Demandas de rearmados en Nicaragua aún sin cumplir

“La posguerra no ha terminado en Nicaragua, porque esos sectores siguen estando empobrecidos, sin que les hayan satisfecho ciertas necesidades básicas”, expresa Verónica Rueda.

Doctora Verónica Rueda. LA PRENSA/E. ROMERO

“La posguerra no ha terminado en Nicaragua, porque esos sectores siguen estando empobrecidos, sin que les hayan satisfecho ciertas necesidades básicas”, expresa Verónica Rueda. Ella hace referencia a los grupos que tras desmovilizarse en 1991, tanto en la Resistencia Nicaragüense como en lo que fue el Ejército Popular Sandinista (EPS) y Ministerio del Interior, volvieron a tomar las armas bajo identidades diferentes.

Rueda es autora del libro Recompas, Recontras, Revueltos y Rearmados.

El libro es un trabajo de tesis doctoral de Rueda en la Universidad de Quintana Ro, México, el cual fue presentado en la Universidad Centroamericana (UCA). En el mismo Rueda, una experta en el tema, aborda la posguerra en Nicaragua.

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PROMESAS INCUMPLIDAS

Y se centra en las demandas de estos grupos que lucharon durante el período que oficialmente termina en 1999 con el último acuerdo de desmovilización. Ella señala que estos grupos mantienen demandas como el derecho a la salud, educación y “sobre todo el derecho a la tierra”, que a la mayoría no le cumplieron lo que les prometieron.

Tras la investigación efectuada Rueda observa que “una vez que terminó la guerra el discurso fue democratizador y los problemas estructurales jamás se atendieron. Entonces son heridas abiertas, duelos no resueltos, condiciones estructurales difíciles y que se hacen más violentas porque estos hombres retomaron las armas”.

Ella considera que la posguerra es “un capítulo abierto en la historia de Nicaragua, un capítulo que no ha terminado de cerrar aunque el período de rearme terminó oficialmente en 1999”.

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SOBRE GRUPOS ARMADOS ACTUALES

Y estima que los grupos actuales que se desplazan en el norte del país no podrían considerarse como rearmados, pues hasta donde ha conocido, entre ellos no expresan la reivindicación por la tierra, como lo fue para los grupos que se rearmaron en la década de los noventa. Aunque aclara que habría que hacer una investigación más profunda, sobre cuáles son sus reivindicaciones.

Sin embargo, dice, “sabemos que hay círculos de pobreza que no se rompen, muchas veces por decreto presidencial o por buena voluntad de la sociedad”.

IDEAS SIN ASIDERO REAL EN EL PASADO

La especialista destacó que los excombatientes, cuyo período analizó, tuvieron una serie de ideas que no tenían asidero real. A ella le hablan de que entre los acuerdos estaban, por ejemplo, recibir cincuenta manzanas de tierra. Para Rueda, se necesitaba muchísima tierra para cumplir lo ofrecido, que “realistamente no era posible”.

Y al revisar los acuerdos de desmovilización, Rueda encontró que en ninguna parte quedó especificada la cantidad determinada de la tierra que le asignarían a cada desmovilizado.

“Se dice que se les entregará la tierra en las condiciones en las que pueda el Gobierno. Pero en el imaginario de estos excombatientes, o algún líder mientras estaban en este proceso, les hizo creer que iban a ser 50 a 70 manzanas (de tierra)”, sostuvo Rueda.

Sin embargo, en la actualidad, “ninguno de ellos está pensando en irse a las montaña a exigir el cumplimiento”, apuntó Rueda, quien considera que ahora estos buscan resolver sus necesidades a través de las asociaciones.

“Hay una conciencia de que la guerra no fue la salida ni para sacar a los sandinistas del poder en su momento ni para mantener a los sandinistas en el poder y tampoco lo fue para resolver sus problemas de la posguerra”, agregó Rueda.

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INVESTIGACIÓN

En el año 1991 fueron desmovilizados 22,214 miembros de la Resistencia Nicaragüense, optaron al retiro 10,500 soldados del entonces EPS y 5,100 del MINT.

En su investigación Verónica Rueda registró 52 acuerdos de desmovilización con grupos de rearmados. Logró hacer una lista de 95 grupos de rearmados, algunos muy bien identificados, otros de los que hay poca información.

El libro plasma las entrevistas realizadas a 52 excombatientes, entre integrantes base de la Contra, algunos líderes, igual algunos que actuaron como mandos del Ejército, otros que fueron miembros del MINT y algunos discapacitados.

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