Sarah Lynn Pistorius ve en la pintura una ventana por donde asomarse al mundo

Sarah Lynn Pistorius (Managua, 1966), más de una vez ha expresado que “la pintura es una ventana para el mundo y para nosotras mismas, para ser libres y hacer lo que queremos”, libertad que ella encuentra en sus obras, como constante mujeres heridas por el maltrato y los abusos. Niñas dejando atrás la infancia para […]

LA PRENSA/URIEL MOLINA

Sarah Lynn Pistorius (Managua, 1966), más de una vez ha expresado que “la pintura es una ventana para el mundo y para nosotras mismas, para ser libres y hacer lo que queremos”, libertad que ella encuentra en sus obras, como constante mujeres heridas por el maltrato y los abusos.

Niñas dejando atrás la infancia para convertirse por presión en mujeres frustradas, atadas con camisa de fuerza, a la vez rodeada por púas como en uno de sus cuadros y cuya intimidad femenina es renunciada.

Una pintura que llama a la reflexión como en su serie, Las maromeras y que desde sus primeras muestras rompió con todo convencionalismo.

Sarah Lynn deja por un momento el lienzo y habla de su pintura donde canaliza su sensibilidad y creatividad.

¿Qué representa la pintura en su vida?

Es mi vida y lo que no puedo expresar en palabras. Lo que no le pudo decir a las mujeres lo expreso pintando.

¿Cuándo se encontró con la  pintura, en qué momento?

Tengo antecedentes familiares, mi papá (Carlos Cortés), era pintor guatemalteco, soy mitad chapina.
Siempre dibujé desde muy niña, luego ingresé a la Escuela de Bellas Artes, pero antes inicié en 1987 en Tegucigalpa, y luego comencé a estudiar en Nicaragua, así entré a la escuela, además de eso recibía clases particulares con Julio Martínez, Róger Pérez de la Rocha y Ricardo Morales.

FUERZA Y ENERGÍA

¿Grandes maestros de la pintura que alimenten su arte?

Gustav Klimt, Vincent van Gogh por su expresionismo me identifico con él, soy una mujer muy intensa y de mucha fuerza y por eso los admiro.

¿Cuáles son sus emociones frente al lienzo?

Soy una mujer que se siente fuerte frente al lienzo porque lo quiero plasmar con fuerza y energía.

LA VIOLENCIA

¿Ha abordado en su pintura mujeres y niñas maltratadas, cómo nacieron esas primeras obras?

Franz Galich fue un visionario desde que conoció mis pinturas, él me dijo que siguiera por ese camino. No me importa decirlo, sé lo que es sufrir violencia, discriminación, acoso, eso me ha hecho a mí seguir en mi obra tratando ese tema.

Sus pinturas han sido criticadas por abordar la violencia, ¿cuál ha sido su reacción?

Por un lado tengo gente que mirar mi obra y se siente identificada, otros son mis detractores, gente que me acaba por el hecho que son obras fuertes de contenido social que no van con los muebles de su sala ni salen con sus cortinas, respeto a los artesanos que hacen pinturas decorativas, pero yo no estoy en esa línea.

Mi obra tiene que contar algo, impresionar al lector desde mi punto de vista. Al principio me afectaba, pero ahora no.

¿Cuál ha sido el costo que usted ha tenido que pagar por pintar sobre el maltrato?

Ha sido alto. Me han discriminado, en algunos momentos no me han permito colgar mi obra en lugares, hay gente que habla mal de mí y va creando historias de mí, tengo muchas vidas, y eso en este mundo machista nos daña.

Con los años la vida te golpea y te hace más fuerte. He luchado mucho contra la adversidad por diferentes circunstancias en mi vida y me ha servido para ser más fuerte.

DOCENCIA UNA PASIÓN

Enseñó a pintar a las mujeres afectadas por el cáncer de mama. ¿Qué aprendizajes le dejó?

Me dejo alegrías el poder ayudarlas. Fue un homenaje a mi mamá (Marta María Sandino), de ahí partió mi idea, ya que a ella le dio cáncer, mi mamá me apoyaba y era mi bastión, era mi todo mi madre.

El ayudar a las mujeres a que aprendieran a pintar y montar tres exposiciones con ellas me deja satisfacciones, también que el embajador de Holanda les comprará sus obras.

Mujeres que vendían en mercados y que de repente se expresaran en el idioma artístico.

¿Cómo ha combinado la docencia con la pintura?

No soy pedagoga, soy artista. Nunca pensé dar clases, y es lo que le tengo que agradecer a Luis Morales que me dio un montón de hijos, porque al dar clases me di cuenta que amo lo que hago, me gusta ver como estos cipotes empiezan a hacer líneas mal hechas, luego van hacia la naturaleza muerta y avanzan haciendo retratos y alcanzar la perfección que es lo que busco que es el estar en la academia.

Mi misión es enseñar a hacer las cosas bien y en eso siento una inmensa satisfacción porque también me ha tocado defender los derechos de estos chavalos porque volvemos a lo mismo, somos discriminados por ser mujer, homosexuales y pobres.

Proyectos en la pintura, ¿cuál es el próximo?

Volver a pintar, seguir en ello. He comenzado a pintar para una exposición personal combinado con la docencia.

LA VIDA EN EL COLOR
¿Color que más le gusta?

El neutro. El blanco y negro.

¿Color que no pondría en una obra?

Verde.

¿Color más bello en una fruta?

Rojo.

¿Color con que te gusta vestir?

El blanco y el negro. Soy dibujante y me gustan los claroscuros. Esos son mis favoritos.

¿Color que le adjudique al amor?

Azul cerúleo.

¿Color para amistad?

Amarillo.

¿Color para llamar a la esperanza?

Amarillo de cadmio.

¿Color para la familia?

Amarillo ocre.

¿Color para la vida?

Ufff, un arco iris.