El deporte rey ya no está triste, los suspiros regresaron al viejo coloso, el mismo que había perdido la risa y su chillante color, no estuvo pálido con sus sillas vacías. Managua despertó de su letargo, el divorcio que pasó durante toda la Liga Profesional entre el beisbol y sus fanáticos tuvo una reconciliación con un final feliz. Más de 10,000 personas coparon el estadio Denis Martínez, que vibró al ritmo de la música, gritos, aplausos y lo mejor de todo: el deleite de ver victoriosos a los Gigantes de Nicaragua.
Botellas de champaña, las camisas y las gorras de campeones abrigaron a los peloteros, Nicaragua a través de los Gigantes se habían coronado, pero tanto fue el entusiasmo y poca la seguridad que el público se volcó al terreno de juego. Todos querían tocar a los campeones, tomarse una foto y sentirse parte de la celebración que terminó fuera de control, a pesar de ello se hizo la entrega de trofeos en medio del bochorno, Mauricio Marenco tomó el trofeo y le agradeció a Dios y a la afición.
PÚBLICO TEMPRANERO
A eso de las 2:30 p.m. ya habían más de 5,000 personas en el estadio. Primero el público abarrotó el sector del dogout del equipo nacional, donde estuvo animado por el grupo musical nicaragüense la Nueva Compañía, quienes con vestimenta pinolera, se identificaron como parte de una tierra de Lagos y Volcanes, con canciones como: el Güegüense, Quincho Barrilete y Nicaragua Mía entre otras.
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TODOS CONTENTOS
En las tribunas difícilmente se encontraba a personas molestas, hubo mucho orden en las gradas y la medida que en un principio parecía anormal, la cual era la prohibición de las famosas vuvuzelas, resultó como el ingrediente que se necesitaba para revivir el ambiente de antaño, lleno de aplausos y sin necesidad de taparse los oídos.
Por un momento el Estadio Nacional, que albergó la última serie internacional de gran envergadura, debido a que el año entrante estará el nuevo estadio, se convirtió en un mercado con todo tipo de productos, desde comidas típicas como vigorón, cerdo con yuca y quesillos hasta venta de pulseras y cualquier objeto que tuviera algún valor.
LA NOSTALGIA
El redactor deportivo Edgar Tijerino, que vivió la etapa de la vieja profesional, sintió nostalgia cuando vio cómo cada espacio se ocupaba por los fanáticos; “me recuerda a los partido de los sábados de la vieja profesional, la gente llenaba el estadio y era un verdadero ambiente”, recordó el cronista, mientras el éxtasis recorría las butacas y contra pronósticos revivía el beisbol en Managua.
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DETALLES
La Serie Latinoamericana de beisbol en la cual Nicaragua terminó como campeón por primera vez, tuvo un costo de 700,000 dólares aproximadamente, afirmaron los directivos de la Liga.
Llamó la atención que los fanáticos, que asistieron al Estadio Nacional, no les importó que el representante de Nicaragua fuera de otra ciudad, como era el caso de Rivas, adoptaron al equipo propiamente como si fuera de la capital y el reflejo de eso, fue la multitud de personas que los acompañó en el partido final, todos los vieron como Nicaragua.

