, acoso, sufrimiento y eventual deportación.

El autor es periodista.

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