Costa Rica eliminará visas a cubanos que salgan ilegales del país

Unos 7,800 cubanos quedaron varados en Costa Rica cuando Nicaragua decidió en noviembre impedirles el paso por su territorio, lo que los obligó a permanecer en refugios distribuidos en territorio costarricense.

El albergue de cubanos abierto en el Liceo Nocturno de La Cruz, Guanacaste, lucía vacío a mediados de semana como muestra de que la mayoría se ha ido con coyotes cruzando Nicaragua. Hoy el lugar se ha vuelto a llenar porque las autoridades reubicó ahí a más migrantes que estaban en otros sitios del país.

Los migrantes cubanos varados en Costa Rica perderán automáticamente su visa extraordinaria de tránsito otorgada por este país si salen de forma irregular del país y sobre todo, si son devueltas por autoridades de Nicaragua o de algún otro país.

El Consejo Nacional de Migración analizó la salida masiva de cubanos desde los albergues, que pagando un costo mínimo de 800 dólares, se aventuran a cruzar Nicaragua evadiendo en la mayoría controles de ley, pero muchos de ellos han sido devueltos a Costa Rica cuando son pescados infraganti por el Ejército o la Policía Nacional en la frontera de Peñas Blancas o retenes de carretera.

Por eso, el Consejo Nacional de Migración, se advierte a la población migrante cubana, para que no pierdan ni dejen vencer la visa otorgada por el Gobierno de la República de Costa Rica.

Tampoco a que queden en condición irregular en Costa Rica, imposibilitando la salida a través de tránsito seguro acordado por los países de la región, cuyo segundo grupo de 184 migrantes, esta vez con familias con niños, parte el 4 de febrero.

Aunque los cubanos se aventuran a cruzar Nicaragua desde que Nicaragua les cerró la frontera de Peñas Blancas el pasado 13 de noviembre, la continuidad del plan conjunto acordado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala y México para una salida de miles de ellos varados en este país; ha lanzado masivamente a los mismos migrantes a buscar el sueño americano con ayuda del coyotaje, el mal que la región ha pretendido evitar.

Este es el pensamiento de cubanos que, enojados por la lentitud del proceso de salida de los próximos grupos y el modo de selección de los colectivos familiares para los primeros viajes de febrero,  cuentan cómo a diario salen del Cantón fronterizo de La Cruz, grupos de entre 20 y 30 migrantes que se aventuran con ayuda de coyotes a cruzar territorio de Nicaragua.

“De todos los albergues salen diario los cubanos, porque la dirección migratoria tiene un relajo aquí (…). El proyecto migratorio de salida lenta ha incitado al uso de los coyotes. Ellos (los países del acuerdo) han hablado de que hay que eliminar los coyotes y les están dando vida a los coyotes”, reaccionó molesto Carlos Ramos, cubano originario de Santiago.

Un día después al 20 de enero, momento en que los países antes mencionados, más Belice y representantes de la Organización Internacional para las Migraciones, acordaron 7 salidas con grupos de 180 personas cada uno durante el mes de febrero, y no los 2 y 3 vuelos diarios como esperaba Costa Rica, la desesperanza se asentó más en los albergues, esta vez con una alta dosis de enojo.

Los cubanos habían retomado cierta calma desde la tarde del 12 de enero, cuando en medio de momentos emotivos con sonrisas y lágrimas, nostalgia y algarabía; los primeros 180 que ya están en Estados Unidos partieron con éxito en un viaje pilotó que los llevó vía aérea desde Costa Rica hacia El Salvador, y de ahí en autobús hacia México.

Los miles que quedaron estaban optimistas, con mucha esperanza aún en medio de la desconfianza porque sobre la salida de ellos se ha dicho de todo y al final siguen varados. Creían de que a finales de enero partirían de manera ordenada y rápida, y los casi 8 mil que oficialmente Costa Rica registra, estarían en México o Estados Unidos en cuestión de dos semanas.

Así lo esperaban ellos y así lo deseaban las autoridades costarricenses en intervenciones públicas en medios de comunicación; lo cual incluso paró casi por completo durante dos semanas de enero la salida de ellos con ayuda de coyotes para cruzar Nicaragua, el escollo difícil de atravesar.

“(Con el acuerdo de 2 vuelos semanales) desataron una vez más laestampida de cubanos en manos de coyotes, al punto de que aquí en nuestro albergue entran los traficantes y se llevan a nuestros hermanos. Todos han decidido entregarse a un futuro incierto antes de seguir en manos de su gobierno. Como me dijo un jefe de este albergue: ‘si se van (con coyotes) mejor’”,  lamentó Esdrey Roula Olivera, un beligerante cubano ubicado en el albergue del Liceo Nocturno de La Cruz, en una carta pública dirigida al gobierno de Costa Rica.

Las autoridades costarricenses saben que muchos cubanos han cruzado Nicaragua, no solo estos días, sino desde que inició la crisis en noviembre. Tan es así, que los jerarcas al frente de la crisis no aciertan siempre en el dato de los migrantes en los albergues.

De casi 8 mil que ingresaron con visas de tránsito entre el 14 de noviembre y el 18 de diciembre, probablemente existen la mitad en los albergues.

Pero cientos de ellos también han sido regresados desde Nicaragua. A mediados de enero, las autoridades nicaragüenses devolvieron a Costa Rica a 600 cubanos que pretendieron cruzar ese país de modo irregular.

 

El Gobierno de Costa Rica destaca que ha trabajado para que la salida de las personas cubanas que se encuentran en su territorio se haga de la manera más ordenada y a través de un tránsito seguro, sin que se arriesgue su integridad física durante el proceso.

Por ello se les invita a denunciar, incluso en forma anónima, la oferta que les propongan terceras personas para hacer abandono del país en forma irregular, evadiendo controles migratorios. La denuncia se puede hacerla, incluso en forma anónima, al número 2299- 8196, de la Policía Profesional de Migración.