A mejorar la productividad en Nicaragua

Aunque elevaría consumo de agroquímicos, tecnología promete reducir el consumo de agua y el impacto ambiental

La producción de maíz en Nicaragua es fundamental en la dieta de los nicaragüenses, pero su nivel de productividad en el campo es reducida. LAPRENSA/ARCHIVO

Elevar los índices actuales de productividad de Nicaragua a través del aprovechamiento máximo del potencial de los suelos —incluso de los que por su acidez generan bajos rendimientos— es la meta de un proyecto que introducirá una novedosa tecnología de nutrición que se pondrá a disposición de los productores de maíz, frijol y café. Cerca de un millón de manzanas se destinan a estos cultivos.

“Nicaragua está a la cola de los índices productivos de la región y ahí tenemos una gran oportunidad de elevar los rendimientos. Si ven los rendimientos promedio del frijol no han tenido muchos cambios en los últimos años, se mantienen entre diez y doce quintales por manzana y con un buen trabajo mejorando la nutrición y otras prácticas podemos llegar arriba de los veinte quintales por manzana”, afirma Ernesto Baltodano, gerente general de Cisa Agro.

Dicho incremento se lograría en los próximos años mediante el uso de fertilizantes más especializados que van acompañados de conocimiento obtenido mediante el estudio especializado de las características de cada suelo y el manejo de las plantaciones con prácticas más amigables que a la vez propician la reducción del consumo de agua.

Dicho ahorro se logra al equilibrar el ph del suelo, ya que cuando es muy ácido tiene menos capacidad de absorber el agua. También permite a las plantas enfrentar de mejor manera los períodos de estrés que le provoca la sequía y cuidar el agua dulce que en la medida en que pasa el tiempo se convierte en un recurso más escaso.

“En Nicaragua hay agricultores de muy buena calidad, pero también hay otros que pueden mejorar y hemos coincidido en que se puede utilizar a estos que saben muy bien lo que están haciendo como ejemplo para los demás y utilizar sus prácticas como vitrina para que los otros entiendan cómo cambiar sus prácticas y los resultados que obtendrán”, explica Olaf Hektoen, vicepresidente para América Latina de Yara.

Según Hektoen, en el frijol y maíz por ser cultivos de ciclo corto se pueden ver resultados desde el primer año de implementación, aunque estos seguirían mejorando en el segundo y tercer año, “porque los cultivos y los suelos mejorarán su capacidad”.

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ALIANZA CLAVE

La implementación de esta tecnología que ofrecerán a través de una alianza Cisa Agro y Yara, aplica exclusivamente los nutrientes que el suelo y la planta requieren y que promueve prácticas más adecuadas, eleva la eficiencia de las plantaciones y la rentabilidad de los productores. Pero en los próximos diez o quince años podría triplicar el consumo actual de estos agroquímicos.

Sin embargo, Baltodano asegura que ese incremento en el consumo nacional de agroquímicos no debe ser vista como una amenaza ambiental, ya que la técnica ofrece soluciones más limpias y amigables con el medioambiente, que provocan el menor impacto posible e incluso reducen la huella de carbono de los cultivos.

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