T-0 es el código de la tarifa tipo residencial para uso de casas de habitación. En cada segmento de consumo se lista el precio del kWh. Los primeros 25 kWh son cobrados a C$2.59, los siguientes 25 kWh a C$5.58, los siguientes 50 kWh a C$5.85, los siguientes 50 kWh a C$7.73, los siguientes 350 kWh a C$7.21, los siguientes 500 kWh a C$11.45 y los adicionales a 1000 kWh a C$12.84.
En el primer segmento se ve bien el precio de C$2.59/kWh o $0.09/kWh. Pero en adelante los precios y los incrementos son altos, muy altos, realmente prohibitivos y regresivos. Vía precio, le quitan al usuario la posibilidad de beneficiarse del uso de la energía eléctrica. La tarifa rápidamente progresa a precios cada vez más altos, después del primer segmento de 25 kWh, el precio pasa a $0.20 /kWh, $0.21 /kWh, $0.28 /kWh, $0.26 /kWh, $0.41 /kWh y $0.46 /kWh en cada uno de los segmentos correspondientes.
La tarifa es injusta y representa retroceso en el uso eficiente de la energía. Se basa en una mentalidad tipo Robin Hood, con la fachada de quitarles a los ricos, para darles a los pobres. Produce un gran daño al país, al no permitir aprovechar al máximo el potencial de la energía eléctrica.
Los verdaderos ricos no se preocupan por una cuenta de electricidad, aunque sea alta, para ellos es insignificante. Los realmente afectados son los usuarios de clase media y baja que no pueden beneficiarse del servicio eléctrico debido a los elevados precios en los consumos después de los primeros 25 kWh.
Frecuentemente oigo la queja de mi amigo, un joven pediatra leonés. Dice: “Tengo un aire acondicionado para enfrentar el calor de León, a la hora de estudiar o descansar, pero no puedo usarlo”.
Porque si lo usa, injustamente y arbitrariamente, vía esta tarifa regresiva T-0, le rompe el presupuesto familiar. Esta es una situación que se repite y repite en los hogares nicaragüenses.
Como mi amigo, hay una gran cantidad de usuarios que no pueden sacar el máximo provecho de la energía eléctrica porque los precios son en extremo elevados, la sociedad en su conjunto pierde mucho, deja de ganar mucho, se niegan los beneficios del uso responsable y eficiente de la energía eléctrica.
La tarifa T-0 es dañina para el desarrollo del país, es regresiva, retrógrada e injusta.
Los usuarios deben organizarse para luchar por cambiar esta tarifa injusta y por una fijación de precios transparente y disponible permanentemente para revisión.
El Gobierno, a través del ejecutivo o la Asamblea Nacional, debe revisar esta tarifa regresiva y su impacto en la sociedad como un todo. Deben pensar en lo que pierde, o deja de ganar, el país cada día que no hace el mejor uso de la energía eléctrica.
El resultado debe ser una tarifa justa, diseñada profesionalmente, sencilla, transparente, sin sesgos, que promueva el uso responsable y eficiente de la energía eléctrica.
“Conservar es trabajar por lo que debemos dejar a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, y a…”
“Conservar es amar”.
El autor es ingeniero eléctrico con maestría en Administración de Energía y posgrado en Administración Ambiental