La reina destronada

En los actos públicos no teme mover hombros y caderas al ritmo de "El bombón asesino", o asegurar que la ingesta de cerdo es mejor que el Viagra para incrementar la actividad sexual.

En los actos públicos no teme mover hombros y caderas al ritmo de El bombón asesino, o asegurar que la ingesta de cerdo es mejor que el viagra para incrementar la actividad sexual. Tampoco teme verse bien, eso es seguro. Sergio Hovaghimian, exrepresentante de Jean-Pierre, la joyería más elegante de Buenos Aires, huyó de Argentina luego de asegurar que Fernández de Kirchner gastaba hasta un millón de dólares anuales en perlas.

Y es que cada movimiento de la expresidenta durante sus dos períodos de mandato estuvo rodeado de controversias: corrupción, Twitter, zapatos, hoteles caros, estrenos de incontables vestidos. Además de su aclamada oratoria, la madre de dos hijos, y viuda y sucesora del fallecido expresidente Néstor Kirchner, será recordada por su personalidad coqueta y por ser, en palabras de The New York Post, “la jefa de Estado más excéntrica del hemisferio”.

«Me acabo de enterar de un dato que yo desconocía y que es que la ingesta de cerdo mejora la actividad sexual. Es mucho más gratificante comerse un cerdito a la parrilla que tomar Viagra. Yo soy fanática de la carne de cerdo, y no lo digo para quedar bien», Cristina Fernández de Kirchner, discurso en enero de 2010.

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Macri, los atributos y una calabaza

A partir del 10 de diciembre de 2015 una nueva era empezó en Argentina. Después de que Cristina y Néstor Kirchner gobernaran durante tres períodos, dos y uno, respectivamente, Mauricio Macri, líder opositor liberal de derecha, ganó las elecciones presidenciales el 22 de noviembre de 2015 con el 51 por ciento de respaldo. Y hasta el último día de su mandato, como la mejor forma de despedirse, Fernández de Kirchner fue el blanco de polémicas.

Todo empezó con una llamada telefónica. Mauricio Macri solicitó que los atributos del mando se los entregase en la Casa Rosada y no en el Congreso. Además, la expresidenta de centro-izquierda aseguró que le gritó y faltó al respeto como mujer durante la llamada.

Sin embargo, el pleito no va más allá de una cuestión de protocolo, pues era tradición que los presidentes recibieran en la Casa Rosada, hasta que Néstor Kirchner quiso hacerlo en el congreso cuando asumió por primera vez en 2003, su esposa lo siguió también, pero Macri no quiso hacerlo.

El pleito era carne fresca para las redes sociales y los cientos de “memes” no tardaron en surgir, así como una serie de tuits de la cuenta oficial de la expresidenta. “Porque debo reconocer que el maltrato de esa llamada telefónica que me hiciera el presidente electo me resultaba inexplicable y casi increíble”, “La autoridad, no su imagen, no se logra en una ceremonia de trasmisión de mando y mucho menos gritándole a una mujer por teléfono”, rezaban algunos.

Y para hacer controversial cada punto de la tarjeta de invitación, la hora también fue un problema. Después de tanta discusión, se acudió a la vía judicial. El equipo del presidente recién electo pidió que el mandato de Cristina se venciera a la medianoche, y así lo dictaminó la juez María Servini. “Miren que no puedo hablar mucho porque a las 12:00 me convierto en calabaza”, dijo Fernández de Kirchner en su último discurso como presidente.

El 10 diciembre de 2015, Macri juramentó en el congreso, y luego se trasladó a la Casa Rosada para recibir los atributos de mando, el bastón y la banda, saludar a los simpatizantes y hasta bailar, sí, también bailó en público, acompañado de su esposa, la primera dama, Juliana Awada.

Mientras Macri mostraba sus mejores pasos de baile a la multitud, la expresidenta, ya convertida en calabaza, viajaba en clase económica de Aerolíneas Argentinas hacia Río Gallegos, donde su cuñada Alicia asumió la gobernación de Santa Cruz. Entre las declaraciones que dio aseguró que no vio ni la jura ni la toma de posesión.

La reina que nació en pesebre

Cristina Kirchner no nació en cuna de oro. De hecho, no lo hizo ni en un hospital ni en una clínica, sino en la casa de una partera. “La comadre vivía a unas pocas cuadras de la precaria vivienda alquilada de la calle 4 y 32 en la que habitaba la familia de Ofelia Wilhelm, su mamá”, afirma el diario La Nación. Siete meses después de la muerte de Eva Perón, el 19 de febrero de 1993 nació Cristina Elisabet Wilhelm, en La Plata. La ciudad argentina en ese entonces llevaba el nombre de “Eva Perón”.

No fue hasta los seis años que Cristina obtuvo el apellido Fernández, cuando su mamá, de 24 años, se casó con Eduardo Fernández, su “padre oficial”, pues según el libro Cristina Fernández: La verdadera historia, de Laura Di Marco, el verdadero misterio de la infancia de la expresidenta de Argentina radica en que su padre biológico nunca la reconoció. “El drama de Cristina es ese, que el verdadero padre no la reconoció. Eso es lo que siempre ha circulado aquí”, comentó su compañera en la secundaria en el colegio Nuestra Señora de la Misericordia, según el texto de Di Marco.

Cuando Eduardo Fernández asumió su paternidad, la familia conoció las condiciones de la clase media. “Era propietario de un colectivo (ruta o bus) todo un capital para la época. Los padres de Fernández, además, tenían vacas y algunas tierras en City Bell, un patrimonio que para la familia de Cristina era casi un sinónimo de riqueza. Fue él quien compró un terreno y luego construyó una casita americana para su nueva familia política en un barrio para la clase media”, explica La Nación.

En la casa del matrimonio “volaban los platos”, por las diferencias políticas entre Fernández y Wilhelm. La propia Cristina ha descrito que la relación con su padre fue conflictiva, muy diferente a la que este tenía con la hermana menor de la presidenta, Gisele. “Papá la adoraba y ella lo adoraba a él. Fue un padre muy distinto con Gisele”, aseguró Fernández de Kirchner. “Su padre era distante. Y cuando Cristina habla de él, esa distancia vuelve”, en palabras de Wornat, su biógrafa. Después de la muerte de Eduardo Fernández, Cristina cortó toda relación con su familia paterna.

Cristina y Néstor: amor y política

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A los 16 años Cristina tuvo su primer novio, Raúl “El Lagarto” Cafferata, un exjugador de rugby y cuya familia pertenecía a la burguesía platense. Según La Nación, esto significó un ascenso social durante los cinco años de relación que mantuvo con Cafferata.

Durante su juventud, Fernández de Kirchner cursó estudios de abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata. Al momento del nacimiento de Cristina, la nación Argentina pasaba por una etapa de peronismo que influenció mucho a su familia. Por eso, mientras estudiaba en la universidad, empezó a ser militante del Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP), que, fusionada con la Federación Universitaria por la Revolución Nacional (FURN), construyó la Juventud Universitaria Peronista (JUP), de la Universidad de La Plata.

No había hombre que se resistiera a girar la cabeza y lanzarle uno que otro piropo al verla pasar de minifalda y botas, taconeando en los pasillos de la Universidad de La Plata. Inteligente. Polémica. Fémina indomable. Así es recordada en sus tiempos de estudiante la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner por su biógrafa, Olga Wornat.

Él tenía el cabello largo, una nariz pronunciada, ojos saltones y lentes cuadrados. Ella, de cabellera larga y castaña rojiza y un delineador negro que resaltaba sus ojos.

A Néstor Kirchner le decían “Lupín”, por su parecido con el aviador de las revistas Rico Tipo. Aunque jugó basquetbol, no era precisamente un deportista. “No era un súper dotado para el deporte, más bien todo lo contrario. Pero era obstinado, tenía voluntad y se mostraba capaz de dejar el cuerpo en la cancha antes de darse por vencido”, recuerda su entrenador Enrique García Pacheco, según el portal Gente.

Cuando se recibió de bachiller, el difunto expresidente argentino viajó hacia La Plata para empezar su carrera de Derecho en la universidad de la ciudad. Era octubre de 1974 y ahí, en la Universidad de La Plata es donde entonces conoció a la atractiva joven platense Cristina Fernández. Ella era novia de un compañero de estudios de él, sin embargo Kirchner la conquistó con su inteligencia. Y entre debates políticos y un noviazgo que duró seis meses, finalmente se casaron en una boda civil en la que fue entonada la marcha peronista, el 9 de mayo de 1975.

Desde ese momento comenzó lo que sería una historia de amor y política entre los Kirchner, quienes fueron compañeros durante toda la vida. En 1976 la pareja volvió a la ciudad natal del expresidente Kirchner, Río Gallegos, para formar una familia. Tuvieron a sus hijos Máximo y Florencia, con una vida retirada de la política. Formaron el

Despacho Jurídico Kirchner.

Su regreso a la política fue en 1987, cuando Néstor Kirchner fue electo intendente de Río Gallegos y gobernador de Santa Cruz en 1991 y reelecto en dos oportunidades. A partir de entonces, Fernández de Kirchner empezaría a asumir diferentes cargos, como diputada provincial en Santa Cruz y senadora de Santa Cruz.

En 2003, Néstor Kirchner asume la Presidencia de Argentina y ella fue representante del país en diversos foros internacionales. “No hacían demostraciones de afecto en público. Algunos abrazos, besos contados y las miradas de dos personas que se conocen desde hace mucho tiempo. Hay muchísimas fotos en las que salen juntos, pero muy pocas en las que se muestran como algo más que aliados políticos. Las imágenes tomadas durante la asunción de la mandataria son quizá algunas de las pocas. Ella no puede contener las lágrimas y él la alienta en un afectuoso abrazo”, afirma el portal de noticias Rusia Today.

En palabras de la revista Gatopardo, “Néstor Kirchner era un hombre grandote y a la vez desgarbado, tenía el pelo gris y ralo, la piel áspera y el ojo izquierdo desviado. Apenas sabía usar internet, casi nunca leía libros, casi siempre comía pollo hervido, pescado o fideos, no había aprendido a hablar ningún idioma”.

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La presidenta

2008. La foto es icónica. Ella sostiene con fuerza el atributo presidencial después de ganar la Presidencia con más del 45% de los votos. Tenía una mirada fuerte, decidida con las pestañas cargadas de rímel y los párpados con maquillaje oscuro. El cabello castaño rojizo caía con soltura y detrás, su esposo, Néstor Kirchner, con una mirada de orgullo. Empezarían dos periodos de gobierno de la primera mujer presidente de Argentina.

Sin embargo, en 2010, Fernández de Kirchner sufriría uno de los momentos más difíciles de su vida, la muerte de su esposo y compañero Néstor Kirchner por un paro cardíaco.

Según el diario La Nación fueron 50 minutos los que los médicos intentaron, sin resultados, reanimar el cuerpo de Néstor Kirchner, que yacía entre los brazos de Cristina.

“Lo tuvo entre sus brazos. No quiso que se le escaparan los últimos minutos de vida sin su presencia. Él ya no pudo sentir su mano. Ella nunca lo dejó de tocar. Lo acariciaba. Con una mano agarrada a la de él, con la otra en el pelo, la frente, la cara. Y se le fue. Así, en sus brazos”, detalló.

A la entonces presidente le costaba hablar, más bien balbuceaba. “No me dejés, vas a poder”, repetía en llanto. “Rodeado por 12 médicos, dos cardiólogos y cuatro terapistas. Le inyectaban drogas, le bombeaban su corazón manualmente. Nada”, especifica el diario. El expresidente había fallecido. Según El País, Néstor obligó a Cristina a ser presidente e incluso controló sus primeros años de gobierno.

Maquillaje, ropa y zapatos

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Desde su primer año de gestión estuvo rodeada de polémica. Realmente, desde los primeros cuatro meses, pues durante este tiempo, la madre de dos hijos, pronunció cien discursos, y más que sus palabras, llamaron la atención los glamorosos y nuevos vestidos que usó en cada uno de ellos, así como las joyas importadas con las que los combinó, según la revista Perfil.

Extensiones en el cabello. Castaño rojizo y ondas suaves. Los ojos, siempre con exceso de rímel y sombras oscuras que hacen que su rostro luzca cargado. Los labiales de tono melocotón. Ropa fina. Chaquetas elegantes y zapatos a juego.

Aunque tras la muerte de su esposo la expresidenta argentina guardó el luto debido durante un año nunca perdió el glamur. “En su armario abundan trajes de chaqueta con falda o pantalón, usualmente en colores claros, y vestidos de seda. Para sus pies, elige zapatos de tacón de aguja, que complementa con bolsos de piel y accesorios llamativos, como boinas, prendedores, pulsera al tobillo y su Rolex de oro y brillantes”, describe la revista paraguaya ABC.

Sin embargo, ella ha contestado a las críticas. “¿Qué mujer no tiene pasión por las joyas, la ropa, las carteras y los zapatos?”, dijo.

«Hay que pagar un piso por ser mujer. Tal vez les gustaría decir de mí qué tonta que es y entonces atacan por este lado, porque me arreglo, porque soy femenina. Nunca me gusta disfrazarme de lo que no soy. ¿Tendría que disfrazarme de pobre para ser una buena dirigente política?», Cristina Fernández de Kirchner, citada por la Revista Digital Abc, Buenos Aires (EFE).

Luego de una entrevista con The New Yorker, la revista estadounidense tildó a Cristina Fernández de Kirchner como “más dictatorial”, “más corrupta”, “obsesionada con la imagen” con “comportamiento agresivo”, “modales erráticos y una perspicacia política despiadada”. “Cristina Kirchner se ha vuelto más dictatorial y, de acuerdo con las denuncias de la prensa, más corrupta”, asegura el periodista del New Yorker, Dexter Filkins. En ocasiones ha contestado a los periodistas diciendo que “nació maquillada” y que cuando “decía mamá, ya usaba rímel”.

Antes de la entrevista que le hizo Dexter Filkins, Fernández de Kirchner peinó al periodista. “Antes de que la entrevista comenzase, ella se inclinó para arreglarme el pelo. ‘¿Hay alguna chica que pueda ayudarlo?’ —preguntó—. ‘Queremos que salgas lindo’”. Unos segundos después, ella empezó a alisarse el suyo: “Quiero arreglarme un poco”, dijo. “Perdoname, además de presidenta soy una mujer: el vestido, la imagen…” Detrás de cámara, una asistente le gritó: “¡Estás divina!”, según relata Infobae.

Según el New York Post, en 2011 estaba en París preparándose para un discurso que daría en las Naciones Unidas en New York, y la presidenta aprovechó su visita en la capital de la moda para adquirir veinte pares de zapatos valorados en 110,000. Además de esto, ella y su hija, Florencia, se alojaron en uno de los hoteles más lujosos de París, el George V, y encargaron los zapatos al personal del hotel.

Según Sergio Hovaghimian, exrepresentante de Jean-Pierre, Cristina compraba “gargantillas de perlas South Sea, de los Mares del Sur, que se distinguen por su gran tamaño y su variedad de matices y colores”. Por otra parte, la estilista Lorena Morlote, aseguró en “La Caja”, un programa televisivo, que en una ocasión Fernández de Kirchner le pagó 15,000 euros para que la peinara.

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La despedida de la reina

Millones se aglomeraron en la Plaza de Mayo para despedir a Cristina, como es conocida en Argentina. Según la BBC mundo, habían carteles con mensajes como: “Gracitas totales”, “Cristina somos todos” y “Gracias por tanto. Te amo”.

El 22 de noviembre de 2015 el opositor Mauricio Macri fue elegido por los argentinos como presidente de Argentina luego de tres períodos de kirchnerismo en el país sudamericano.

“Gracias por tanta felicidad. Gracias por tanta alegría. Gracias por tanto amor. Los quiero, los llevo siempre en mi corazón. Y sepan que siempre voy a estar junto a ustedes. Gracias a todos. Esto es lo más grande que le he dado al pueblo argentino, el empoderamiento popular, de la libertad, de los derechos”, se despidió la mandatario.

Los hijos Kirchner

Su nombre es Máximo Carlos Kirchner Fernández, pero para Cristina Fernández es su «Osito». Así llama la expresidenta a su primogénito, hijo de su matrimonio con Néstor Kirchner, y mano derecha, además de principal custodio del patrimonio de la familia. No tiene estudios universitarios y diputado nacional por la provincia de Santa Cruz.

Su hija menor es Florencia Kirchner Fernández, «Florkey», para su mamá. Es muy activa en las redes sociales, alejada de la política y estudió cine en New York. «Parece que mi pecado es ser Kirchner», se quejó el twitter, al ser blanco de críticas por los costos de su alojamiento en La gran manzana.

Según la grafología

La revista Perfil consultó a dos peritos grafólogas para analizar la firma de la presidenta. Según las expertas es: seductora, popular, coqueta, vanidosa y narcisista. Tiene una personalidad bien definida, activa, enérgica y vivaz. Posee el don de mando y es muy segura de sí misma. Es una mujer decidida, firme en sus convicciones, incansable, refuerza la continuidad de sus acciones y tiene la necesidad de ver alcanzados sus objetivos personales con la mayor celeridad posible.

Curiosidades de Cristina

– Hugo Chávez, expresidente de Venezuela le regaló un perrito raza mucuchíes. Su nombre es Simón. Esta raza fue declarada Perro Nacional de Venezuela.

– El libro «Los amores de Cristina», la vinculan a relaciones amorosas con Amado Boudou, ex vicepresidente de Argentina, Jorge Capitanich, gobernador de la provincia del Chaco y Axel Kicillof, ministro de economía durante su gestión.