Urtecho ante la modernidad de Rubén Darío

Álvaro Urtecho medita ante un retrato de lo más refinado de la obra dariana, para que entendamos la modernidad, que a partir del genio y de la gloria que nuestro admirado poeta y profeta Rubén Darío adaptó.

Se puede decir que la literatura en nuestra lengua se divide en un antes y un después de Rubén Darío. Él nos proyectó como nicaragüenses en la universalidad. El poema Allá lejos, según Pablo Antonio Cuadra, es el acta de nacimiento de la poesía nicaragüense. Rubén Darío es el nicaragüense universal y está presente en el espíritu de los poetas contemporáneos.

Para nuestro poeta rivense universal Álvaro Urtecho, la obra de Darío es un símbolo de la identidad cultural del nicaragüense y un paradigma de originalidad. Arte y existencia se funden en un tejido intrincado y en una amalgama de refinadísima sensibilidad y genialidad. El poeta Urtecho en su obra Heraldos del nuevo mundo Rubén

Darío y Cesar Vallejos, en su introducción Rubén Darío poesía y Modernidad, reconoce que es un reto para todo estudioso dariano que quiera exponer al público la modernidad literaria contemporánea del gran poeta nicaragüense.

Álvaro Urtecho medita ante un retrato de lo más refinado de la obra dariana, para que entendamos la modernidad, que a partir del genio y de la gloria que nuestro admirado poeta y profeta Rubén Darío adaptó. Desde luego que la palabra modernismo ya existía derivada de lo moderno, pero fue Darío quien se la apropió dándole un significado aprobatorio como un movimiento literario representativo de la modernidad.

El poeta Urtecho describe el espíritu crítico de Rubén Darío, como un espíritu que reflexiona sobre sí mismo y sobre el propio texto, que logra separarse del ensimismado.

Darío lo abarcó todo, abrió los caminos por todos lados, experimentó con todo tipo de estructuras métricas, todo lo probó, todo lo ensayó, todo lo experimentó, sometiéndolo a su prodigiosa sensualidad creadora, como decía Juan Valera (lo ha puesto a cocer en el alambique de su cerebro y ha sacado de ello una rara quinta esencia). Álvaro opina: El espíritu revolucionario del poeta nicaragüense es patente con la publicación de Azul… (Valparaíso, 1888). Es su obra Azul el primer contacto directo con la modernidad. Ahí expresa su exterior y es frívolo y cosmopolita donde afloran por todas partes la ironía, la irreverencia, el disfraz, el carnaval de las máscaras, una voz iniciadora de la modernidad de la lengua.

Si Azul… simbolizó el comienzo de mi primavera y Prosas profanas mi primavera plena, los Cantos de vida y esperanza encierran las esencias sabias de mi otoño, dice Darío. Con esto nos revela su segundo modernismo interior angustiado por la existencia y la historia.

Si Prosas profanas despliega un diáfano esteticismo y una búsqueda asombrada de paisajes exóticos y librescos un escape de la realidad y una fidelidad a la teoría simbolista para Urtecho no es extraño pues que su gran libro de madurez se titule precisamente Cantos de vida y esperanza en un momento que ya es reconocido como el líder del movimiento modernista tanto en España como en América. Como el mismo Darío lo dice en Historia de mis libros (las esencias y sabias de mi otoño) (La autumnal es la estación reflexiva) (El ensueño se impregna de reflexión).

La preocupación histórica en que quedó España en 1898 y la difícil circunstancia vivida por Darío desde su instalación en Europa, le llevaron a reintroducir en su poesía la preocupación histórica en la forma de hispanoamericanismo idealista adoptando un tono intimista y reflexivo, alineaciones que iban a seguir gran parte los modernistas contemporáneos.

Álvaro Urtecho continúa diciendo: Es en los Cantos… en donde se revela el Darío social y político, preocupado por el estado y el porvenir de los pueblos hispánicos, el heraldo de América, el reivindicador de España y restaurador de su verdadera y fecunda tradición: con el prisma de su modernidad con mirada iluminadora de una identidad: la identidad de lo hispánico, lo americano, lo mestizo.

La prolongación enriquecedora de la tradición romántica es lo que llamamos con dulce vaguedad Modernismo. ¿Quién siendo poeta y, más aún, modernista, no era romántico? El carnaval del mundo, como Darío le llamaba a su Canción del oro, donde exalta la combinación orgiástica de sonidos y colores, la sensación de ritmos locos y revueltos exaltando el placer, afirmando con plena conciencia de su actitud de poeta frente al mundo y la sociedad, y frente al hecho torturante y a la vez embriagante de la escritura.

El autor es poeta rivense.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: