Un acto de esperanza viene de Honduras

Sorprendente y aleccionador ha sido la firma por parte del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, para la creación de una Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), que prevé asesorar y monitorizar al hermano país centroamericano, mientras este abre procesos contra la corrupción.

Sorprendente y aleccionador ha sido la firma por parte del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, para la creación de una Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), que prevé asesorar y monitorizar al hermano país centroamericano, mientras este abre procesos contra la corrupción.

Al decir del secretario general, Luis Almagro: “El acto en sí refleja el cierre de un arduo proceso de negociaciones y diálogo en el que participaron todos los sectores de la sociedad hondureña, desde el propio gobierno, los partidos políticos, hasta el sector privado y los principales actores de la sociedad civil, así como el grupo de los llamados ‘Indignados’ que cumpliese un papel fundamental en elevar este tema en la agenda nacional e internacional”.

Honduras asume de esta manera un compromiso internacional digno de ejemplo. La MACCIH realizará tareas de “asesoramiento, supervisión y certificación de las instituciones del Estado encargadas de prevenir, investigar y sancionar actos de corrupción”, según sus estatutos.

Al frente de la misma la comunidad internacional no ha escatimado en escoger a los mejores juristas con experiencia del continente americano y así vemos encabezado la institución, al exprimer ministro peruano y exministro también de Justicia de Perú, Juan Jiménez Mayor, acompañado de “un grupo de jueces, fiscales y expertos internacionales de renombre y alto reconocimiento internacional” que además de asesorar y supervisar los casos proporcionarán una evaluación a las entidades del sistema judicial hondureño. Además, junto con la sociedad civil, la MACCIH creará un Observatorio que evaluará todo el proceso. También respaldará las diferentes reformas judiciales emprendidas para hacer más eficaz la lucha contra la corrupción y la impunidad, especialmente elaborando e implementando un nuevo marco jurídico para el financiamiento político y electoral, destacó la OEA.

Este paso es tan esperanzador, ya que rompe la cadena de descomposición social y política en que han caído la mayoría de nuestras naciones, hace exclamar al secretario general, Almagro: “Se trata de una iniciativa sin precedentes que tiene como objetivo abatir la corrupción y la impunidad y producir una reforma estructural en la administración de justicia en un país que le dijo basta a la corrupción. Es una oportunidad única de revertir la historia en Honduras e iniciar un nuevo curso de acción, inspirados en la transparencia y la probidad republicana”.

Para el presidente Hernández, la constitución de esta misión constituye un “momento esencial en la historia del país, de Centroamérica y hasta del continente” porque se convierte en un “motor de esperanzas y expectativas” de lograr la “reconstrucción de un nuevo país más justo, más honesto y más confiable”.

En su presentación del proyecto el secretario general de la OEA aclara: “La MACCIH es independiente política y financieramente, lo que ofrece las mayores garantías de poder promover la transparencia que reclaman los ciudadanos hondureños y actuará guiada por los principios de independencia profesionalismo, autonomía, neutralidad y transparencia”.

“La Misión también trabajará junto con la sociedad civil en la creación de un observatorio que monitoree y evalúe el funcionamiento del sistema judicial hondureño. En mi diálogo al más alto nivel con el gobierno de Honduras se me ha garantizado que la MACCIH contará con pleno acceso a información, documentos, archivos, bases de datos y registros públicos para llevar a cabo las tareas de investigación y persecución de casos que involucren redes de corrupción. Esto es indispensable para poder ir adelante”.

Indudablemente, con estas acciones el gobierno hondureño, además de garantizarse la parte correspondiente a la ayuda que recientemente el Congreso de los Estados Unidos (EE. UU.) acaba de aprobar en su presupuesto de este año, por la cantidad de 750 millones de dólares, para financiar al programa de ayuda de EE. UU. a los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) en el marco del Plan de Alianza para la Prosperidad (APP), se posesiona de una imagen de trasparencia y de claridad administrativa lo que lo hace receptor de un sinnúmero de beneficios, creando todo un precedente en la región.

Ojalá que tal precedente sirva de ejemplo y se multiplique en una América Latina tan necesitada de limpieza y trasparencia, de probidad administrativa y de rectitud ciudadana.

El autor es abogado.