Colonos secuestran, matan y violan a indígenas

Diez indígenas han sido secuestrados por colonos, en los últimos dos meses, según reportes de los organismos de derechos humanos que trabajan en la Costa Caribe Norte.

colonos,Caribe de Nicaragua

Miskitos del territorio de Wangky Twi Tasba Raya muestran armas artesanales para defenderse de los ataques de colonos

Diez indígenas han sido secuestrados por colonos, en los últimos dos meses, según reportes de los organismos de derechos humanos que trabajan en la Costa Caribe Norte.

“Uno de los secuestrados en diciembre, en Esperanza Río Wawa, fue el que apareció muerto. De los otros (tres) no sabemos nada, no sabemos si están vivos o muertos”, expone Susana Marley Cunningham, presidenta de la Comisión Técnica de la Sociedad Civil Comunitaria de Waspam. Seis, incluyendo tres mujeres que habrían sufrido abusos sexuales, son los que han sido liberados.

La invasión de los colonos se tornó más violenta desde diciembre 2014. A partir de entonces se registran ataques a casas comunales, incendios a comunidades, enfrentamientos armados, asesinatos y secuestros, como una medida de presión a los indígenas para que no opongan resistencia y desalojen las tierras.

Al menos 28 han muerto tras enfrentamientos en algunas de las 50 comunidades indígenas de la Costa Caribe Norte, en las que existe conflicto por la posesión de territorios, según informes del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan).

“Talan los árboles, meten ganado, buscan oro, es una invasión que está acabando con la naturaleza y con los indígenas. Hay muertos de uno y otro lado y nadie quiere decir nada. Siguen los secuestros. A siete se llevaron la semana pasada, los devolvieron luego de golpearlos e interrogarlos ¿Porqué el gobierno no hace nada? Nosotros denunciamos esta situación”, denuncia Lamberto Chow Macklin, presidente del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos Cenidh en Waspam.

ABANDONO TOTAL

De acuerdo con el monitoreo de los organismos de indígenas y derechos humanos, los ataques han sido de día y noche en comunidades pequeñas, de 20 a 50 casas a una distancia de 30 metros entre cada una. Colonos armados atacan y si hay resistencia indígena, disparan. Los secuestros se producen cuando encuentran a indígenas realizando sus labores de siembra.

Las comunidades se extienden en la zona fronteriza con Honduras y están a unos 80 y 100 kilómetros de Waspam y Bilwi, se necesita transporte terrestre y acuático para llegar a ellas y no cuentan con servicios básicos, ni redes de comunicación. El equipo de radiocomunicación de Esperanza Río Wawa fue robado por colonos tras el ataque del 17 de diciembre.

“Son comunidades de difícil acceso e incomunicadas. Cuando hay una emergencia un indígena sale a un área buscando señal, se suben a unos árboles y nos llaman. Es difícil que nosotros nos comuniquemos con ellos. Cuando conseguimos los recursos viajamos hasta allá para ver la situación, recoger sus testimonios y denunciar lo que está pasando”, expone Lottie Cunningham, directora del Cejudhcan.

Lottie Cunningham expone que a pesar de la gravedad y los niveles de violencia, ni el gobierno local y ni central han acatado las medidas cautelares para proteger Francia Sirpi, Santa Clara, Wisconsin y Esperanza Río Wawa, del territorio de Wangki Twi Tasba Raya, y comunidades del territorio Wangki Li Aubra. Estas zonas han sido las más afectadas por la violencia, la mayoría buscó refugio y alimentos en comunidades vecinas. Solo unos pocos decidieron quedarse a defender sus tierras.

Sin gobierno, ni Policía

En octubre de 2015 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares para los pueblos indígenas, con el objetivo de garantizar la vida y la integridad de los miembros de las comunidades Esperanza, Santa Clara, Wisconsin y Francia Sirpi. Sin embargo no hay presencia policial en esta zona, ni durante ni después de los ataques de colonos.

Según la Ley 445 y la Ley 28 Estatuto de Autonomía de las Regiones de la Costa Atlántica de Nicaragua, el Estado estaría en la obligación de desalojar a los colonos de tierras indígenas de la Costa Caribe, pero no se ha pronunciado al respecto.