Los diez años de Evo Morales

El presidente de Bolivia, Evo Morales, cumplió este 22 de enero diez años de estar en el poder y se prepara para seguir 9 años más, si el 21 de febrero próximo es aprobada la reforma constitucional que le permitiría volver a reelegirse.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, cumplió este 22 de enero diez años de estar en el poder y se prepara para seguir 9 años más, si el 21 de febrero próximo es aprobada la reforma constitucional que le permitiría volver a reelegirse.

El gobierno de Morales se presenta como el mejor ejemplo de que el nuevo populismo izquierdista latinoamericano, o Socialismo del siglo XXI, es superior a la democracia liberal y el libre mercado. Con el nuevo modelo populista de izquierda se pretende demostrar que el desarrollo económico y el progreso social son más importantes que las instituciones y valores democráticos republicanos; y que solo gobiernos autoritarios de orientación socialista pueden hacer felices a los pobres.

Las cifras avalan el éxito del gobierno de Evo Morales en el campo económico. Entre 2006 y 2014 el crecimiento económico de Bolivia promedió 5.1 por ciento. En ese mismo período la extrema pobreza que en Bolivia se cifra en el ingreso promedio de menos de un dólar diario, bajó del 38.2 por ciento al 17 por ciento. Y Evo Morales dice que reducirá la pobreza extrema hasta el 9 por ciento en el año 2020 y la desaparecerá por completo en el 2025.

Además, el régimen izquierdista de Morales ha manejado exitosamente la macroeconomía, ganándose los elogios de los organismos financieros internacionales. La inflación se mantiene controlada, el cambio de la moneda respecto al dólar es fijo y está congelado desde hace cinco años, los precios de los combustibles a los consumidores son subsidiados y los salarios se aumentan regularmente por encima del índice de inflación.

Este éxito económico y social lo ha conseguido Evo Morales gracias a la renta gasífera, que en el mismo período de 2006 a 2014 le reportó a Bolivia ingresos por unos 28,000 millones de dólares. Sin embargo la situación comenzó a cambiar negativamente con la caída de los precios del petróleo, que arrastran los del gas natural que es la principal exportación boliviana. El año pasado la renta de Bolivia por ese producto fue 35 por ciento menos que la de 2014. Este problema tiende a empeorar porque los precios del petróleo siguen bajando o al menos no dan señas de que volverán a subir significativamente en los próximos años. El ochenta por ciento de la economía boliviana depende del gas y los minerales de exportación, que también están a la baja, de manera que el panorama ya no pinta tan bien para el modelo izquierdista de Bolivia.

Pero además, la sociedad boliviana ha pagado un precio político muy alto por la prosperidad populista, porque el régimen de Evo Morales ha sacrificado los derechos y libertades individuales básicas de la democracia. Para solo citar tres casos: la libertad de expresión y prensa ha sido restringida severamente, la oposición ha sido diezmada y la sociedad civil que es uno de los pilares de la democracia, está también arrinconada por el régimen socialista.

Para algunas o muchas personas no importa que no haya libertades y derechos políticos, con tal de que la economía crezca y se pueda vivir mejor. Pero eso es vivir sin dignidad. Las personas no son animales de engorde y además de bienestar material necesitan también libertad política, derechos humanos y riqueza espiritual.

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