Teatro del Oprimido realizado en Matagalpa con puestas en escena y atropellos

Luchando contra corriente y con las uñas, un puñado de mujeres emprendedoras más un varón organizaron, en la ciudad de Matagalpa, el IV Encuentro Latinoamericano del Teatro del Oprimido (ELTO).

Las Hijas del Maíz, partícipe del Teatro del Oprimido. LA PRENSA/CORTESÍA.

Luchando contra corriente y con las uñas, un puñado de mujeres emprendedoras más un varón organizaron, en la ciudad de Matagalpa, el IV Encuentro Latinoamericano del Teatro del Oprimido (ELTO).

Con una orientación ideológica progresista y empeñados en acercar el teatro popular y la creación colectiva al pueblo llano, celebrado del 15 al 25 de enero.

Además de las presentaciones artísticas, se realizaron talleres especializados, que gozaron del favor del público matagalpino, acostumbrado a que su ciudad sea el semillero del teatro popular más importante de Nicaragua. No es, pues, cosa del azar, la elección como sede de la perla del septentrión.

La realización del ELTO en Nicaragua representó una gran oportunidad para fortalecer el sentimiento de red latinoamericana y dar continuidad al proyecto de multiplicación, del Teatro del Oprimido en Centroamérica, a través del impulso de los espacios teatrales como herramientas de expresión y potenciación de la calidad artística.

Por otro lado, Nicaragua cuenta con amplios movimientos sociales y culturales, clima cálido, y una adecuada infraestructura cultural (teatros, centros culturales y más) además de la calidad humana de sus habitantes, espontáneos y acogedores.

Por el encuentro desfilaron grupos de Costa Rica, Guatemala, Colombia, México, Brasil (con nada menos que cuatro elencos) y por supuesto Nicaragua, con Las Hijas del Maíz, Nuestra Cara, Amapolas, Las Águilas del Xolotlán, compuesto por personas con capacidades diferentes y el toque solidario y profesional aportado por el Justo Rufino Garay, con su potente Mordazas.

Una fiesta popular con el teatro como protagonista que, sin embargo, se ha visto ensombrecida por la incomprensible actitud de ciertos funcionarios de migración para con algunos de los grupos participantes.

Parece que hay oficiales que no se han dado cuenta de que este es un país de izquierdas y básicamente pobre, pues esos son los argumentos que han esgrimido para negar la entrada al grupo TransformArte de Bolivia.
Que Nicaragua rechace a alguien, por pobre o izquierdista, daría risa si no fuera una arbitrariedad sumamente grave y un atentado contra la libertad de expresión escénica en el país.

Los pobres cómicos de izquierda fueron devueltos a Bolivia, un país amigo, en el mismo vuelo en que llegaron, después de sufrir un trato humillante.

Es necesario que las autoridades competentes investiguen este incidente y si no quieren sancionar a los autores de la vergüenza, que al menos los reeduquen en los valores que rigen en Nicaragua, especialmente en favor de los históricamente desfavorecidos y oprimidos.

Regresando a las luces, solo felicitar a los organizadores y voluntarios de Teatro del Oprimido por su iniciativa, organización y éxito. Quiero suponer que toda Nicaragua se siente muy orgullosa de ellos.