Microfinanzas despuntaron

Reza el viejo refrán: “Después de la tempestad, viene la calma”, y esa es la transición en la que se encuentran las instituciones de microfinanzas de Nicaragua. En 2015 el sector continuó con el proceso de crecimiento robusto, al expandir su cartera de crédito un poco más del 24 por ciento, aunque a nivel de entidades hay algunas que mostraron aumentos de hasta cincuenta por ciento.

Relaxed About Savings

Reza el viejo refrán: “Después de la tempestad, viene la calma”, y esa es la transición en la que se encuentran las instituciones de microfinanzas de Nicaragua. En 2015 el sector continuó con el proceso de crecimiento robusto, al expandir su cartera de crédito un poco más del 24 por ciento, aunque a nivel de entidades hay algunas que mostraron aumentos de hasta cincuenta por ciento.

Los aprendizajes obtenidos tras la crisis de mora que estalló en 2009 y la regulación jurídica que ahora rige al sector han sido claves para que la industria del microcrédito alcance crecimiento de dos dígitos, considera el presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Fernando Guzmán.

Estimaciones preliminares indican que en 2015 el sector cerró con 337.97 millones de dólares en cartera, pero Guzmán aclara que dentro de este saldo se incluye las carteras crediticias de cuatro instituciones que el año pasado se incorporaron a Asomif. Sin incluirlas, la cartera alcanzó los 260 millones de dólares.

“Hubo un crecimiento importante que estuvo en paralelo con el crecimiento de la economía. Hay algunas instituciones que crecieron tal vez un cincuenta por ciento y otras tuvieron un decrecimiento, esto no es una regla que se aplica a todas por igual”, precisa Guzmán.

Y es que efectivamente pese a que el sector por tercer año consecutivo logra crecer, tras registrar cuatro años de caídas en su saldo de cartera crediticia, el representante de Asomif asegura que las secuelas de la crisis todavía persisten en algunas instituciones financieras y se percibe por el hecho de que muchas todavía no regresan por completo al sector agropecuario.

Tal fue la magnitud de la crisis de deuda que surgió primero con el movimiento conocido como “No Pago” y que luego se diseminó a nivel nacional, que en 2012 la cartera de préstamos pasó de 246.08 millones de dólares en 2008 a 154.36 millones, es decir 91.72 millones menos. Esto implicó que 131,795 clientes dejaran de ser atendidos por el sector.

En el caso de la cartera de clientes, esta creció 14 por ciento, sin incluir el impacto que tuvo la incorporación de las nuevas socias de Asomif. Ahora en su conjunto el microcrédito hasta 2015 benefició a 470,559 personas, de las cuales unas 280 mil corresponden a las entidades adscritas hasta el 2014.

“Inmediatamente después de la crisis vino la regulación y eso fue positivo en el mediano y largo plazo porque ejerció presión sobre las instituciones (…) porque ahora hay que adecuarse a lo que te impone la regulación de la Ley”, afirma.

Esta regulación es vista por el sector como un colchón clave que garantiza que los crecimientos que han empezado a registrar en los últimos tres años no sean producto de un sobrendeudamiento, tal como ocurrió en la reciente crisis.

FONDEADORES MÁS CONFIADOS, PERO…

De hecho, Guzmán afirma que desde que se aprobó la Ley de Fomento y Regulación de las microfinanzas y creó la Comisión Nacional de Microfinanzas el sector ha recuperado por completo la confianza de los fondeadores internacionales, aunque reconoce que estos ahora son más cautelosos.

“Hemos encontrado que el temor general en el país (de los fondeadores) se ha disipado”, afirmó por su parte Guzmán, quien aseguró que aún así están siendo cautelosos con aquellas instituciones de microfinanzas que resultaron fuertemente debilitadas por la crisis y ahora analizan con lupa cada uno de los indicadores financieros de la entidad antes de soltar dinero.

Algo que confirma Julio Flores Coca, gerente general del Fondo de Desarrollo Local (FDL), quien asegura que para esta entidad “el flujo de recursos de los fondeadores internacionales se ha normalizado completamente. FDL desde noviembre pasado tiene asegurados todos los recursos necesarios para ejecutar su plan en el 2016”.

Por su parte, Gloria Ruiz, gerente general de ProMujer, afirma que tal es la confianza que los fondeadores tienen ahora en el país que para este año esta institución espera la incorporación en su portafolio de nuevos proveedores internacionales.

Esta mejora en la relación entre los proveedores de fondos internacionales y las microfinancieras nicaragüenses está acompañada de un fortalecimiento en las capacidades técnicas de sus operaciones impactando la eficiencia de sus servicios. “Las que más están creciendo son las instituciones grandes”, precisa.

De hecho, según Flores, esta entidad registró en crecimiento en cartera de 21.56 por ciento y 14 por ciento en clientes. Esto implicó terminar el año con 90.6 millones de dólares en préstamos. De este saldo, el sector agropecuario captó 30.8 millones de dólares, de los cuales 17.3 millones fueron para el agrícola y 13.5 millones de dólares en sistemas ganaderos, principalmente de doble propósito. También repuntó la entrega de préstamos para mejoramiento de viviendas y microempresarios, entre otros.

Por su parte, Ruiz dice que 2015 “fue un año moderado de crecimiento y gran fortalecimiento” porque colocaron 38.5 millones de dólares, lo que implicó que para diciembre cerraran con un saldo de cartera de 18.5 millones de dólares en manos de 47,440 personas, principalmente mujeres.

En este sentido, René Romero, gerente general de la financiera Fundeser, asegura que terminaron el año con una expansión de cartera de crédito por 48.38 por ciento, lo que implicó un desembolso por 43.6 millones de dólares.

“De ese monto total desembolsado el 48.42 por ciento, es decir 21.1 millones de dólares, fue dirigido al sector agrícola y ganadero de pequeños y medianos productores, lo que representa un crecimiento interanual de 51 por ciento con respecto al mismo período del año 2014”, especifica.

PREVÉN CRECIMIENTO MODERADO EN 2016

Este año el sector espera crecer a un ritmo más moderado, según Asomif. Guzmán calcula cerca del 15 o 20 por ciento de expansión, debido a la incertidumbre que se genera por ser electoral, así como el impacto de la prolongación del fenómeno de El Niño.

Por su lado, Flores dice que están “analizando cuidadosamente la tendencia de precios internacionales de los rubros agropecuarios, principalmente café, carne y ajonjolí, que son básicamente de producción campesina, y los precios internos de los granos básicos, principalmente frijol y de la leche; todos estos rubros de producción campesina que son el típico cliente de FDL”.

Y añade: “Nos preocupa que los precios continúen bajando, porque eso afecta la rentabilidad de los productores, sin embargo, se estima que no habrá una caída brusca de esos precios, por lo cual continuaremos financiando, pero con un crecimiento moderado de alrededor del diez por ciento”.

En el caso de Fundeser, Romero dice que para mitigar el cambio climático esperarán que se presenten proyectos en este campo, tomando en cuenta el impacto que este tuvo en la zona del Corredor Seco, “donde la sequía sí afectó seriamente la actividad del agro”.

Optimismo

Gloria Ruiz, gerente general de Promujer, dijo que para este año “las perspectivas de crecimiento en cartera y clientas para el 2016 son moderadas”.

“Existe un buen clima de negocios en el país, las inversiones directas han aumentado en los últimos años, así como también las reservas internacionales. El porcentaje de crecimiento esperado y el porcentaje de crecimiento del año pasado superan la media de crecimiento de Latinoamérica. Estos aspectos dan una perspectiva positiva al clima de negocios nacional y en general a nuestra disponibilidad de financiamiento”, afirmó.

En deuda

Este crecimiento en las instituciones del microcrédito, sin embargo, no ha significado que sus servicios financieros hayan regresado por completo en el campo. Y esta es una de las secuelas que Fernando Guzmán, presidente de Asomif, cree que todavía persiste de la crisis de mora. La cartera actual al agro la estima en treinta por ciento del total, pero antes de la crisis superaba el cincuenta por ciento.

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