“En primera plana”, la película que destapa la corrupción y el abuso de los sacerdotes

En primera plana (“Spotlight”), nominada al Óscar como mejor película de 2015, aborda uno de los hechos más bochornosos de la segunda mitad del siglo XX: los abusos sexuales infantiles perpetrados por sacerdotes católicos, específicamente en la ciudad de Boston, Massachusetts.

Los actores Billy Crudup, Brian d’Arcy James, Mark Ruffalo, Rachel McAdams, John Slattery, Michael Keaton y Liev Schreiber al posar con el premio SAG Awards a la Mejor película de reparto en la antesala de los premios Óscar. LA PRENSA/EFE / EPA / PAUL DÓLAR

En primera plana (“Spotlight”), nominada al Óscar como mejor película de 2015, aborda uno de los hechos más bochornosos de la segunda mitad del siglo XX: los abusos sexuales infantiles perpetrados por sacerdotes católicos, específicamente en la ciudad de Boston, Massachusetts.

La película se centra en el trabajo de un equipo de periodistas del Boston Globe, que denunció esos crímenes y la decisión de algunas autoridades católicas de encubrirlos para no empañar la imagen de la Iglesia.

Tom McCarthy ha realizado un filme (con estilo de dirección funcional) que impresiona por su objetividad, no con respecto a los abusos sexuales (incluso ciertos terapeutas afirman tener dificultades para mantener un distanciamiento profesional ante testimonios de pederastas y pedófilos), sino en la presentación de los hechos.

El filme es informativo, centrado en datos y no explota los temas tratados. En esto radica parte de su fuerza, pero es también lo que sorprende (e incluso decepciona) a muchos espectadores acostumbrados al sensacionalismo y las manipulaciones tendenciosas.

LA INVESTIGACIÓN

 Un equipo de reporteros indaga sobre el abuso a niños por miembros de la Iglesia Católica, su investigación desvela la tapadera de décadas en la cúpula del sistema religioso, legal y gubernamental de Boston. LA PRENSA/EFE

 

El proyecto del Boston Globe nació como una investigación de rutina. Los miembros del equipo investigador (denominado “Spotlight” y liderado por Walter Robinson y Mike Rezendes) tuvieron que enfrentar serias dificultades: el secretismo, la renuencia de las víctimas y sus familias a hablar, etc.

En primera plana trata sobre la prensa como cuarto poder, con fuerza suficiente para hacer tambalear otros poderes (incluso el Estado, como fue el caso dramatizado en Todos los hombres del presidente de Alan J. Pakula, sobre el escándalo de Watergate, con Robert Redford y Dustin Hoffman).

Se escuchan también comentarios sobre la necesidad de los periódicos de vender ejemplares y su tendencia a destacar preferentemente lo negativo, sobre todo cuando se relaciona con ciertas instituciones o países que se han convertido en blancos fáciles.

COMPORTAMIENTO CRIMINAL

Otro aspecto positivo del filme es la precisión en la selección del reparto (encabezado por Michael Keaton y Mark Ruffalo), en especial Michael Cyruk Creighton y Neal Huff (como dos de las víctimas en edad adulta); Rachel McAdams (en el papel de la periodista Sacha Pfeiffer), Len Carieu (el Cardenal Law) y Richard O’Rourke, como uno de los victimarios que trata de justificar sus acciones por haber sido víctima en el pasado.

El comportamiento criminal de un número considerable de clérigos en varios países, que representan un porcentaje ínfimo considerando el medio millón de sacerdotes católicos en el mundo, hace pensar en el desarrollo de una red subterránea de pederastas que advirtieron posibilidades de abusar de menores aprovechando el poder de persuasión de los clérigos, la relativa privacidad en que actúan y el silencio de las víctimas.

Ni los atropellos de los sacerdotes ni el subsiguiente encubrimiento tienen que ver con el catolicismo como doctrina, pero la responsabilidad del ocultamiento corresponde a personas que ocuparon posiciones de dirigencia en la cúpula de la Iglesia y en las ciudades donde ocurrieron los hechos.

En última instancia, las doctrinas religiosas, igual que las ideologías políticas, tienen un valor intrínseco que va más allá de las instituciones y las personas (el elemento humano) encargadas de ponerlas en práctica, sobre todo en lo que respecta a comportamientos individuales desligados de los propósitos de la doctrina o ideología.

CORRUPCIÓN Y EXCESOS

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Pero los excesos de la Iglesia católica (una institución en manos de hombres, no de ángeles) a través de su historia y el comportamiento indebido y a veces inmoral de algunos de sus representantes, tienden a oscurecer su labor central que, además de la difusión del mensaje de Cristo, se caracteriza por su firme compromiso con la caridad: sacerdotes, monjas y laicos que se dedican a atender enfermos y personas desamparadas en todos los rincones del mundo.

Pocas películas tratan el tema de la caridad cristiana, una de las excepciones fue el filme francés De dioses y hombres (premiada en Cannes) de Xavier Beauvois, sobre monjes trapenses encargados de una misión con dispensario médico en Afganistán que fueron asesinados por fuerzas irregulares locales.

La Iglesia católica, verdaderamente, ha sobrevivido durante casi dos mil años gracias a sus sacerdotes y a los católicos, pero también a pesar de los sacerdotes y (nosotros) los católicos.

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