Colombia ahora desconfía de Corte Internacional de Justicia

La canciller María Ángela Holguín ratificó que la CIJ desconoció el fundamento básico de la cosa juzgada en su último pronunciamiento en la disputa entre Colombia y Nicaragua.

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La canciller de Colombia, Ángela Holguín. LA PRENSA/EFE

La canciller María Ángela Holguín ratificó que la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) desconoció el fundamento básico de la cosa juzgada en su último pronunciamiento en la disputa entre Colombia y Nicaragua, por lo que se decidió no comparecer más ante esa instancia. Explicó las acciones que se han tomado y dejó claro que la soberanía no corre riesgo.

Holguín señaló que Colombia acudió a la Corte con una argumentación seria y sólida para decirle que carecía de competencia.

“En la demanda de incumplimiento del fallo argumentamos que Colombia se retiró conforme al estatuto de la Corte desde el 2001, y se retiró del Pacto de Bogotá en el 2012. Argumentamos su falta de competencia para hacer cumplir su fallo. En la demanda de plataforma tuvimos una sólida argumentación sobre la cosa juzgada, porque claramente la Corte ya había decidido sobre el mismo asunto en el fallo del 2012”, argumenta la diplomática.

Holguín reiteró en una entrevista concedida al Diario El Tiempo de Colombia que la Corte Internacional de Justicia de La Haya, se ha separado de su propia jurisprudencia.

“Tan compleja fue la discusión en el seno de la Corte que en el caso sobre plataforma ocho jueces, la mitad de los de la Corte, le dieron la razón a Colombia. Ese empate tuvo que dirimirse por el voto del Presidente de ese tribunal. Con su decisión, la Corte contradijo su propia sentencia del 2012 y se separó de su propia jurisprudencia”, afirma la canciller colombiana.

“Al asumir competencia en los dos casos ignoró que el fundamento básico de su competencia es la voluntad de los Estados para someter a su consideración las controversias. Colombia no es parte del Pacto de Bogotá y no es parte de la Convención sobre Derecho del Mar. La Corte, desconociendo los principios fundamentales del derecho de los tratados, pretende aplicarnos normas que no obligan a Colombia. Eso es inaceptable”, aclara Holguín

La diplomática asegura que Colombia no comparecerá más a la CIJ y deja claro que su país no confía en ese Tribunal Internacional

“Justamente, no vamos a comparecer debido a que no confiamos en esa corte y no estamos dispuestos a someter a la decisión de los jueces de La Haya cuestiones tan delicadas como la definición de los límites de nuestra plataforma continental, lo cual, según nuestra Constitución, solo puede efectuarse mediante un tratado internacional. Exactamente a eso fuimos a la Corte, a decirle que no tenía competencia”, expresó.

Sobre la decisión de Colombia de no volver a La Haya, la canciller sostiene que la Corte en sus estatutos contempla la posibilidad de que un Estado se retire.

“La Corte en sus estatutos contempla esta posibilidad, y de alguna manera reglamenta esta decisión soberana de un Estado. La Corte carece de competencia. Nos retiramos del Pacto de Bogotá precisamente para que jamás se someta a un tribunal asunto alguno que pueda afectar el territorio o la jurisdicción nacional”, asegura Holguín.

“Consideramos la posibilidad de no comparecer más ante la Corte al conocer la argumentación de los fallos en los dos casos. Cuando un tribunal desconoce el principio cardinal de la cosa juzgada, sobre el que se basa la estabilidad de las relaciones internacionales, no hay garantía de que juzgue en derecho. Tan complejo fue el debate sobre ese punto en la propia Corte que la mitad de los jueces no solo votaron a favor de Colombia, sino que redactaron una extensa opinión disidente. Producida la decisión de declararse competente, el presidente Santos adelantó una ronda de consultas con los expresidentes y con los líderes de los partidos y registramos un respaldo unánime a la idea de no comparecer ante la Corte en la fase de fondo”, argumenta la diplomática.

De acuerdo a Holguín, Colombia “no está dispuesta a someterse nuevamente ante ese tribunal. Además, para decirlo de manera simple, conforme al derecho, no se puede pretender juzgar dos veces por la misma razón, ni a las personas ni a los Estados”.

Sobre las consecuencias de Colombia de retirarse de la Corte y desconocer su competencia, la jefa de la diplomacia colombiana, argumenta que muchos países entenderán la decisión de Colombia.

“Muchos gobiernos de países amigos entenderán la situación cuando les demos la explicación de la decisión que se ha tomado. Los Estados son conscientes de que cuando está en juego su territorio y la soberanía, los gobernantes tienen grandes responsabilidades con la población. Y es bueno recordar que ningún Estado está en realidad obligado a comparecer ante la CIJ. De hecho, el propio estatuto de la Corte anticipa que un Estado que es demandado por otro decida no acudir ante el tribunal, y establece unas reglas para eso. Bajo el derecho internacional no hay nada ilegítimo o ilegal en esto”, explicó la funcionaria colombiana.

PROPONE A NICARAGUA CONVERSAR

Con la decisión de Colombia fuera de la Corte y desconociendo sus fallos y competencia, la canciller señala que la Corte puede continuar con ambos procesos y seguramente terminará emitiendo unas decisiones al cabo de unos años.

“No hay ninguna certeza sobre qué es lo que la Corte decidirá. De antemano, Colombia no está obligada por decisiones de un tribunal al que no le ha otorgado competencia, es más, de un tribunal al que se le ha reiterado esta posición y del que pretende aplicar tratados que no ha firmado. La Corte fue creada para resolver disputas entre Estados, no para crear nuevas ni para exacerbar las existentes. Ojalá los jueces de ese tribunal, que desconocieron nuestros argumentos, reflexionen sobre esta responsabilidad que les encomendó la comunidad internacional”, estimó María Ángela Holguin.

Sobre las posibilidades de iniciar un diálogo con Nicaragua, la diplomática deja claro que la vía del diálogo directo es la mejor opción de buscar entendimientos entre ambas naciones

“Colombia nunca ha dejado de pensar que el diálogo directo es la mejor forma de resolver los problemas. Con Nicaragua tenemos sobre la mesa los problemas derivados del fallo del 2012, que no son pocos, y ahora tenemos también los problemas relacionados con estas dos nuevas demandas que nosotros pensamos no deberían seguir ante la CIJ. Así que si hay voluntad, deberíamos comenzar a conversar, y lo haremos si así lo considera Nicaragua”

HERDOCIA: CIJ ACTUÓ CON TRANSPARENCIA

De acuerdo al experto nicaragüense en derecho internacional Mauricio Herdocia, la posición de Colombia no es más que un argumento de evadir la justicia internacional, al recordar que fue el mismo Colombia que se sometió a las reglas de la CIJ.

“Colombia acepto someterse a la Corte Internacional de Justicia, planteó una objeción a la competencia y la visibilidad de la demanda presentada por Nicaragua sobre la plataforma continental extendida y la Corte decidió su propia competencia de tal manera que la Corte ha actuado con absoluta transparencia y objetividad”, sostiene Herdocia.

El experto considera que uno de los grandes errores de Colombia ha sido desconocer las decisiones de los tribunales internaciones.

“Los tratados son vinculantes y se deben cumplir de buena fe y que las decisiones de los tribunales deben acatarse fiel y literalmente”, expresa Herdocia.

Con las posibilidades de diálogo que ofrece Colombia, el experto asegura que “Colombia con el fallo de 2012, está obligada a cumplirlo, no porque lo dice Nicaragua, sino de conformidad con el máximo instrumento jurídico internacional que es la Carta de las Naciones Unidas que establece con claridad que las sentencias de los tribunales internacionales, en este caso el de la Corte Internacional de Justicia es de obligatorio cumplimiento. Por tanto, lo que Colombia está haciendo es desechar la Carta de Naciones Unidas y desechando sus compromisos jurídicos más elementales”.

Herdocia asegura que Nicaragua siempre ha respetado el derecho internacional. “Si Colombia lo que pretende es alterar los límites que la Corte definió eso no es diálogo, es imposición, eso es acorralar a un Estado que por voluntad propia cambie lo que un tribunal internacional le ha reconocido”, señala Herdocia.

Dijo que ambas naciones pueden conversar sobre cómo se va ordenar la pesca, cómo se va combatir la pesca ilegal o como se va combatir el crimen organizado en la zona económica de ambos países, “si es así, bienvenido el diálogo”.

NICARAGUA DEBE TENER POSICIÓN FIRME

“Nicaragua tiene que ser cuidadosa para no permitir que se toque una coma de lo dispuesto en materia de límite en el fallo de la Corte Internacional de Justicia; eso es lo que nos ha salvado precisamente cuando la Corte considero que si había realmente un diálogo en curso que pudiera detener la jurisdicción de la Corte y siempre la Corte señaló que jamás Nicaragua había aceptado discutir los límites, que los límites ya los había reconocido la Corte y esa estructura diseñada sobre la delimitación marítima sobre el Mar Caribe, es realmente permanente, indubitable, e incuestionable e innegociable», subrayó Herdocia.

«Nicaragua tiene que mantener una posición firme, cerrada alrededor del tema de los límites, establecidos en el párrafo 251 de la sentencia de la Corte del 19 de noviembre de 2012, esa es nuestra ancla de salvación y está en línea del respeto internacional”, aclaró Mauricio Herdocia.

El experto reiteró “Nicaragua debe ser muy cuidado en qué es lo que va aceptar; cualquier negociación debe tener un punto de partida en relación con el fallo de 2012 donde no se toca una letra de los límites que la Corte Internacional de Justicia ha fijado, eso es innegociable: lo que la Corte fijo como fronteras entre Nicaragua y Colombia es Ley Internacional y Nicaragua debe hacer valer esos derechos y no caer de ninguna manera en la tentación de negociar”.

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