Popoyuapa colmado de peregrinos

Peregrinos a bordo de 416 carretas llegaron al Santuario Nacional de Jesús del Rescate en Rivas, donde permanecerán hasta el jueves. El viaje que emprenden desde sus comunidades es para agradecer a la imagen de Jesús del Rescate

En la caravana venían peregrinos procedentes de comunidades, barrios y municipios de Masaya, Granada y Carazo. LA PRENSA/LISA VILLAGRA

Popoyuapa

Ordenadas como hormigas iban una detrás de otras hasta completar 416 carretas forradas con chimbombas moradas y guate. De vez en cuando detenían el paso de los caballos y las yuntas de bueyes para esperar a los rezagados.

Parecía interminable la cola de coloridas carretas peregrinas que días atrás salieron de los confines rurales y urbanos de tres departamentos hacia el Santuario de Jesús del Rescate en Popoyuapa, Rivas, adonde llegaron este lunes por la mañana y donde se quedarán durante cuatro días.

“Regresamos a la casa el Sábado de Ramos”, dijo Bernarda Bracamonte, de 81 años, quien desde hace 38 años ha emprendido este recorrido con sus familiares. Esta mujer menuda, iba sentada en la parte trasera de la carreta de bueyes que alquiló para este viaje, que emprendió desde el viernes con una de sus dos hijas.

DIFERENTES COMUNIDADES

Detrás de la carreta de bueyes en la que viajaba Bracamonte iba Yorlene Gutiérrez, su nieta de 29 años, quien antes había referido que participar en esta peregrinación que se hace sobre carretas jaladas por animales de carga es una tradición que se ha “heredado de generación en generación”.

Bracamonte considera que fue de las primeras en participar en este recorrido. Cuando oye el dato de que vienen más de cuatrocientas, recuerda que en su época no iban más de cinco y menciona un par de nombres, entre ellos “Concho”, como uno de los iniciadores de la peregrinación desde San Juan de Oriente. Desde esa cuna de artesanos, vienen 21 carretas.

Aleyda Martínez y Joselin García vienen con una prole de veinte, casi todos niños, desde Monimbó. Se repartieron en dos carretas en las que además cabían enseres, alimentos crudos, gallinas, colchonetas y ropa de cama.
Martínez cargaba a un tierno de dos meses que iba vestido con una túnica morada en honor a Jesús del Rescate. Es el hijo de García, quien va caminando detrás de la carreta y comentó que es el segundo año que participa.

A PASO FIRME

En la víspera de llegar al santuario las carretas se juntan a la altura del río Gil González. El domingo a eso de las 5:00 de la tarde terminan de arribar y a un lado de la carretera se improvisan dormitorios y cocinas.

Para evitar el agotamiento de los animales, sobre todo en esta época cruda del verano, los recorridos se hacen de madrugada o al caer la noche. Hay bueyes a los que el asfalto les maltrata y sus arrieros les improvisan unas “botas” de hule para que no se liguen sus patas y puedan seguir la marcha.

Es lunes 14 de marzo. Los peregrinos a bordo de sus carretas abandonan el Gil González. Entre 2:00 y 3:00 de la madrugada y la caravana es custodiada por un dispositivo policial que garantiza seguridad.

 

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