Niñez nicaragüense es clave para alcanzar el progreso económico

La inversión en educación en primera infancia es un factor clave para que en Nicaragua se afiance una fuerte cultura emprendedora.

Crear en un niño la conciencia de emprender su propio sueño en la adultez es posible. Estimularles para que tengan independencia de criterio y se desarrollen como potenciales empresarios también se puede. Que sean emprendedores desde la infancia y se preparen para tener su propio negocio también es otra opción.

German Retana, profesor pleno del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y especialista en temas de liderazgo, explica que en el mundo ya existen centros educativos de estimulación muy temprana en los que niños de 5 a 7 años, aproximadamente, realizan proyectos de micronegocios basados en conceptos básicos como ingresos, egresos, inversión, rentabilidad e innovación.

Estos centros, según Retana, también toman en cuenta edades más altas y en ese sentido incrementan los esfuerzos en los niños “para despertar un espíritu orientado al emprendimiento, a la independencia y al atrevimiento para retarse y crecer”.

Retana añade, a través de una explicación vía correo electrónico, que la educación abre perspectivas, incrementa la autoestima, diversifica modos de pensamiento y contribuye a erradicar o reducir creencias limitantes, “al lograr esto, los niños se atreven más a pensar y ser diferentes, pues tienen una perspectiva más diversa de las cosas”.
Por esa razón, preparar desde temprana edad a un futuro emprendedor de negocios es posible, mediante una educación de calidad que estimule sus pensamientos y desarrolle en ellos una mentalidad más firme frente al mundo en que se desenvolverán.

REVERTIR INDICADORES

De apostar Nicaragua por estimular el emprendimiento en la niñez a través de una educación más integral, ayudaría no solo a desarrollar la economía, sino también a revertir en mediano y largo plazo las notas negativas que el país ha obtenido en evaluaciones internaciones sobre emprendimiento e innovación. Es el caso, por ejemplo, del Índice Global de Emprendimientos, que realiza el Instituto Global de Emprendimientos y Desarrollo (GEDI, por sus siglas en inglés), que este 2016 ha ubicado a Nicaragua en la posición 110 de 132 economías evaluadas.

El GEDI muestra que en 2015 el mejor pilar por el que fue evaluado Nicaragua era el capital humano, con 0.78 de un punto, pero para el mismo pilar en 2016 se redujo a una calificación de 0.17. Y en el caso de la absorción de tecnología que durante el 2015 logró una puntuación de 0.71 de un punto, para 2016 apenas llegó a 0.14, seguido de los productos innovadores que pasaron de tener 0.49 puntos a 0.27 entre 2015 y 2016, respectivamente.

Guarderías, clave
Para German Retana, profesor pleno del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), es muy importante que en un proceso de facilidad educativa para los niños los padres y educadores estimulen tempranamente esas actitudes y aptitudes y en modo concertado. “Las guarderías infantiles, por ejemplo, pueden aprender de algunas que han dejado de ser simplemente eso para convertirse en centros de aprendizaje de un segundo idioma, de aproximación a la tecnología y de socialización de valores que siembren principios éticos en los negocios y las relaciones”, dice.

MÁS INVERSIÓN

Investigaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestran que para asegurar un mejor desempeño de los infantes en su edad adulta es necesario no solo maestros calificados, ambientes adecuados, sino la inversión gubernamental.

Rita Funaro, coordinadora de publicaciones y del programa de Difusión del Departamento de Investigación del BID, explica en el Blog Los Primeros Pasos, que el manejo presupuestario para los niños en la región refleja una mala decisión de inversión.

“El gasto en la primera infancia podría ser una de las mejores inversiones que un gobierno puede hacer. Para empezar, entre más temprano invierte el Gobierno en un niño, más duraderos (son) los beneficios que el país cosechará. Por otra parte, las inversiones realizadas en los niños pequeños magnifican los retornos a las inversiones realizadas posteriormente en la vida de un individuo”, explica Funaro.

La especialista del BID ejemplifica que “el gasto en educación universitaria o de formación para alguien que se benefició de la inversión en sus primeros años probablemente tendrá una recompensa mayor que el dinero gastado en un individuo que no disfrutó de una atención de calidad desde el principio”.

Según Funaro, esos beneficios de inversiones tempranas florecen en la edad adulta. Un estudio en Jamaica reveló que los niños que se beneficiaron de una intervención en los dos primeros años de vida y fueron seguidos por veinte años, tenían coeficientes intelectuales más altos, ganaban un 25 por ciento más, “tenían menor tendencia a la depresión y tenían menos probabilidades de involucrarse en actividades delictivas que los niños que no se beneficiaron de la intervención”, asegura la especialista.

ALGUNOS YA NACEN

Para el rector del Incae en Nicaragua, Enrique Bolaños, preparar a una persona desde temprana edad para que sea un emprendedor en temas de negocios obedecerá a los intereses de la persona frente a su futuro.

“Muchos tienen habilidades que ya son natas para ser empresarios y eso es muy distinto a la educación que tengan, pues algunos desarrollan las habilidades y otros nacen para ejercer una profesión. Pero definitivamente a mayor educación que tenga el joven, más desarrollo de la economía y del país”, afirmó Bolaños.

El rector del Incae cree que en Nicaragua esta es una cultura que ha ido tomando fuerza y desde esa institución este 2016 van a impulsar programas para apoyar el desarrollo de los emprendedores en dos sentidos: el primero para aquellos que tienen sus negocios y el segundo para quienes lo iniciarán.

“Hemos venido impulsando a ejecutivos que van a trabajar en otras empresas, entonces nos concentraremos también en la gente que quiere tener sus propios negocios. Existe ese vacío y vamos a lanzar ese nuevo programa para ir educando a emprendedores que sepan crear empresas y eso se traslade en más empleos”, comentó Bolaños.

PANORAMA MUNDIAL

04 de cada 10 jóvenes de 20 a 24 años no ha concluido la educación secundaria y sus tasas de desempleo son dos a tres veces mayores que las de la población adulta, indican cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
30 millones de jóvenes en la región, cerca de 22 por ciento del total, no estudian ni trabajan remuneradamente. La mayoría de ellos, en especial las mujeres, se dedican a labores domésticas y tareas de cuidado. Otra parte se encuentra cesante o busca trabajo por primera vez y un porcentaje menor posee alguna discapacidad, registra Cepal.
130 fue la ubicación de Nicaragua en 2015 en el Índice Mundial de Innovación, que publica la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

 

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