Sobreviven por sí solos a sequía en Nicaragua

En la zona más seca del país, donde se respira aire caliente y polvo, y se siente un bochorno que aleja a la gente de las calles en las horas cercanas al mediodía, se asienta Totogalpa,

Sequía

En San José de Palmira, Totogalpa (Nicaragua), los pobladores han implementado huertos familiares con riego por goteo como alternativa ante la sequía. LA PRENSA/ L. VILLAGRA

En la zona más seca del país, donde se respira aire caliente y polvo, y se siente un bochorno que aleja a la gente de las calles en las horas cercanas al mediodía, se asienta Totogalpa, un empobrecido municipio de Madriz, en el corazón del Corredor Seco.

Ahí, la población ha tenido que recurrir a alternativas como el riego por goteo y la creación de lagunetas, para poder cosechar y almacenar agua.

Tras dos años de sequía intensa, los ríos y quebradas ahora son zanjas llenas de piedras y en el lecho del cercano y otrora caudaloso río Coco, sobrevive una que otra poza.

Con este escenario a la vista, los campesinos no creen que el 2016 vaya a traer más lluvia que los años anteriores.

Ante esta situación, pequeños productores como Eugenio López Bautista, poblador de la comunidad San José de Palmira, han optado por sembrar poco y utilizar un sistema de riego por goteo que le garantice obtener zanahorias, remolachas, tomates y rábanos, “lo básico para la familia y con poca agua”.

“Sembramos en el solar, una manzana, pero este año (2015) ha sido malísimo, de postrera logré algo pero no fue mucho, llovió como medio mes. Este año (2015) fue diferente, otros inviernos han sido más copiosos, este año las aguas se han bajado, hasta el río Coco ha bajado”, explicó López Bautista mientras, bajo un inclemente sol de mediodía, mostraba orgulloso su huerto familiar.

En Totogalpa, la principal actividad económica es la agricultura y su población (14,157 habitantes), según la caracterización municipal realizada en 2012, es en mayoría rural (84 por ciento).

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Para Marvin Flores Morales, de la comarca Verapaz, “cada año que pasa va en descenso todo. Aquí nosotros invertimos en frijol, cinco mil córdobas por manzana, en el maíz cuatro mil córdobas y en sorgo es menos, como tres mil córdobas. Yo sembré tres manzanas, pero la producción fue mínima. Los costos de producción son altos y lo que sacas es mínimo”.

Ante esta situación, Flores Morales ha hecho “una serie de protecciones en las tierras para conservarlas, por lo menos se ha sacado lo básico para la comida, para la alimentación. De esa manera hemos venido protegiendo las fuentes de agua en las propiedades, sembrando plantas para proteger los pozos”.

Al ser consultados sobre las perspectivas que tienen de la estación lluviosa de 2016, todos coinciden en que el futuro es incierto y “solo queda pedirle a Dios que nos vaya bien este año”, dijo Flores Morales .

Y es que en Totogalpa, los mismos pobladores reconocen que el clima es casi desértico, el aire seco y los suelos áridos. Sumado a este ambiente, la presencia del fenómeno de El Niño ha dejado todavía más déficit de lluvia.

Según un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en 2015, el prolongado período seco provocó afectaciones en comunidades de Carazo, Chinandega, Boaco, Estelí, Madriz y Nueva Segovia, donde se estima que hasta el cincuenta por ciento de las áreas sembradas han sido dañadas y en las zonas más afectadas las pérdidas de los cultivos es total.

En San José de Palmira, la población se abastece de un solo pozo y en promedio, ocho familias reciben dos mil litros de agua por día. Con esa agua, es que López Bautista ha logrado sacar adelante su huerto.

En otras zonas de San José de Palmira, la situación es diferente. Constantino Cardoza Tercero, un productor que tiene 15 años de sembrar en esa área, utilizaba agua de una quebrada que es afluente del río Coco para poder producir.

“Van dos años que no ha habido cosecha, por lo menos este año que pasó solo llovió en octubre y con eso no se cosecha. El año antepasado ni nacieron los siembros y este año parece que va a ser peor. Dicen que el fenómeno va a desaparecer pero todavía no es seguro”, expuso Cardoza Tercero a la orilla de unas piedras donde antes corría el agua.

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REFORESTACIÓN PARA TENER AGUA

Ante la falta de lluvia, productores en varias comunidades de Totogalpa han optado por utilizar sus propios medios, otras formas de producción e incluso cambiar el uso de los suelos en sus fincas. Marvin Flores Morales, productor de la comarca Verapaz, en Totogalpa, por esfuerzo propio ha plantado más de quinientos árboles frutales, “y eso me ha ayudado a proteger el agua, porque si (yo) no me preocupo, yo que soy el afectado, nadie va a venir a ayudarme, entonces hemos venido haciendo el esfuerzo”.

Mientras que productores como Constantino Cardoza Tercero, de San José de Palmira, han dedicado parte de sus tierras a la conservación de árboles.

“De las cien manzanas que yo tengo, como ochenta están reforestadas, pero los ríos están bien deforestados y eso también afecta”, dijo Cardoza Tercero.
Para Flores Morales, “el Gobierno debería tener como prioridad el tema del medioambiente, porque sin agua no podemos sobrevivir, no hay cosecha, no hay nada”.