Félix Maradiaga, emprendedor nicaragüense: “Ortega está más fuerte que nunca»

La política mesiánica le ha hecho daño a este país. Le hizo daño con Somoza, le hizo daño en los ochenta, le está haciendo daño hoy, porque todo está alrededor del comandante Ortega.

Si de algo está seguro Félix Maradiaga es que quiere ser feliz. Lo que más marcó su vida fue nacer en el norte de Nicaragua en plena época de guerra. Su mamá decidió enviarlo indocumentado como refugiado político a Estados Unidos, cuando solo tenía 12 años.

Después de atravesar tres países regresó a Nicaragua. Estudió y el niño inmigrante acaba de ser nombrado, junto con Daniel Ortega y Danilo Morales, una de las 25 personas más influyentes de Centroamérica.

¿Qué significa para usted este nombramiento que acaba de hacerle Forbes?

Me tomó por sorpresa. A pesar del trabajo que uno viene haciendo, no me esperaba salir en esa clasificación, y menos en el ámbito político.

¿Cuáles son sus proyectos después de esto?

El más importante de todos es buscar mi felicidad y ayudar a que otros encuentren la suya. La primera pregunta que ha surgido es que si esto va a estar ligado a una aspiración política inmediata y la respuesta es que no. En algún momento de mi vida, quizás.

¿No se ve futuro en la política?

Es demasiado temprano para decirlo. Sí tengo un llamado a la política y va a llegar su momento, pero el momento no es ahorita.

Escuché que quiere ser alcalde.

Yo lamento de que todo esté alrededor de Managua.Los partidos políticos le prestan muy poca atención a los municipios. Si yo en algún momento decidiera entrar a la política, mi entrada sería por una Alcaldía.

Es una estrategia buscar las alcaldías para llegar a la Presidencia.

Yo creo que debe ser un acto de servicio y menos un plan de vida y de ambición. Si tu servicio tiene un impacto positivo en la gente, los ciudadanos son los que van a reconocer si uno merece una posición más allá.

¿Y si le ofrecieran otra candidatura a la Presidencia? Digamos, luego de ser alcalde.

La precandidatura me la han ofrecido varias veces, partidos políticos de oposición. Han sido ofertas serias pero creo que no es el momento.

¿Si entrara a la política local, por qué partido sería?

Yo soy ideológicamente liberal y lamento que los partidos liberales de Nicaragua están en crisis. Más que representar a un partido, sueño representar un movimiento político lo más amplio posible, donde inclusive, el sandinismo sea parte.

¿Una alianza de todos los partidos?

Más que de todos los partidos, de todas las expresiones políticas. Hay mucha gente que no se siente representada por los partidos. Una alianza entre partidos aún sería pequeña. Yo formaría una gran coalición nacional.

¿Y no comulga con ninguno de los actuales?
Me siento muy cercano a las ideas de don Fabio Gadea. Para mí es un amigo y es el político al cual yo me siento más cercano.

¿Si entra a la política sería por el PLI?

Es demasiado temprano para decirlo.

¿Y cómo ve el panorama de los actuales partidos políticos?

Creo que hay espacios muy cerrados para que la oposición pueda tener igualdad de condiciones., empezando por el Consejo Supremo Electoral. Es muy fácil criticar a la oposición y a pesar de que yo no tengo partido político siento mucho respeto por la gente que se va a arriesgar y va a poner el pellejo en los “miércoles de protesta” exigiendo elecciones libres.

¿Cree que existe oposición?

Yo creo que sí. Pero es un error pensar que está solo en los partidos. Hay un montón de gente que no pertenece a los partidos políticos que está descontenta pero que está silenciosa. Y no siente que nadie la represente. También es una realidad que el comandante Ortega está más fuerte que nunca. Es una realidad clara y hay que decirla. No nos podemos engañar.

¿Por qué cree que una cantidad de la población que no está de acuerdo con el Frente Sandinista tampoco se siente representada por la oposición?

Porque no siente que hay un consenso. No ven una estrategia clara. Se sienten motivadas. Y creo que el peso abrumador del poder político del partido de gobierno del comandante Ortega de alguna forma intimida a un montón de gente, porque no ven una salida. El partido está más fuerte que nunca y eso desmotiva.

¿En los partidos de oposición divisa alguna figura que pueda ser un buen oponente ante Ortega?

Lo que puedo decir es que la única forma de generar un candidato fuerte es mediante unas elecciones primarias generales que permitan generar un candidato único. Se trata de representar el mayor número posible de intereses dispersos dentro de la oposición.

Me insinúa mucho la alianza… ¿Se refiere a una de las actuales? El PLC, PLI, MRS…

Yo creo que la política más eficiente desde la oposición sería la de consenso.

¿Qué significan para la oposición estos “miércoles de protesta”?

A pesar de que la participación ha sido tenue hay un grupo de gente valiente que está dispuesta a representar las voces de un montón de gente que se queda en su casa. Y yo creo que al mismo Frente Sandinista le conviene permitir elecciones libres y transparentes. Ninguna democracia puede sostenerse sin elecciones libres.

¿El gobierno actual es una democracia?

Yo creo que no es una democracia, pero tampoco me atrevería a decir que es una dictadura. Es un régimen híbrido. Con algunos elementos de democracia popular que le han dado buenos resultados, y con otros elementos autoritarios. Nicaragua nunca ha tenido una democracia plena.

¿Si durante el gobierno de don Enrique usted pudo lograr mucho para el país, con un poco más de poder como la Presidencia no cree que podría hacer más?

La Presidencia no debe ser el proyecto de un hombre. Debe serlo el de una comunidad o una alianza.

Pero representado por alguien.

El problema es que tenemos que trascender la política de los caudillos. Es un enorme error pensar que “yo voy a entrar porque soy yo, Superman o el Mesías”. La política mesiánica le ha hecho daño a este país. Le hizo daño con Somoza, le hizo daño en los ochenta, le está haciendo daño hoy, porque todo está alrededor del comandante Ortega y le ha hecho daño a la oposición, porque también en la oposición hay un montón de pequeños caudillos que no estoy muy seguro si serían diferentes a Daniel Ortega si llegan al poder.

¿Quiénes ? ¿Cuáles son esos nombres?

La gente sabe quiénes son.

La gente puede asumir mucho.

Corresponde a los ciudadanos evaluar. Le voy a dar una pista, algunos de ellos ya estuvieron en el poder.

¿Arnoldo Alemán?

Es uno de los nombres. El doctor Alemán es un hombre que a este país le hizo mucho bien y mucho mal.

¿Montealegre?

No he tenido la oportunidad de trabajar con don Eduardo. No puedo opinar porque no he trabajado cerca de él. Más que criticar, porque no es mi estilo, quiero alzar mi voz de alerta al riesgo que existe de la política de los caudillos. Esa idea de que solo vamos a salir del comandante Ortega cuando haya otro que sea tan fuerte cómo él.

¿Qué significa la imagen Daniel Ortega para la política de este país?

El comandante Ortega es el personaje político más influyente en la historia reciente de Nicaragua. Está haciendo lo mismo que hizo Somoza en cuanto al ejercicio de la política, con mucho carisma.

¿Cree que haya elecciones?

Las elecciones se van a dar, quieran o no quieran los partidos de oposición. Para el Frente Sandinista es muy fácil crear un partido o darle la personería a un partido que participe y legitimar las elecciones. Y creo que le ha costado mucha sangre a este país que hayan elecciones libres.

¿Son completamente libres?

No. Creo que no. Sigamos presionando para que sí, pero sería un error no participar.

¿Usted va a votar?
Sí. No sé por quién, pero voy a votar.

Se han hecho comparaciones entre lo que sucede en Venezuela con lo que está sucediendo en Nicaragua. ¿Hay similitud?

Un error muy común que yo observo en los análisis, es querer comparar Venezuela con Nicaragua. La estructura de la oposición en Venezuela es muy distinta a la de Nicaragua. Va a impactar en Nicaragua por la alianza de Petrocaribe, ha venido formando una dependencia de la economía venezolana. Pero tampoco se puede exagerar la influencia.

¿Y políticamente hablando? Tenemos la reciente relación entre Cuba y Estados Unidos, está el problema en Venezuela, el kirchnerismo cayó en Argentina…

Políticamente hablando sí veo que viene una ola de cambios en América Latina. En Nicaragua, si se logra coincidir con un repunte organizativo de la oposición, lo que va a hacer es que va a inyectar entusiasmo.

¿A qué apunta el actual panorama a que sí o a que no?

En América Latina apunta a vientos de cambio.

En Nicaragua.

De todos los gobiernos de América Latina identificados por el movimiento bolivariano o el socialismo del siglo XXI creo que el de Nicaragua es el más sólido. Si hay una lección que el comandante Ortega ha aprendido es a no pelearse con el sector privado. Desde el punto de vista económico, en Nicaragua no existe socialismo.

Pero usted habla de socialismo del siglo XXI

Es la forma en la que se autodescriben los regímenes. Pero cuando uno hace un análisis frío de la economía de Nicaragua, no es una economía socialista, es una economía capitalista.

Hablando sobre su historia, ¿cómo ha vivido Félix Maradiaga?

Mi vida de alguna forma ha estado marcada por mi infancia en el norte de Nicaragua, que fue una zona de guerra, Jinotega y Matagalpa. A los 12 años me tuve que ir a Estados Unidos indocumentado como muchos otros niños durante la guerra.

¿Cómo fue ese trayecto?

Es una parte de mi vida que durante muchos años me la guardé muy sigilosamente y era muy duro hablar porque la experiencia de refugiado político, la experiencia de viajar hacia el norte indocumentado es una experiencia bastante difícil.

¿No tuvo miedo?

Cuando uno tiene esa edad todo es una aventura. Sí, mi mamá tomó probablemente la decisión más difícil que una madre puede tomar. Lo que estaba pasando en esa época es que a pesar de que yo solo tenía 12 años de edad ya para ese momento varios de mis amigos de 15 años estaban siendo reclutados para el ejército. Todos los fines de semana había funerales, había velas de jóvenes que meses antes jugaban con nosotros en el parque y regresaban en ataúdes.

¿Se arrepintió en algún momento?

No. Lo que yo viví fue muy leve en comparación con el trauma y los peligros que vivieron los jóvenes que cumplieron el Servicio Militar. No me imagino el peso de conciencia de haber empuñado un fusil contra tus propios hermanos.

¿Sufrió de racismo en Estados Unidos?

Es totalmente duro decirlo pero es normal. Creo que cuando uno pertenece a una minoría y es discriminado, en mi caso ser un niño, inmigrante, indocumentado de origen nicaragüense en Estados Unidos o te puede destruir emocionalmente o te hace más fuerte porque te vuelve además de eso, más sensible hacia las personas que sufren discriminación.

¿Qué pasa cuando regresa a Nicaragua?

Regresé a Nicaragua inmediatamente cuando doña Violeta ganó y fue el fin de la guerra. Fui acogido por un mentor, que es el actual cardenal Brenes. Él era el director general de mi colegio. Me pidió que le ayudara a formar la pastoral juvenil en Matagalpa y me dediqué desde mis 15 años hasta que me bachilleré a visitar todas las comunidades de la Diócesis de Matagalpa con monseñor Brenes y fue una experiencia muy linda.

¿Y por qué no se quedó estudiando en Estados Unidos?

Siempre supe que tenía que regresar a Nicaragua de alguna forma. En esta tierra nací y en esta tierra voy a morir.

Después de bachillerarse ¿entra a la universidad?

Me ofrecieron una beca en la recién inaugurada universidad Keiser en San Marcos, Carazo, y entré a estudiar una doble licenciatura en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.

¿Por qué esas carreras?

Porque me parece que es lo más cercano al servicio comunitario.

¿Cómo pasa un niño inmigrante a ser empresario?

Es una ruta bastante larga. Yo nunca me había visto como empresario. En mi niñez mi aspiración era ser médico o trabajador social, pero cuando yo empiezo a trabajar con estas comunidades me di cuenta que la ayuda más poderosa y más transformadora que se le puede dar a un campesino o a un excombatiente es ayudarle a ser emprendedores.

¿Cómo se enteró del nombramiento que le hizo Forbes?

Al igual que todas las personas, cuando vi la revista y luego varios amigos que empezaron a llamar.

¿Qué sintió al leerlo?

Un gran sentido de humildad, porque estoy seguro de que en Centroamérica hay muchísima gente que se merece ese premio más que yo.

¿Merece ese nombramiento?

Creo que hay mucha gente que podría estar en ese lugar también.

¿Pero entonces sí lo merece?

Nunca los premios han sido lo que he buscado, han caído y han venido solos.

Plano personal

Félix Maradiaga nació en Jinotega, aunque su partida de nacimiento lo ubica en Matagalpa.

Está casado con Bertha Valle y tiene una hija.

Es director de la empresa Pioneers Capital Partners.

Según la revista Forbes de México, es la persona número 15 más influyente en Centroamérica.

Le gusta correr en las montañas y aunque es católico, leer sobre otras religiones. Su comida favorita es la pasta.