“Temen al liderazgo de las mujeres”

Blanka Callejas tiene más de veinte años de trabajar en la agenda de las empresarias nicaragüenses y es representante legal de Jaleas y Mermeladas Callejas, que tiene más de 59 años en el mercado local.

Blanka Callejas Arrieta/ B. Villagra

Cuando Blanka Callejas Arrieta asumió el reto de liderar por un año la Red de Empresarias de Nicaragua (REN) se propuso dedicar un día de la semana a trabajar en la agenda de esta organización, sin embargo se encontró con que son tan grandes los desafíos y obstáculos para las empresarias en Nicaragua que un día era insuficiente.

Por eso, ahora intenta compaginar al menos dos días de la semana que dedica a trabajar en la agenda de más de doscientas empresarias y la responsabilidad con su empresa Jaleas y Mermeladas Callejas, que es la fuente de su experiencia para apoyar a otras mujeres. Y es que esta empresaria es fiel creyente de que solo la asociatividad puede ayudar a sacar de la sombra el aporte de las mujeres en la economía.

En septiembre pasado Blanka Callejas recibió un reconocimiento por su liderazgo y trabajo destacado dentro del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), en el marco del Día Nacional del Empresario que celebró el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

Para Callejas, si bien en Nicaragua se ha avanzado en la visualización del aporte de las empresarias, aún hay una serie de barreras fiscales y de regulación que afectan a las micro, pequeñas y medianas empresas, mayoría de las cuales están en manos de mujeres.

Además cuestiona que dentro del Consejo Superior de la Empresa Privada no se haga un esfuerzo por promover el liderazgo de las mujeres, pese a que se creó una comisión de género, que según ella, tiene dos años de estar inactiva. Por eso llega a una conclusión: “Creo que temen al liderazgo de las mujeres”.

Callejas tiene más de veinte años de trabajar en la agenda de las empresarias nicaragüenses y es representante legal de Jaleas y Mermeladas Callejas, que tiene más de 59 años en el mercado local. Además de ser socia fundadora del Inde, ha participado de manera activa en el cabildeo de muchas leyes importantes: Ley de Concertación Tributaria, el Código Laboral, Procompetencia, el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica (Cafta), entre otras.

¿Qué es lo más difícil de ser empresaria en Nicaragua?

Creo que son los obstáculos que hay para hacer crecer los negocios. Actualmente en Nicaragua se castiga al que quiere hacer crecer o visibilizar un negocio, porque vienen y te caen con un montón de imposiciones fiscales, y creo que este es uno de los grandes retos, porque generalmente las empresas de las mujeres comienzan por las casas y cuando decís “voy a comprar un terrenito para agrandar la empresa o poner mi zona de producción” entonces llega el INSS (el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), la DGI (Dirección General de Ingresos), el Inatec (Instituto Nacional Tecnológico), te caen todos con el montón de cargas impositivas. Cuando una empresaria quiere crecer empiezan a caerte con un montón de cargas impositivas y entonces la gente teme crecer, a generar empleos. Aquí en Nicaragua los empresarios y empresarias generan empleos con empresas firmes no con empresas golondrinas que vienen a instalarse con diez años de exoneraciones fiscales y luego se van a otras zonas geográficas, donde les den esos beneficios fiscales…

En los últimos años se han aprobado leyes o iniciativas para promover la igualdad de género. ¿Cree que hoy es más visible el aporte de la mujer a la economía?

Creo que sigue invisibilizado ese aporte. Se han creado leyes, pero no hay políticas de fomento y no solamente para las mujeres, a nivel general vos encontrás que el país no tiene una política industrial ni mucho menos una política agroindustrial que beneficiaría a las mujeres. Tampoco hay una política de mejor acceso al crédito y no te hablo solo para las mujeres sino también para las mipymes, muchas de las cuales están en manos de las mujeres, aquí no hay una política de crédito que impulse el crecimiento de las mismas. Ahorita solo hay créditos de corto plazo, tasas elevadas, te dicen que tus ventas deben ser elevadas, hay programas especiales pero te piden que tus ventas sean arriba de cien mil dólares para poder acceder a estos, como si fueras una mipyme de Norteamérica o de la Unión Europea.

¿Quién debería promover las políticas que requieren las  mipyme y mujeres para crecer?

Es una responsabilidad compartida: Gobierno y empresa privada. De hecho la empresa privada ha estado trabajando con el Mific (Ministerio de Fomento, Industria y Comercio) una política de industria, en el caso de la agroindustria hemos estado promoviendo que se inicie el diálogo para que se diseñen estas políticas. Nosotros tenemos programas bien definidos con el Gobierno, con el Hambre Cero o Bono Productivo y el Usura Cero, que son proyectos que están bien definidos, que tienen cronología de cumplimiento y llevan una medición en el cumplimiento del mismo. No sé los resultados, pero sé que es un trabajo bien dirigido y hay política de fomento para la creación de cooperativas, y es algo así lo que se requiere que se impulse para las mipymes, donde no hay políticas definidas. De hecho en diferentes alianzas, desde la Red de Empresarias nosotros estamos promoviendo, hemos recogido esas inquietudes, esas necesidades para llevarlas al plano público.

¿Qué debería incluir esa política de fomento a las mipymes  y que beneficiaría a las mujeres?

Son políticas que deben desarrollar y resolver las necesidades de los distintos sectores, es decir se deben establecer acciones que permitan saber cómo hacemos para  que estos sectores crezcan, cuáles son los obstáculos que tienen las mipymes, las regulaciones, por ejemplo, son las mismas que le piden a una gran empresa, no está segmentada según el tamaño de la empresa o los sectores. Vos te encontrás con la Ley Mipyme, que es la 645, y ahí dice que las regulaciones de las mipymes deben ser diferentes a las grandes empresas, pero cuando vos vas a la Alcaldía a sacar un permiso o registrarte te piden los mismos requisitos como cualquier empresa que llegue a registrarse. Entonces desde la Red de Empresarias nosotras estamos pidiendo la desregulación de todo lo que son los permisos que se piden, y no es que no queremos ser reguladas sino que queremos ser diferenciadas en las solicitudes. Asimismo, estamos pidiendo que los permisos que son de un año sean de dos años, como es el caso del Registro Único Mipyme, porque al final cuando uno saca la cuenta pasaste tres meses haciendo gestiones para estar al día con tu permiso.

¿Cuáles han sido las principales conquistas de las empresarias en Nicaragua en los últimos años?

Desde el punto gremial, creo que las empresarias se están preocupando más por la participación en gremios, también están creando más empresas, no están teniendo miedo a los negocios, las mujeres están incursionando en negocios que antes se pensaban eran exclusivos para los hombres como talleres de mecánica, tiendas de repuestos, empresas de seguridad privada y antes se pensaba que estas solo los hombres las manejaban. También en las empresas pequeñas de las mujeres se están lanzando a inscribirlas a su nombre y no a sus parejas.

¿Estos negocios son de sobrevivencia o están en crecimiento?

Por lo general son empresas de autoempleo, son muy pocas las empresas que nacen como inversión, pero son negocios que nacen como autoempleo y después van creciendo. De hecho, en los tres años que tiene la Red de Empresarias de tener vida gremial hemos encontrado que toditos los negocios de las empresarias nuestras han crecido en promedio un tres por ciento, con base en los datos recogidos de nuestras agremiadas.
Leía un análisis del Banco Mundial que decía que las empresas en manos de mujeres crecen más que de los hombres.

¿Eso mismo ocurre en Nicaragua?

Sí, y lo que pasa es que las mujeres antes de meterse en un negocio lo planifican bien, además son bien conservadoras con sus gastos, y pues tratan de mantenerlo a flote a toda costa, así como luchan por mantener a la familia, así luchan por mantener el negocio. Hay un alto crecimiento de los negocios en manos de mujeres.

Un estudio que sacó Funides reveló que las mujeres aportan poco a las exportaciones. ¿Es así?

No es así, más bien creo que el problema es la titularidad de las empresas. En el Cetrex no está disgregada la información por sexo, entonces la titularidad del que exporta muy poco aparece a nombre de la mujer, porque muchas veces hay negocios que están en manos de mujeres pero no aparece el nombre de la mujer sino el de la empresa. Hay muchas mujeres exportando artesanías a Honduras, Guatemala o Costa Rica, pero eso no se ve reflejado en esas cifras oficiales.

¿Qué opina que en Nicaragua persiste la desigualdad en los salarios?

Este un problema no solo en Nicaragua sino mundial y el problema no solo radica en la desigualdad de salario, sino que constantemente encontrás que una mujer está ganando un salario y buscando mejores oportunidades se va a otra empresa y te encontrás que al que sustituyó, que era hombre, el salario era mayor al que le dieron, eso debe cambiar.

¿Cómo erradicamos esta desigualdad?

Creo que es una cultura que se debe erradicar del pensamiento del empresario, de los dueños de las empresas, y para eso se requiere que ellos reconozcan la capacidad de las mujeres a través de un salario.

En el Cosep hay una comisión de  género, ¿por qué no se puja por ese derecho desde ahí?

La Red de Empresarias de Nicaragua no forma parte de la comisión de género de Cosep, pero muchas socias nuestras, incluyéndome, somos miembros de esa comisión, pero esta ha estado inactiva. Actualmente esta comisión de género tiene dos años de estar inactiva, porque no ha habido una política por parte del consejo directivo de Cosep de darle impulso. Recordá que el Cosep camina por las decisiones del consejo directivo, que aprobó la creación de esta comisión, pero hasta ahí nomás.

¿Por qué vemos poco liderazgo de la mujer dentro del gremio empresarial?

Porque no hay un impulso que le llama la atención a la mujer para encontrarle beneficio a la participación gremial de la mujer dentro de las cámaras. Solo miremos la comisión de género, se conformó hace dos años, tiene diseñada las políticas de liderazgo de la mujer, pero muy poco la han hecho andar y por eso es que vos no ves una participación activa de la mujer y cuando ves la participación de las mujeres en las juntas directivas de cada cámara te das cuenta que los hombres predominan en este momento. Si la política de género de esta comisión se implementara habría una mayor participación de las empresarias en la gremialidad y en sus consejos directivos, pero creo que temen al liderazgo de las mujeres.

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